viernes, 15 de junio de 2012

My body is a cage




Jean-Dominique Bauby, dictando su novela "la escafandra y la mariposa" mediante signos de su ojo izquierdo, lo único que podía mover

Johnny got his gun. Dalton Trumbo, 1971 -sobre su novela de 1939- (vid. homenaje que hace Metállica a esta película en su canción "one")

My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key

My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key

I'm standing on a stage
Of fear and self-doubt
It's a hollow play
But they'll clap anyway

My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key

You're standing next to me
My mind holds the key

I'm living in an age
That calls darkness light
Though my language is dead
Still the shapes fill my head

I'm living in an age
Whose name I don't know
Though the fear keeps me moving
Still my heart beats so slow

My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key

You're standing next to me
My mind holds the key

My body is a cage
We take what we're given
Just because you've forgotten
That doesn't mean you're forgiven

I'm living in an age
That screams my name at night
But when I get to the doorway
There's no one in sight

My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key

You're standing next to me
My mind holds the key

Set my spirit free

Peter Gabriel. My body is a cage

miércoles, 13 de junio de 2012

Felicidades, Leonor (me gustaría decir más, pero no debo)

martes, 5 de junio de 2012

Cioran o el misticismo gnóstico



Acabo de terminar el aciago demiurgo, de E.M.Cioran, y no pienso en la ataraxia, en ser uno con el universo o en los giros de los derviches. Acabo de cerrar la última página de un libro tremendo por su inteligencia: un libro parafraseado e imitado por gente de la talla de Fernando Savater o Bolaño, inter miles. Cuando leí sus "silogismos de amargura" dí gracias a Dios (ese Dios en que él pretende no creer) por haber creado alguien capaz de describir lo indescriptible, y me maravillaba cuán cerca, casi chocando, estaba ese párafo fatal del poema "pursuit" de Stephen Dobyns con los postulados de Don Emilio sobre el estúpido motor de la mayoría de los actos vitales.

Siempre he considerado que somos ardillas encerrada en una jaula que nos limita, rodeadas de un mundo exterior que, al igual que los pececillos abisales que estarán ahora poblando los mecanismos atómicos del hundido Kursk (gracias, Doctor Gargunza), no deja de existir en su complejidad por el mero hecho de que no lo comprendamos. Ardillas a quien algún hacedor (creador de la carnalidad o no) nos ha puesto una rueda que, simultaneamente, agota nuestras energías y nos conduce, entretenidos, hasta el momento último en que, quizás, nos asomemos al exterior del Acelerador de Partículas en cuyas oficinas algún ser irónico había colocado nuestra jaula. Animales inconscientes de que, a una corta carrera de distancia de nosotros, se está experimentando con antimateria, quarks y partículas subatómicas que, escindidas y separadas, no pueden olvidarse de su alejada gemela: Cioran, Alan Moore y un montón de gente explican todo esto mejor que yo, así que no sigo.

Pero... sí un pequeño pensamiento. Nadie verdaderamente impregnado del gnóstico deseo de hacerse uno con el universo puede hablar -escribir- tan vehementemente como Emile Cioran. Recuerdo la tranquilidad de Harry Haller pensando que era el dueño del fin de su vida. Lo engarzo con el vikingo "cuando uno ha agotado su razón de ser, es odioso obstinarse" de las reflexiones sobre el suicidio vertidas en mi reciente -y aciago- demiurgo, y pienso qué pasaría si ese todo, ese universo en que todo gnóstico desea integrarse, en verdad no ostentara una conciencia cósmica o, cuando menos, ese acto de integración nos hiciera perder la nuestra. Entonces no formaríamos verdadera parte de esa totalidad salvo, empero, los restos orgánicos de nuestra ya decaída materia: de tal modo, ese espíritu tan valorado por los gnósticos veraderamente desaparecería, y lo único que realmente se integraría en el todo sería la materia putrefacta que, precisamente, es lo úncio verdaderamente odiado por todo gnóstico que se precie. Y así, asistimos a la paradoja de que lo único que se hace uno con el universo es, precisamente, lo más denostado, los restos podridos de la materia que siempre ansiamos abandonar. Al abandono por la putrefacción. De ahí que el gnóstico caiga en una exaltación más propia del místico Ramillete (o del marqués de Sade, lamentablemente), que de alguien que aspira a racionalizar el abandono de todo lo material. Dicho fallo es percibido por el propio Cioran, que intentaba esconderlo como "pasión por el estilo": ¿y si lo único que se perdiera en el acto de trascender fuera la conciencia de ser uno mismo? Lean la tesis del Sr. Savater sobre Cioran, y piensen no conmigo, sino más que yo.

