Ayer, yendo al trabajo, alguien me preguntó si era funcionario
-Es porque en tu polo pone "colegio", y pensé que eras profesor-, dijo la buena señora.
Yo no iba con muchas ganas de hablar: esa mañana tenía reunión y, como bastantes veces, me tenía que preparar en una hora el objeto de la misma. Pero hay algo en el brillo de ciertos ojos, ojos de viejita joven ansiosa porque le regalen una respuesta sin nada a cambio, y le respondí que si bien no era profesor -el polo era de la Universidad de la Península de Santa Elena, Ecuador-, sí era funcionario.
-¿Irás esta tarde a Neptuno, no?- me dijo la señora, como si fuera lo más usual del mundo, y prosiguió: -mi marido es ordenanza en un hospital, ya le quitaron parte de la paga, y ahora nos hemos quedado sin la extraordinaria de Navidad, que no era mucho pero nos daba para irnos de fin de semana, comprar los regalos de los nietos y guardar un poquillo para la cuesta de Enero; no se cómo lo vamos a hacer estas Navidades-. Yo callé, pues poco tenía que añadir a lo que era incontrovertidamente cierto, y le fui dando la razón a medida que iba prptestando por el IVA, los demás impuestos, el coste de la vida, la Botella y el transporte público que ha mucho dejó de ser asequible.... Al final se despidió con un "te espero esta tarde", y ahí quedó.
No olvidé a Agueda y sus opiniones, pero tampoco pensaba dedicarle una entrada del blog. Pero esta tarde, a los días de los dedos de una mano del mayor recorte público de la historia de la democracia, la Prima de Riesgo acaba de superar los 600 puntos -también por primera vez en la historia de la democracia-; el IBEX lleva perdido más de un 6% sólo a lo largo de esta mañana, la incomodidad social se está conviertiendo en convulsiones -quiera Dios que nadie tire la primera piedra-, y creo que seguimos teniendo alrededor de 450.000 políticos, cada uno con sus prebendas y derechos divinos. Del mismo modo, dudo que con el IVA que nos están clavando, el dinero negro aflore y se regularice para agilizar el movimiento de la economía, y todavía no se ha metido en la cárcel a ningun banquero...
No se si el Decreto-ley del sábado era necesario, pero... ¿no había otras cosas que tendrían que haberse hecho antes, otra gente a la que tocar antes que al funcionario mileurista y unos cuantos paraísos fiscales de donde extraer liquidez evadida antes de meter la mano en la bolsa del funcionario mileurista?
Algo no acaba de funcionar
viernes, 20 de julio de 2012
jueves, 19 de julio de 2012
miércoles, 18 de julio de 2012
Segundas partes nunca fueron buenas
Buenísima, la semblanza de Dina Goldstein. Aplicable igualmente a Pretty Woman, la mayoría de los cuentos con princesa, Matrix (eso de ser la pareja de Dios debe ser mú pesao)...
viernes, 13 de julio de 2012
Ainadamar en el Teatro Real
Desde que tuve el horror de presenciar el pajarito de 2 metros de "la página en blanco" y mentar a la madre de Mortier, me he ido paulatinamente reconciliando con la ópera moderna, y el jueves terminó nuestro parting of the ways tras disfrutar como un enano del Ainadamar de Golijov y Hwang. Una obra de duración perfecta, que fusiona magistralmente todas las artes escénicas y en que, a similitud de la muerte de Marina Abramovich, un relator/testigo de excepción nos acompaña a lo largo de todo un relato magistralmente hilado, una simbiosis perfecta de ópera, drama, danza, saeta eterna, apariciones fugaces, fantasmas omnipresentes, pasados y presentes aunados y recursos que son sencillos en costes, pero impresionantes en resultados, y que nos recuerdan que las crisis, al menos, fomentan y reavivan los ingenios castrados por las vacas gordas. Puntos álgidos:
La perfecta armonía entre música y viaje de la Andalucía Flamenca a la Habana del son, en que la progresiva evolución de la música nos lleva de la mano de uno a otro lado del mundo: sutil, mantenida, en un crescendo que integra, que une: que ama.
El trémolo verso narrado de una Nuria Espert que, temblorosa, nos demuestra que el teatro se puede llevar dentro, y cuando la edad ataca al cuerpo, el espíritu defiende el alma.
La genial selección de géneros musicales, desde el son a la saeta, sin olvidar nunca -ni permitir al crítico- que nos encontramos ante una ópera.
La sobriedad expresada en unas ideas gigantes, como la de las ejecuciones.
Único pero, por decir algo: sobraron más de 10 minutos de la partida final de la Xirgu: no pasa nada porque una obra contemporánea dure una hora y media en lugar de seis, de verdad, y no se corre el riesgo de que, como con el Nesquick apurado hasta el final, los grumillos y granos de azucar del fondo dejen un regusto dulzarrón tras un vaso óptimo.
