martes, 29 de diciembre de 2015

Poema publicado -a publicar- en el núm. 17 de Tres en Suma

Me acaban de comunicar que el próximo núm. 17 de la revista "tres en suma", híbrido de publicación/obra de arte/intervención artística, publica, entre obra gráfica y textos selectos, un poemilla de éste su seguro servidor.

Cuando salga a la luz pública (y venta en espacios de arte) este 22 de enero, les daré más detalles.

frikismo sublimado: el excedente del carrete donde se rodó el Episode VII de Star Wars (the force awakens)


Gracias a Gabriel y Marta, esos peazo profesionales de "sales de plata", he logrado hacerme con un puñado de carretes de la película Vision 3 500T -en negativo color de ASA 500 calibrada para luz de tungsteno.- del rollo original donde se filmó Star Wars Ep. VII, el despertar de la fuerza (o the force awakens, como les guste a Uds. Tras hacerse con este pequeño remanente lo convirtieron en una edición limitadísima de 35 carretes, con su packaging más que bello, y el buen José me puso tras los pasos de estas joyitas de un coleccionismo tan peculiar y exclusivo que sólo se consigue fuera de los cauces habituales de tiendas Disney y demás ~€¬#~!!!eces

Gracias, Pepín. Si es que el que sabe, sabe (y no yo, precisamente)

viernes, 18 de diciembre de 2015

En breve, Monsieur Jean Delville

El decadentismo de Aubrey Beardsley


Los dibujos de la Salomé de Wilde ("llevada" a su vez al cine por el Al Pacino teatral en una peli imposible de encontrar) me despertaron el interés por este decadente de manual. Y la lectura del prólogo que para decadentes hizo Luis Antonio de Villena para Lumen acabó por convencerme de que algún día tendría que hablar sobre este joven artista -joven, porque la tisis le impidió dejar de serlo- y sobre la corriente a la que perteneció.

En nuestro ansia de justificarlo todo pretendemos crear tendencias que naifmente calificamos de iconoclastas, transgresoras, rupturistas... cuando la verdad es que todo está ya inventado: solo hace falta curiosidad por aprender y un acceso a la red: nada más. En el caso del decadentismo artístico decimononico -que bebe a su vez de las consecuencias de los estertores de Grecia y Roma-, el nombre de Beardsley resuena con voz propia.

Beardsley, que para huir del vacío de la muerte llenó hasta el ultimo milimetro las hojas de su Volpone o el robo del rizo de Pope. Y cuando vio que el vacío seguía ahí, buscó a Dios, en una suerte de redención última, harto parcial, que le llevó a renunciar a los guiños de su Lisístrata (es tut mir Leid, herr König, aber sie sind nicht originell), a sus faunos hermafroditas, a sus personajes más allá de la realidad, y no por ello menos reales.

El Beardsley que en sus cortos 25 años maduró artisticamente: tanto en estilo como en temáticas, pero siempre atado a su enfermedad, que enfatizó su plasmación de deseos y frustraciones en cada uno de sus trabajos, con un manierismo nunca igualado y un simbolismo que nunca precisaría más que tinta.

Hasta dibujantes de comic barrocos, maravillosamente recargados como Barry Windsor Smith o P. Craig Russell, le deben algo: al menos, a ese Sigfrido o a esos cortesanos del poema de Pope. Y quizás, por medio de esos prerrafaelitas que ambos conocieron, el propio Windsor McKay (con permiso de don Javier Coma). Qui lo sa...


jueves, 17 de diciembre de 2015

Raphael... ¿sinfónico?



Raphael está más allá del bien y del mal, que diría Nietszche. Raphael no es: está. No es que sea grande, es... es... vamos, que es Raphael. Ayer, el tío llenó hasta la bandera el palacio de deportes (ni Barclayscard center ni leches: palacio de deportes) de gente que iba, simple y llanamente, a pasarlo pipa viendo al último reducto de una época pretérita haciendo de sí mismo. 

Porque la gente no va a ver a Raphael cantar, sino a que un maestro de ceremonias bajito y con ocurrencias ya excéntricas les haga olvidar lo mundano, mediante un show perpetrado a base de glam patrio sesentero, astracanería, balada romántica (que dice la Wikipedia), total libertad creativa y destructiva (que digo yo) y, en fin, arqueología nostálgica revisitada cada año en un nuevo disco de los que el de Linares lanza puntualmente cada año: como churros.