Mala cosa, la filosofía



"Each thing I do I rush through so I can do something else. In such a way do the days pass..." (Pursuit. Stephen Dobyns)


"Siempre quiero algo diferente a lo que tengo y cuando obtengo ese algo distinto (cuando lo logro) parece que ya no es tan bueno como pensaba o parecía, y es cuando miro hacia otro lado (para tratar de olvidar aquello que tengo y que no es lo que yo quería) y descubro que no, que estaba equivocado, que precisamente esta ahí, mi meta, mi objetivo, mis anhelos están ahí, y comienza la lucha otra vez" (Silogismos de amargura. Émile Cioran)


jueves, 31 de mayo de 2012

He vuelto a casa

Al fin, he vuelto a casa. Tengo más de 90 años, y no recuerdo un día en toda mi vida en que haya podido descansar.
Nací en una parroquia de Luarca en 1919, en esa Asturias de revueltas, hambre y descontento que se añora en la misma medida en que se odia. Con 15 años, enamorado hasta el último nervio, seguí a una vaqueira de ojos grandes, caderas de poder e ideas anarquistas hasta Oviedo, donde perdí medio pie en el asalto fracasado del 10 de octubre al cuartel Pelayo. Herido, pero feliz, logré escapar de la guardia mora (que todavía duerme, enterrada, bajo la hojarasca del cementerio musulmán de Barcia), y viví junto a la mi vaqueira uno de los dos grandes amores de mi vida en la comuna del gijonés barrio de el Llano: en esa Utopía única que, como todos los sueños, duraría lo que una lágrima el último día del último verano.

Años después, tras una guerra civil perdida y la muerte de mi Covadonga por una bala perdida –o, quizás, no- emigré a Cuba, perseguido, hambriento y ebrio de las palabras de la coañesa Eva Canel, adivinadas un día entre los garabatos anticlericales pintados en el muro de la destruida iglesia parroquial: “habéis salido para dar rienda a las aspiraciones vuestras de ser y tener”.

En la Habana, recuperado a duras penas del viaje y el periodo de cuarentena en Triscornia, comencé durmiendo detrás del mostrador del Gran Bazar Navia, en la calle Obispo, hasta que el dueño -un paisano que contrajo la sífilis en el viaje desde el Musel y moriría años después, sólo y enloquecido, vigilando las barcas de Playa Girón-, tuvo a bien hacerme encargado de tienda. Pocos meses después, logré convencer a uno de los terratenientes azucareros de Trinidad para exportar ron cubano a Florida: así comenzó lo que, con los años, se convertiría en un próspero negocio de importación-exportación de todo tipo de víveres y especias, dando trabajo a 300 personas… hasta que llegó la Revolución y tuve que escapar, de nuevo sólo y con lo puesto por patrimonio, escondido en la bodega del último barco que salió de la Habana con destino a Buenos Aires.

Recuerdo el miedo, el olor a orines y gemidos escondidos; el tiempo que no terminaba de pasar. La oscuridad, los ojos de una jovencita llamada Blanca que, también escondida en la bodega, soñaba, valiente, con un mundo mejor donde volver a empezar… y, al fin, el sonido de un bandoneón, de una bienvenida: el bostezo vespertino del puerto de Buenos Aires, que sonaba a esa canción de la ribera que Bogeschi y Bonano dejarían oculta, para siempre, en los acordes del tango porteño más conocido.

Allí me casé con Blanca, mi niña oculta del barco. Allí tuve a mis hijos, y allí monté mi pequeño colmado –el primero- donde, un 29 de septiembre de 1964, llegaría Joaquín el dibujante, el hijo de mis amigos andaluces, con un ejemplar de la revista Primera Plana, su sonrisa misteriosa y avispada, y una frase que solo después comprendería: -aunque sós gallego asturiano, ese entrecejo de vós no morirá nunca-. Esa revista contenía la primera tira cómica de Mafalda y, pasados unos días, vi mi reflejo encerrado en una de sus viñetas, junto a mi hijo Manolito. Sólo que en mi nueva vida de tinta, en lugar de asturiano era, efectivamente, gallego. Y no morí nunca.

Blanca me dejó hace dos meses, para ir a un sitio mejor y allanarme el camino. Con mis hijos haciéndose cargo de los negocios, vuelvo al lugar donde nací, justo encima de Luarca, en una España arrasada económicamente, con más paro, pobreza y desasosiego que hace 70 años y en que los jóvenes, de nuevo, preguntan a los agentes navales cuánto costaría un billete a las Américas. Una España otra vez sin esperanza, en un mundo que ha encogido demasiado: un mundo en que no se si los míos podrán sobrevivir.

Y saludo a los biznietos de aquellos a quienes un día conocí. Contemplo Luarca desde el mirador del cementerio. Aspiro, por primera vez tras 70 años y, muy probablemente, por vez última el olor de la hierba mojada, y tomo el ALSA para Avilés. Desde allí, a Barajas y desde Barajas, a Buenos Aires.

Al fin, vuelvo a casa.