Buen fin de una temporada mejor que la pasada y, esperemos, peor que la futura
La perfecta armonía entre música y viaje de la Andalucía Flamenca a la Habana del son, en que la progresiva evolución de la música nos lleva de la mano de uno a otro lado del mundo: sutil, mantenida, en un crescendo que integra, que une: que ama.
El trémolo verso narrado de una Nuria Espert que, temblorosa, nos demuestra que el teatro se puede llevar dentro, y cuando la edad ataca al cuerpo, el espíritu defiende el alma.
La genial selección de géneros musicales, desde el son a la saeta, sin olvidar nunca -ni permitir al crítico- que nos encontramos ante una ópera.
La sobriedad expresada en unas ideas gigantes, como la de las ejecuciones.
Único pero, por decir algo: sobraron más de 10 minutos de la partida final de la Xirgu: no pasa nada porque una obra contemporánea dure una hora y media en lugar de seis, de verdad, y no se corre el riesgo de que, como con el Nesquick apurado hasta el final, los grumillos y granos de azucar del fondo dejen un regusto dulzarrón tras un vaso óptimo.
Buen fin de una temporada mejor que la pasada y, esperemos, peor que la futura
Mapa del sentir humano
No hay que mirar a los ojos de la muerte,
ni ser bipolar, esquizofrénico
o simplemente, loco
para experimentar todo en el mismo segundo,
el segundo en que acabe de suceder todo.
Basta darse cuenta de algo:
mínimo, pero esencial
corto, pero ingente
rápido, y único,
(dulce y amargo)
para recorrer en un segundo,
en un trazo,
en una inhalación
El mapa del sentir humano,
El mapa del todo, y de la desolación.
La alegría de la consumación -condenada a desaparecer en el siguiente respiro-.
La satisfacción de terminar lo que precede a lo que vendrá, inexplorado como el mar.
La felicidad del parto de quien comienza a morir,
La alegría de lo que terminará
La deliberada ceguera a la finitud
La felicidad desposeida del después
El todo que prescinde de la nada que lo perfila
Así es nuestro mapa
Encajado en sus cuatro bordes y, a la vez,
Conteniendo un mundo,
un universo,
el lado otro del agujero de gusano,
Lo inexplicable
Lo eternamente finito,
Lo finitamente eterno
ni ser bipolar, esquizofrénico
o simplemente, loco
para experimentar todo en el mismo segundo,
el segundo en que acabe de suceder todo.
Basta darse cuenta de algo:
mínimo, pero esencial
corto, pero ingente
rápido, y único,
(dulce y amargo)
para recorrer en un segundo,
en un trazo,
en una inhalación
El mapa del sentir humano,
El mapa del todo, y de la desolación.
La alegría de la consumación -condenada a desaparecer en el siguiente respiro-.
La satisfacción de terminar lo que precede a lo que vendrá, inexplorado como el mar.
La felicidad del parto de quien comienza a morir,
La alegría de lo que terminará
La deliberada ceguera a la finitud
La felicidad desposeida del después
El todo que prescinde de la nada que lo perfila
Así es nuestro mapa
Encajado en sus cuatro bordes y, a la vez,
Conteniendo un mundo,
un universo,
el lado otro del agujero de gusano,
Lo inexplicable
Lo eternamente finito,
Lo finitamente eterno
lunes, 2 de julio de 2012
Javier Gurruchaga
El viernes fui a ver el concierto que la Orquesta Mondragón daba en el circo Price, en el marco de los Veranos de la Villa. Ver -más que en directo, en persona- al Señor Gurruchaga era una de esas espinitas que llevaba tiempo arrastrando, por más de una razón. Por eso, el momento en que apareció, histriónico, justamente irrespetuoso y riéndose sobre todo de él mismo, se evaporaron, desapareciendo, los remilgos sobre su edad, su cansancio y el peso de toda una vida dando una lata maravillosa. La movida desapareció con los Juegos Olímpicos, fecha alrededor de la cual dejaron de existir la Barcelona oscura, el Madrid cutrecillo, el imperio de la heroina,la Gauche Divine, los libros de Leon Felipe vendidos de tapadillo, los cabarets de verdad, la música verdaderamente experimental, el trompisón de Glutamato Yeyé, los coches de tercera mano, el flan chino, el papel higiénico elefante, las toallas que rascaban, el recuerdo de una época afortunadamente sobrevivida... y la gente, la vivía a tope, como se decía en esa época. La Vía láctea, el Rock-ola, el Penta; la edad de oro del Pop español, con Servando Carballar preguntando enloquecido a los pelos de Paloma Chamorro, esos programas, pretendidamnente para niños, como el planeta imaginario, la bola de cristal o la cometa blanca; los dibujos animados en que un niño de 9 años era mandado por su desaprensivo padre sólo por el mundo a buscar a su madre, una niña (igual de menor y con chapetas) era igualmente enviada a un pueblo de montaña con un anciano con fama de trastornado y apodado "el anciano de la montaña" que trasnscurrido un tiempo preguntaba a su abuelito, cantando con voz de pito, "abuelito, por qué en una nube voy"... un robot que solo vuela agarrado a los pechos de su compañera y es odiado por un tío medio hombre, medio mujer, pero como si hubiera sido dividido en la época de la descolonización americana (chúpate datos, Freud); un chico, ya palidito de por sí, al que embadurnan de blanco nuclear sus compeñeros no adoptados de aldea antes de lanzarle a la selva para cazarle cual Ñu; un Corsario Negro que por una promesa abandona en medio del mar a la única mujer a la que abandonaría nunca... hoy solo quedamos los trastornados producto de esos dibujos infantiles (así nos va), y un puñado de lugares y personas que nos recuerdan que eso existió. El video mató a la estrella de la Radio, y el Fotoshop, a Ouka Lele.