Mas que un concierto, fue un meeting que ya quisieran poder dar los distintos candidatos del domingo, porque estábamos todos entregados. Raphael siempre juega en casa, porque este viejecito de setentaymuchos años y ojillos más vivos que nunca nos tuvo casi 3 horas -envidia, Bruce Springsteen- alucinados haciendo lo que le dió la gana. Y ya, cuando ejecutó (porque eso fue una ejecucion de paredon), a su manera y a su bola, el "have yourself a merry little Christmas" de su nuevo nuevo disco de villancicos, yo ya no daba crédito: solo era capaz de mascullar "este tío es grande", cual mantra, a la espera de la siguiente ocurrencia gigante.

A Raphael se le perdona todo, solo por lo que logra en el público: una especie de pacto, firmado simultanea y tácitamente por 20.000 viejitas, hipsters, cachondos mentales y ternuristas, por el cual durante esas 3 horas, la consigna es pasarlo en grande, cada cual a su modo y a costa de la faceta que libremente elija.

Grande, grande. Pero grande, este Raphael. Cuando venga el cataclismo, solo quedarán él, Jordi Hurtado y Wally con su cucarachita para clasificar nuestros restos. Y un buen día encontrará un vídeo Beta con el tamborilero, lo verá y se hará fan. Porque Raphael tendrá fans hasta el fin de la Eternidad.

martes, 15 de diciembre de 2015

Fata Morgana, de Vicente Aranda (1965)


Acabo de ver Fata Morgana, de Vicente Aranda (guion del siempre enriquecedor Gonzalo Suarez), y... sí, es una película incalificable. Estética Nouvelle Vague con atisbos de diseño muy de esa escuela de Barcelona; una Teresa Gimpera deliciosamente Pulp y un poso de influencias subconscientes que van del hombre invisible a la máquina del tiempo, anticipando el Fahrenheit 451 de Truffaut en una mezcla de estilos. Sobre un trasfondo de ciencia ficcion se suceden (o simultanean, decidan Uds) el suspense -más que el terror-, las cadencias Hitchcockianas, diálogos dignos de Ramon o de Jardiel y las hilazones argumentales de las novelillas policiacas de la época, resultando en un grato experimento fílmico muy impropio de su época y que vale la pena ver.

lunes, 14 de diciembre de 2015

No he podido evitarlo...


Esto del frikismo es un empleo a tiempo total, con sus servidumbres y todo (ahora bien, como vea un p#%¥o gungan aparecer en pantalla, abandono la sala

Lápices capaces de dibujar la verdad

Solo un genio como mi querido Edmond, el padre de Jan Europa, podía combinar la triste dulzura de quien no comprende con la crueldad del alambre de espino. Duele, y mucho

martes, 1 de diciembre de 2015

Back home



... Though missing couple things from good'ol Luxembourg

martes, 17 de noviembre de 2015

David Prowse en Madrid



... Para Promocionar "I am your father", el biopic de Cabotá sobre su condena al ostracismo por George Lucas y su lucha por salir del casco que a la vez le encumbró y le aplastó. Mañana pase de prensa en los Verdi; hoy tuvo la amabilidad de firmarme el Circus Poster español antes de la sesión de firmas, gracias a Doña Diana de la Cuadra, productora ejecutiva a quien debo unas copas 

lunes, 2 de noviembre de 2015

El gran Mingote


Al fin conseguí un Mingote. En este caso fue dibujado para Enrique Rubio, el fundador del diario de sucesos "el caso". Gracias a su sobrino Tomás por habermelo facilitado (qué mejor garantía de autenticidad) y mucha suerte con el documental que está preparando sobre la figura de su tío

sábado, 24 de octubre de 2015

Todavía quedan muchos Madrides en el centro de Madrid


Zona del Paseo de los Olivos, al lado del Manzanares. Tan lejos, tan cerca

miércoles, 21 de octubre de 2015

Viajé en el Delorean con Marty McFly...