D.

martes, 29 de mayo de 2012

10 comics que habría que leer antes de morir

Desde Little Nemo in Slumberland pasando por Yellow Kid, el Príncipe Valiente, el Tarzán de Burne Hogarth, the Katzenjammer Kids, las tiras de prensa de entreguerras, el comic argentino, Tintin y Asterix, el Underground que consagraría a R. Crumb; la monopolística Bruguera española, la cruzada de Toutain por introducir el comic europeo, el arte de Corben, el rol de la Metal Hurlant, el comic de aventuras franco-belga y la línea clara (un abrazo, Fernando, y ánimo con esa tesis)... hasta el actual comic comprometido que comenzaría en 1980 con la primera parte de Maus en la mítica Raw (sí, señores, Maus no es del 2001, fecha en que Planeta sacaría la edición completa y "comprometida": sorry, folks), y culminaría con las obras de Guy Deslile, el Persepolis de Marjane Satrapi o las notas al pie de Gaza de Joe Sacco, más de un siglo ha pasado en que el comic se ha consagrado como una de las bellas -y necesarias- artes. Así ha sido, y así seguirá.

Al comic le ha ocurrido como a los capiteles románicos: lo que comenzó como un instrumento de entretenimiento de masas no ilustradas, ha devenido uno de los medios de expresión cultos por antonomasia, y no hay intelectual moderno que no tenga su comic de referencia, siquiera para cumplir con su público. La cuestión armenia, las notas al pie de Gaza, la adaptación de el paraíso perdido de Milton o a la búsqueda deñ tiempo perdido de Heuet, el saber de Jan y sus adaptaciones literarias vividas por cierto superhéroe que vive en Barcelona... dan cumplida cuenta del auge de un arte que combina ética con estética, y llega a todo aquel que tenga oídos para oír los bocadillos y ojos para degustar unas viñetas que son obras de arte y abarcan todo el espectro literario y vital.

Es imposible hacer una lista de todo lo que me gusta, pues me gusta casi todo el comic -salvo cierta publicación que va de rompedora y se ha anclado en el asco, léase TMO-, pero haré un intento y pongo una lista limitada a 10 maravillas de las que yo personalmente disfruto, por un montón de razones, entre ellas, sentimentales. Y perdónenme ex ante los puristas por meter Olés al lado de Mort Cinder: yo soy así. Fuera quedan no ya decenas, sino cientos de joyas como las expuestas en el párrafo inicial.

Que Uds. lo disfruten y, si desean unir su lista a la mía yo, al menos, aprenderé.

1.- La primera línea argumental de Sandman, de Neil Gaiman, Sam Kieth y Mike Dringenberg (Primera Edición española: Universo DC, núms. 17, 25, 26 y 27)
2.- Miracleman, de Alan Moore (Primera Edición española 1989, creo, en DC)
3.- Hom, de Carlos Gimenez (Primera Edición en la colección Papel Vivo núm. 8, ds. la Torre)
4.- El señor de los chupetes, de SuperLopez (Primera Edición en colección Olé de Editorial Bruguera, núm. 5)
5.- Sir Tim O'Theo y la verruga de Sivah (Primera Edición en colección Olé núm. 73)
6.- Zipi y Zape y el tonel del tiempo (Primera Edición: colección Alegres Historietas de Bruguera, 1971)
7.- El Incal, de Moebius y Jodorowsky primera edición en español: colección humanoide -metal Hurlant presenta-)
8.- Bernard Prince, la Fortaleza de las Tinieblas (en Mortadelo especial alpinismo, núm 38)
9.- Mort Cinder, de Breccia y el "desaparecido" Oesterheld (publicado por capítulos en la Revista argentina Misterix, núms. 718 a 798, 1962 a 1964)
10.- Gothic, en "leyendas del caballero oscuro" 6 a 10, Ed. DC/Zinco

Un abrazo,

D.

martes, 22 de mayo de 2012

Uno más uno son Dios

Antes de morir, habría que llegar a ser uno con la Eternidad. Prepararse para entrar en ella. Si Dios quiere, moriré escuchando el primer movimiento de las variaciones Goldberg en cualquier colonia lunar, observando al espacio desde el mirador de la mayor de sus cúpulas y, todavía, preguntandome el por qué de todo. Y con los ojos bien abiertos, me asomaré a una verdad última que se que no comprenderé, pero aun así me asombrará tanto que precisaré de toda una Eternidad para entenderla. Y así me debiera encontrar a mí la muerte.

Cierro los ojos. Me cuelo en los sueños de Asimov, Clarke, K.Dick, Aldiss... y extraigo de ellos la sustancia necesaria para construir mi particular observatorio en la primera colonia humana que sea fundada en la luna. Habré dejado una tierra futura, sospechosa y tristemente parecida a la que el difunto Moebius supo plasmar en los Scripts de Blade Runner, una Tierra de torres sustentadas en nostalgia. Y ese último día, si abro bien los ojos y miro fijamente, seré capaz de penetrar estratosfera e ionosfera para, cruzando el aire, encontrar el sitio de mis padres. Y ese último día, con la música del genio acunándome y la memoria de los recuerdos que volví a encontrar, cerraré definitivamente los ojos. Y si en verdad no existiera otro lugar donde volverlos a abrir, al menos mi retina descansará con los míos grabados al último fuego en ella.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Vae Victis

la necesidad humana de pasar página es totalmente compatible con recordar a quienes ya no están, pero debieran haber seguido. Por favor, no lo olviden, no le olviden.