... Y me encontré conmigo mismo bastante desmejorado

(Feliz primer día de nuestro futuro)

martes, 20 de octubre de 2015

Un año más

Siempre es un año más, nunca un año menos. Cada año que pasa me aleja de la verdadera muerte, porque es un año más que he vivido. Un año de acumulación de memorias, vivencias, amigos nuevos, viejos amigos, amigos que dejaron de serlo (porque nunca lo fueron), y amigos recobrados. 
Lugares, tiempos veloces y tiempos muertos.
Palabras con sentido, sentidos sin palabras y espacios rellenos de batiburrillos solo inteligibles muy adentro...

Siempre, siempre un año más.

lunes, 19 de octubre de 2015

El Cigala en Luxemburgo



Diego el Cigala es mucho más que el descendiente de toda una dinastía de artistas del flamenco. Llega más lejos que los cocotales, los alantes y los atrás; su talla supera sus casi 1,90 y los brillos de las decenas de anillos que gusta mostrar en sus apariciones.

Diego el Cigala es una voz que llena cualquier escenario: sin acompañamiento, sin micrófono, sin siquiera luz. A veces creo que al Cigala habría que escucharle en la oscuridad, sin la más mínima luz o sonido que pueda disfrazar lo que sale de ese corpachon de 46 años, tan roto por el dolor de la pérdida de su Amparo -hace hoy exactamente dos meses- como volcado con su arte cada vez que sube a cantar.

El sábado el Cigala derritió el frío otoñal de estos lares, y convirtió la Philarmonie en una de las múltiples plazoletas de ese Rastro donde nació. Es cierto que jugaba en casa -porque fuimos a verle casi todos los españoles de aquí-, pero una voz como la que se escuchó en el auditorio de Kirchberg seguro que traspasó esos muros y se dejó oir por todo este país: porque el domingo, la gente estaba más alegre, más feliz. 

Gracias, Diego, por traerme un trocito del Rastro a esta parte del mundo. No se cómo seria Camarón en vivo, pero lo que oí antes de ayer era puro arte.

sábado, 10 de octubre de 2015

Ni la muerte de Virgilio, ni Jiménez de Asúa

El hombre que no tiene música en su interior,
aquel a quien la meditación no sugiere dulces melodías,
no sirve más que para traidor, ladrón, malévolo;
la voz de su interior es lóbrega como la noche,
su ilusión es árida como el Erebo.
¡No confíes en nadie semejante!
¡Escucha la música!

(Shakespeare, apostado en lo espiritual en el arte de Kandinsky)

viernes, 2 de octubre de 2015

La forja de un rebelde, de Arturo Barea



Nada nuevo se puede decir de una trilogía tan gigante como esta. Más allá de la atracción romántica hacia los profesionales de las letras y la imagen que coincidieron en el Madrid sitiado de la guerra civil, la Forja es mucho más:

La descripción del Madrid de principios del XX -de toda la provincia- que hace el Arturo niño, con pensamientos de niño (ese Lavapies donde coincide el orgullo de los que fueron, y ya no son, con el de quienes quieren llegar a ser).

El elenco de personajes, cada uno distinto por fuera y por dentro, ninguno esencialmente malvado más allá de las circunstancias donde han crecido (salvo Franco, Millán Astray y un puñado de anarquistas, a quienes más bien considera locos que malvados), visto desde la generosidad del juicio de un joven soldado.

Los horrores de la Guerra de Marruecos, una guerra mantenida por los corruptos que sacaron partido de los soldados, sus comidas, sus armas y hasta de sus muertes.

Las enfermedades que dejaron a Barea tullido: parte en cuerpo, parte en alma.

El primer matrimonio por rebeldía; el segundo, por pura admiración, y unos hijos que no aparecen más que accidentalmente en la novela.

Los exilios (porque nunca hay uno, sino varios: de Madrid a Valencia, de Valencia a Barcelona, de Barcelona a Paris y Londres...)

Y el hilo conductor de un narrador-escritor que siempre supo lo que quería contar: las miserias y grandezas del ser humano. De cada ser humano, que, por compartidas, nos unen más allá de guerras.

Gracias, señor Barea, por una joya de la literatura universal que no se lee: se vive, y a su lado. Pena de Premio Nobel que sí mereció.

L.