¿Tanto tiempo ha pasado?

Leche, si es que hasta el motor de edición me han cambiado desde la última vez que posteé (lo siento por el anglicismo). Parece que, por mucho que lo intente, la naturaleza no se puede alterar, y eso de la disciplina en modos, inercias y pautas de vida no es lo mío. Les juro que, en cuanto cumpla los cuarenta, intento de nuevo cambiar.

Cosas que han pasado este mes, a mí y a todos:

1.- Nos estamos yendo a pique no ya sin flotador, sino con plomos atados a los pies

2.- El 15-M (el de verdad, no lo que he visto estos días) está oficialmente muerto

3.- A Obama se le ve el plumero de lejos. Vuelven los elefantes, señores

4.- hace mucho que no voy al cine, picado con Juego de Tronos, Homeland y compromisos varios: ¿alguna sugerencia?

5.- El Sinclair ZX Spectrum cumplió 30 años y Azpiri me firmó el juego Rocky: qué viejo soy, y qué poco lo aparento

6.- Las instituciones no se están yendo a pique: se están yendo directamente a la mierda. En breve, hablo de ello

7.- España es un ave Fénix cutre, que necesita suicidarse para ver cómo renace de sus cenizas. Sólo que esta vez no lo va a comprobar echándose a volar desde el nido, no: esta vez, nos ha dado por anidar en la turbina de un Jumbo 380 y ver si tras quemarnos, pasarnos por la trituradora y eruptar nuestros restos a 11.000 metros, es verdad eso de que vamos a tirar para adelante. La leche

8.- gané un premio de relato corto (2, parece, me acaban de comunicar que he ganado otro de cuasi-haikus, estoy pendiente del futuro de un artículo sobre las Agencias de Calificación Crediticia y su -más que necesario- control y estoy con el cuento anual para la revista de Luarca. No he estado, ocioso, simplemente ausente de la mal llamada blogosfera

9.- Si no fuera por mis compañeros de trabajo...

10.- Os echaba de menos.

Gracias por no haberos ido (espero),

D.

jueves, 12 de abril de 2012

Consejos para el viajero sagaz


1.- Si puedes, lleva solo equipaje de mano, no factures: a ciertas Compañías Aéreas les encanta que tus maletas conozcan sitios distintos al tuyo. Además, si te da un flus y compras medio gran Bazar, siempre puedes hacerte con la famosa "maleta de las compras" y facturarla sin pagar segunda maleta. ¿Veis que son todo ventajas?

2.- Lleva tu equipaje de mano en un petate o mochila flexible: no le des el gusto a Ryanair de que tu perrito no quepa en el jodío andamio de medidas decrecientes que tienen junto al puesto de facturacion. Pauta de exito del bolso: la "estrujabilidad"(strujability). En Salvador Bachiller, Samsonite... debería haber una replica del puñetero armatoste de la Ryan -con cartelito y todo, para acojonar- para poder probar la mentada estrujabilidad de bolsos, perritos y carteras. El exito de este "Strujability tester" sería inmediato, y tremendo.

3.- Pasaporte, movil, llaves, cascos, boli, cepillo de dientes de viaje, almohadilla hinchable y unos gallumbicos/braguicas comfortables de repuesto, siempre encima: nunca se sabe...

4.- si se vuela al extranjero, una VISA con 1000 eurines de crédito limpios nunca viene mal para emergencias (ojo, no más, que las VISAS las carga el diablo).

5.- a ver, lo del dinero:

6.- para el impagable consultor, experto, asesor, letrado del Servicio de Relaciones Internacionales del Consejo: dos corbatas, un pañuelillo de cuello, un juego de gemelos y unos chinos de esos inarrugables. Y por cierto, las americanas tambien debieran ser estrujables. Los lores ingleses, cuando compraban un traje, se lo daban al mayordomo para que durmiera la primera noche con él.
... Y por favor, habría que despedir al consultorcillo que viaja con el trolley (el perrito, vamos, pero ellos le llaman trolley) que les ha regalado su consultora y, peor aun, su tarjeta profesional en el etiquetero: digan al chófer de su compañía encargado de ir al aeropuerto que si ven al consultor con uno de esos "trolleys corporativos", pasen de largo: me lo agradecerán.

7.- vivan los pantalones cargo del Coronel Tapioca, las camisetas térmicas del Decatlon y las Nike cómodas de toda la vida (no, no me pagan por la publicidad)

8.- A llevar en el compartimento interno del petate: cargador del móvil, chubasquero de bolsillo, medicinas básicas (vid. núm. 9), linterna de cabeza (las normales suelen tener pinta sospechosa), cepillo de pelo y un desodorante 24 horas de roll-on

9.- Medicinas básicas -debieran caducar dentro del precitado bolsillo interno-: antidiarreico, antihistamínico (preferiblemente liofilizado), ibuprofeno, omeprazol (una capsula cada mañana evita tener que recurrir al citado en primer lugar), Amoxicilina, antimosquitos y crema solar.

10.- Si no queda más remedio que llevar y facturar maleta, por favor, no me sean catetos y me viajen con el ultimo -y más pijo- modelo de Samsonite, LV, Loewe... La maleta ideal debería dar asco, y punto. Lo óptimo, de hecho, sería facturar el bello y dinámico bolson de rafia con el cuquísimo estampado a cuadros que te sale por dos eulos en el "todo a un eulo" (chinos mentirosetes...). Si no queda más remedio, vista la exquisita delicadeza con que los profesionales de la manipulación tratan cargan y descargan nuestro equipaje, usen maleta, pero que ni sea rígida ni mucho menos, insisto: bonita. Pauta de éxito: que a los mozos de carga les tiente llamar a desinfección

...Y, de regalo, un último consejo de amigo: no metan en el equipaje de mano cosas metálicas que puedan considerarse "fostiating instruments", como Derviches de cobre en pleno Sema (ver foto), Quijotes lanza en ristre (tambien de cobre, pero con baño de plata: mucha más clase), patés franceses en lata o Lladrós (estos corren el riesgo de llegar intactos a casa, y habría que quitar el casco de Darth Vader para ponerlos en su lugar). No es que se los vayan a quitar (cosa que tampoco va a ser mala, sobre todo los Lladrós), sino que rayan al simpático chico situado tras los arcos de control de acceso a los embarques, y éste no ceja hasta que encuentra el pintoresco regalo. Y como tampoco te dejan que les ayudes, ahí te tiras hasta que se queden contentos para luego mirar, con los ojos anegados de lágrimas, todo tu equipaje encima del cubículo de plástico de mierda.

Si es que... háganme caso: volarán más felices.

D.
Si no queda mas remedio, envuelvan tan simpaticos presentes en los gallumbos usados para la ida, esos que caminan solos: a ver si así aprenden a no ser tan cabezones.

Hala, a más ver, recien llegado de sesion doble de overbooking + fracaso en transfer por retraso del primer vuelo. Segun los turcos: "vientos 'muy raros' que soplan a la vez de todas las direcciones -hasta del suelo, oiga- impoden el normal despegue de los aviones". Manda güevos, tú.

sábado, 7 de abril de 2012

Por qué la guerra odia los puentes

Los puentes, una vez tendidos, perviven siempre: el Galata, el de las cadenas, el que sobrevuela el Howly... Y retan la estupidez de las guerras: por eso, quizás, sean los primeros en ser destruidos por las bombas. No por ser medios de abastecimiento, sino porque su presencia demuestra que lo que une vive mas que lo que separa: se ríen en la cara del caos y por eso el caos, orgulloso y vengativo, cada vez que reina se empeña en destruirlos. Pero siempre, siempre, renacen.
Los puentes son los unicos seres eternos, los únicos que, una vez en el munfo, nunca dejarán de estar.
Tendamos más puentes: nunca moriremos

viernes, 6 de abril de 2012

Paco Hernandez: hasta siempre, Maestro

Me acabo de enterar de que ha fallecido Paco Hernandez: el maestro, el genio. El amigo. 

El que nunca se inclinó ante los galeristas, los críticos o el mercado, y no obstante tuvo sala especial en la Bienal de Venecia, se lo disputaba la Siglo XXI y nunca tuvo una mala crítica, ni otro mal crítico que el que ha acabado matándole.

El que echó de su estudio a nuevos ricos que "necesitaban" un Paco Hernandez porque el vecino de casoplón ya tenía uno y, por contra, regalaba oleos a quienes eran espontaneamente amables con él.

El cristiano convencido que ha muerto un jueves Santo.

Quien me abrió a Chaim Soutine, Picabia, la Gertrude Stein que conoció Picasso y ese Ezra Pound que parecía no haber venido a este mundo a sufrir.

El que se maravillaba con el grafitti, los trenes de alta velocidad y los hibiscos que brotan en los vertederos.

El hombre inquebrantable a quien ni la muerte ha podido quebrar, salvo pillandole por sorpresa, y pintando.

Otro amigo que se va, y otra muerte en el alma. Descansa, Maestro, y cuida de nosotros. Incluso desde el cielo de Turquía te veo.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Análisis penológico de los finales de peli americanos

A ver: lo siento, pero creo llegado el momento de aclarar las consecuencias que, desde las teorías del delito, tiene el típico final de película de acción americano, donde el malo aprovecha que el bueno está dándose la vuelta para irse, a los (rastreros) efectos de intentar sacar la pistola escondida en el calcetín. Momento éste en que el bueno -seguramente alertado por el estrepito del citado calcetín-, se vuelve y le descerraja no uno, sino cuatro o cinco tiros, y le deja para el arrastre, finalizando la peli con Happy End cuco que te cagas.

Pero... ¿quién narices se cree esto? ¿qué especie de retrasado, por héroe que sea, le da la espalda al más vil y rastrero de sus enemigos -máxime recién humillao, el pobre-, y piensa que va a poder largarse tó pancho, sin siquiera imaginarse que el pobre enemnigo, zaherido él, intente hacerle algo, aun por dignidad y orgullo torero?

No, señores, no: si el heroe se da la vuelta, es en la absoluta conciencia de que el malo va a intentar fastidiarle el fin de peli, de ahí que responda tan rápido: lo sabe, lo p revé, y ya tiene la pistola preparada. Y no precisamente para herirle, no: para dejarle frito, y en la total confianza de que, en adelante, no va a volver a tener que mirar de reojo por si las moscas: hay que ser rastrero. Pues sepan, señores de Hollywood, que el bueno está cometiendo, no ya homicido, sino asesinato, pues la plasmada estratagema puede subsumirse y entenderse como alevosía, pues no es más que un sibilino medio tendente directamente a evitar la defensa efectiva del ofendido. Y respecto al dolo... respecto al dolo, ya no digamos. En esta cultura visual hollywoodiense que nos rodea, qué bueno que se precie no ha visto ya un pilar de películas de acción? si se vuelve, insisto, sabe con toda certeza lo que va a ocurrir, conciencia que excluye no ya la posibilidad de imputación a título de imprudencia, sino de dolo eventual. Y de la posibilidad de observar eximente incompleta de legítima defensa... la situación la ha provocado él, lo que excluye, al menos en todos los códigos occidentales, la apreciación de la citada modificación de responsabilidad.

En consecuencia, concurren, en la luctuosa conducta del "bueno", todos los elementos requeridos para el reproche penal: hay causalidad natural; vínculo entre resultado y acción desde la teoría alemana de la imputación objetiva; dolo y conocimiento de la antijuridicidad (seamos causalistas o finalistas), y no concurren atenuantes ni eximentes. Constatación ésta que, unida a que la mayor parte de las películas se desarollan en estados con pena de muerte, lleva a una sol conclusión:

Los buenos de las películas americanas debieran estar todos en la milla verde, por rastreros, mezquinos y traicioneros

D.

(qué ganas tenía de este onanismo mental, mecachis)

martes, 20 de marzo de 2012

À bientôt, Mr. Giroud.

Hace 10 días falleció Jean Giroud, Moebius, el autor de la imaginería de Blade Runner, el Quinto Elemento... y, sobre todo, el creador del teniente Blueberry y Arzach. Coincidí con él en la feria del comic de Barcelona de 2008, donde estaba firmando al lado de Carlos Giménez, otro grande. Me gustaría decir que disfruté hablando con él, pero no fue así: limitó el número de firmas a 20 y luego, simplemente, se fue. Supongo que cuando la gente envejece, su paciencia disminuye y su capacidad físca de aguantar los esfuerzos, exponencialmente. En todo caso, su arte, magnífica, quedará siempre.
Descansa en paz, maestro.
L

lunes, 27 de febrero de 2012

Como era lógico, the Oscar goes to...

En palabras de Luis Martínez, Hollywood enmudeció a la obviedad. No haré sangre ni me pondré estupendo (más que nada por respeto a anónimo críticoconstructivo), pero ganas no faltan...

Nader Y Simin es, efectivamente, una película redonda, con un guión redondo y una semblanza de la diverdidad humana iraní igualmente redonda, pero un poco más de sal vital no la habría desdeñado

Felicidades a la premiada, por méritos propios.

jueves, 23 de febrero de 2012

Cross-genre steampunk , Albert Robida, los mitos Cajun y Higurashi no Naku Koro ni en breve

The Artist, de Michel Hazanavicius


Ayer fui a ver the Artist y, sinceramente, me deprimió.

Me deprimió recibir lecciones de los franceses sobre buen cine. Comprobar que en este mundillo cinematográfico patrio, donde parece no haber más temas que cárceles franquistas, malos tratos, violaciones de transexuales y pan negro, las perlas de imaginación solo vienen de extramuros.
Me deprimió no tener más remedio que enfrentarme a la mediocridad de nuestro cine ante el visionado de una obra maestra como el sueño de Hazanavicius, un perlón al que, por mucho que me esforzara, no pude encontrar ni un jodido pero. De verdad, que me entristeció: llevaba mucho tiempo ciego y, lo peor, sin recordar que una vez ví. Y el visionado de The Artist me jorobó la noche, el hoy y muy probablemente el mañana, precisamente por eso: porque te despierta del sopor castrado en que nos ha sumido la misma mierda cinematográfica que nos sirven, que no hace más que estrenarse una y otra vez, pero con distinto envoltorio. Y llega este accidente conematográfico, esta bella casualidad cósmica, este milagro termodinámico, y te arranca del sopor, te sacude violentamente hasta que no te queda más renmedio que abrir los ojos y afrontar que, una vez, hubo belleza.

Una vez, hubo Fred Astaire y Ginger Rogers bailando al son del Cheek to Cheek,
Un hombre tranquilo que acabó enamorando homéricamente a la hermana de Willy Danaher
Un buen gangster -pelín obsesivo con las naranjas- que obró un milagro en una Bette Davis monstruosa por lo inalcanzable
Un candidato a Prime Minister que renunció a todo para reencontrar la paz en el Shangri-lá
Un malvado predicador de puños tatuados y falta absoluta de escrúpulos
Un sheriff valiente, solo ante el peligro
Un angel pelín borrachuzo que se encontró a sí mismo, mientras intentaba salvar a George Bailey de la desesperación
Un Robin Hood bello y valiente, que salvaba a la doncella Marian
Una quimera del oro
Un trineo no del todo olvidado
Una luna tuerta de un cohetazo en un ojo, y un Segundo de Chomon que hacía escaleras al cielo
Dos carotas que se colaron disfrazados de mujer en un tren lleno de cabareteras
Un hueso de brontosario: el último para completar el esqueleto entero
Un halcón maltés
Un temible inspector general: (bonapartiano, no del CGPJ)
Un prisionero de Zenda
Una novicia que de pronto se encontró con un montón de niños cantando Edelweiss
Un general Custer que hizo todo lo que pudo, per no fue suficiente
Un cubano exiliado que murió atascado de su propia droga
Un alcalde nuestro que es, que nos iba a dar una noticia desde el balcón del Ayuntamiento
Un pueblo en que los papeles se repartían en votación: desde el de alcalde, hasta el de adúltera, y en que los hombres ´brotaban de la tierra
Unos tacones lejanos
Naves más allá de Orion y rayos T en las orillas de Tannhauser
Angeles intentando ser humanos en la Alemania del muro
Partidas de ajedrez con el segador
Un sueño de Alejandría
Letras pi y letras Z
Unas fresas, salvajes
Cintas blancas
...

Menos mal que nuestra "candidata" logicamente no pasó ni el primer filtro de los Oscars: haber posado al lado de el gigante que vi ayer no habría hecho sino aumentar la vergüenza de todo espectador con dos dedos de frente. Pero en fin, el que no aprecia el traje nuevo del emperador, es que es tonto.

Gracias por recordarme que, aun hoy, sigue brotando belleza de algún que otro proyector de 35 mm

martes, 21 de febrero de 2012

"Hasta el fin del mundo" El Blade Runner de Wim Wenders

Hay tres Road Movies que no puedo -ni quiero- dejar de ver: Priscilla, reina del desierto; the Fall, de Tarsem, y "hasta el fin del mundo", de Wim Wenders. Y todos ellos por una combinación de guión, fotografía, ubicaciones y Banda Sonora que me sorprende hasta el punto de que no pierden nada de su magia si uno cierra los ojos y, simplemente, escucha esa mezcla de diálogos y canciones alquímicamente mezclados que demuestra que la piedra filosofal, de vez en cuando, sí se encuentra.
Para mí, Hasta el fin del mundo es el Blade Runner de Wenders (los niños pigmeos de Camerun). El futurismo de Ridley Scott no es el de Wenders, pero si mezclamos la música de Talking Heads, el completo rol de Solveig Dommartin (a millas de Sean Young), el malogrado por finalmente adictivo sueño de ovejas mecánicas de William Hurt y la suave cadencia de 3 horas de película, sale una película que solo se complementa con la obra magna de Ridley Scott.
El Opus de Wenders es un compendio de frases como "solo quiero que mi madre vuelva a ver, y demostrarle a mi padre que le quiero"; una banda sonora que recopila lo mejor de los 80, y un paseo por el mejor paisaje: el humano. Podría decirse que HEFDM es una road movie por las carreteras que dibujan los peculiares surcos de cada raza. Un coast to coast desde las voces de los niños pigmeos hasta el bello vacío del esopacio, pasando por sanadores japoneses, comunidades maoríes y osos rusos, en una suerte de sinestesia mágica cuyo producto es, simplemente, una tranquila sensación: la de quien ha viajado con unos protagonistas, se ha asomado a los acantilados de la mente y, aliviado, ha podido volver a la seguridad de lo conocido enriquecido por nuevos conociientos. De ese modo, Khavafis se torna en otro soñador Max von Sydow, y entona un mea culpa que todos podríamos asumir: el de quien, queriendo salvar a quien más quiere, casi condena el mundo. Y así, la máquina de plasmar vivencias que pueden ser vistas por los ciegos se trastoca, se pervierte, hasta encerrar a los soñadores en las profundidades de cada sueño que encierran en la pequeña pantalla que,por adictiva, casi destroza el alma de los dos protagonistas: es la adiccion a los propios sueños, que nos muestra, en palabras del narrador, que "es imposible encontrar a un hombre perdido en el laberinto de su propia alma"

Véanla: con paciencia, indulgencia y música.

D.

miércoles, 15 de febrero de 2012

La prisionera de la torre Manaca Iznaga


La historia de Cuba ha sido, desgraciadamente, muy similar a la del Sur de los Estados Unidos. Si viajáramos a la primera mitad del XIX y comparáramos el Valle de los Ingenios azucareros de Trinidad con las plantaciones de algodón georgianas veríamos que eran idénticas, como poco, en tres elementos: esclavos, sudor y crueldad.

La ciudad cubana de Trinidad -para mí, la más bella de la isla- era una ciudad de poder en la que, al igual que San Gimigniano, los grandes señores competían en mostrar su influencia alzando al cielo las nuevas torres góticas, a cada cual más alta, nuevas catedrales al nuevo Dios comercio, de tal modo que si superpusiéramos el campanario de Burgos, la Tara de Scarlett, la Manaca Iznaga y cualquier torre de la villa toscana, el encaje sería, tristemente, perfecto, leyéndose del mismo una palabra: poder.
Del mismo modo, las historias de los Borgia, los secesionistas sudistas, los príncipes mercaderes venecianos y los grandes señores azucareros cubanos encajan, repitiéndose: como mezcla, valga el botón del médico trinitario Justo Germán Cantero, caballero de la Gran Cruz de las Órdenes de Carlos III y de Isabel la Católica, Cruz de la Flor de Lis de la Vendée y que comenzó siendo el médico de confianza de la poderosa familia azucarera Borrell (la del conocido Jose Mariano Borrell y Padrón); cuyo patriarca por entonces, Pedro José Iznaga y Borrell, casualmente fallecería a causa del arsénico suministrado por tan afamado doctor para tratar una úlcera. Doctor Cantero que, oh fortuna, no tardaría en casarse con la entristecida viuda, Doña María del Monserrate Fernández de Lara y Borrell, para formar la dinastía Borrell-Cantero, solo igualada en fama y poder por los temidos Iznaga (no olvidemos que el antecitado don Jose Mariano Borrell, propietario del ingenio Guaimaro, obtuvo en el año 1827 la zafra -produccion de azucar- mayor del mundo en la época, superando ese año el millón de Kilos.

También los Iznaga, los constructores de la Manaca Iznaga, en el ingenio del mismo nombre, que se dice tiene su contrapunto justo debajo de ella, donde el segundo hermano habría construido, enterrada, otra torre de la misma altura que la que retaba al cielo, solo que ésta, la subterranea, apuntaba hacia el Malevoje. Y en esa torre, se cuenta, fue encerrada la bella nativa que tuvo la desgracia de enamorar a los dos crueles hermanos Iznaga y que, ante la opción de vivir en la torre celeste o la torre enterrada, optaría, a su eterno pesar, por la primera, de donde nunca saldría por los celos de su esposo a ser robada por su hermano:

Desde esta torre elevada al cielo y al infierno llorabas tu desgracia, esclava dos veces, de tu señor, y de tu hombre. Castigada, como el sultan viudo de Agra, a ver las maravillas de tu alrededor sin tocarlas: a oler la libertad tras los muros que tan cerca te encerraban. A soñar, esclava, vestida de seda y joyas, envidiando la libertad de la muchachita que, en andrajos, tejió tus telas de reina

niña maldita, maldita esclavitud, maldito azúcar
pobre Cuba

martes, 14 de febrero de 2012

Follies (o el último la la lá de Massiel)


Hay veces en que flores de un día, tras décadas marchitandose aburrida y cruelmente, entonan un canto del cisne que, por inesperado, deja impávidos a aquellos pocos que casualmente se encontraban en las cercanías en ese momento, por cualquier otra razón.

El viernes, Cachi tuvo a bien invitarme a la première del musical Follies, y el "I am still here" de Massiel/Carlotta Campion, dejó al público con la agradable sensacion de quien súbitamente recupera un dulce recuerdo de infancia, un suave sentimiento, un olor olvidado: de esos que, en su día, nos hicieron felices.

Follies, del gran Sondheim, es el musical de los musicales, el encuentro de quienes ya vivieron con sus fantasmas de juventud, el reencuentro con el yo joven que, olvidado, no pensaba rebrotar. En la noche previa a la demolición de un viejo teatro, las estrellas que lo hicieron vibrar 30 años antes se reencuentran, más viejas, más olvidadas, pero todavía vivas, "siguiendo todavía aquí", como nos recuerda una Massiel impresionante en lo que es uno de los himnos de toda resistencia al olvido. Artistas que vivieron y sobrevivieron la crisis del 29, la toma del París del Mouline Rouge, las dos Koreas, el Macarthismo, Bahía Cochinos, la crisis de los misiles y, cómo no, el la la lá de una jovencita de blanco que, gracias a Dios, revive con fuerza y una voz de casi Gospel en las noches del Calderón junto a la plaza Santa Ana.
Si todavía queda fuerte belleza, es que queda todavía la bella fuerza de la esperanza