Hoy, con suerte, nos podemos encontrar a García-Alix, Leica en mano y tatuajes orgullosamente ondeando, buscando imágenes por el Rastro; residuos de buena música en el Silbra, homenajes anuales a the Rocky Horror Picture Show y, afortunadamente, al buen Javier Gurruchaga, todavía luchando porque esos recuerdos no mueran.
Recuerdo a Javier Gurruchaga haciendo de toda su familia en la bola de cristal; travistiéndose junto a su Popocho para cantar Caperucita Feroz; haciendo de dentista depravado en "qué he hecho yo para merecer esto" y, también, condenando sin ambages los crímenes de ETA y los del 11-M (Cfr. Cartas al director de EL PAíS, 9 de mayo de 2006) porque, en palabras suyas fácilmente localizables, "al paso que vamos todo lo que suene a vasco será sospechoso".
Yo sólo tengo que decir que a) mis fiestas siempre las cierro con "vivir así es morir de amor" de Camilo Sexto, y la versión de Stand by me de la orquesta Mondragón, y b) javier Gurruchaga, al contrario que otros guays de pacotilla que se ponían medallas por ser de esa generación y le lloraban a la panda de Teddy Bautista, sigue ganando su dinero con sudor, aguantando sin parar casi tres horas cantando para los suyos: unos fans entre los que, incondicionalmente, me cuento.
Un saludo, Sr. Gurruchaga, del pelos de la camisa hortera que estaba en la barandilla de la izquierda pegado a ese monstruo de voz que es Michelle McCain
Hoy, con suerte, nos podemos encontrar a García-Alix, Leica en mano y tatuajes orgullosamente ondeando, buscando imágenes por el Rastro; residuos de buena música en el Silbra, homenajes anuales a the Rocky Horror Picture Show y, afortunadamente, al buen Javier Gurruchaga, todavía luchando porque esos recuerdos no mueran.
Recuerdo a Javier Gurruchaga haciendo de toda su familia en la bola de cristal; travistiéndose junto a su Popocho para cantar Caperucita Feroz; haciendo de dentista depravado en "qué he hecho yo para merecer esto" y, también, condenando sin ambages los crímenes de ETA y los del 11-M (Cfr. Cartas al director de EL PAíS, 9 de mayo de 2006) porque, en palabras suyas fácilmente localizables, "al paso que vamos todo lo que suene a vasco será sospechoso".
Yo sólo tengo que decir que a) mis fiestas siempre las cierro con "vivir así es morir de amor" de Camilo Sexto, y la versión de Stand by me de la orquesta Mondragón, y b) javier Gurruchaga, al contrario que otros guays de pacotilla que se ponían medallas por ser de esa generación y le lloraban a la panda de Teddy Bautista, sigue ganando su dinero con sudor, aguantando sin parar casi tres horas cantando para los suyos: unos fans entre los que, incondicionalmente, me cuento.
Un saludo, Sr. Gurruchaga, del pelos de la camisa hortera que estaba en la barandilla de la izquierda pegado a ese monstruo de voz que es Michelle McCain
viernes, 15 de junio de 2012
My body is a cage

Jean-Dominique Bauby, dictando su novela "la escafandra y la mariposa" mediante signos de su ojo izquierdo, lo único que podía mover
Johnny got his gun. Dalton Trumbo, 1971 -sobre su novela de 1939- (vid. homenaje que hace Metállica a esta película en su canción "one")My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key
My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key
I'm standing on a stage
Of fear and self-doubt
It's a hollow play
But they'll clap anyway
My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key
You're standing next to me
My mind holds the key
I'm living in an age
That calls darkness light
Though my language is dead
Still the shapes fill my head
I'm living in an age
Whose name I don't know
Though the fear keeps me moving
Still my heart beats so slow
My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key
You're standing next to me
My mind holds the key
My body is a cage
We take what we're given
Just because you've forgotten
That doesn't mean you're forgiven
I'm living in an age
That screams my name at night
But when I get to the doorway
There's no one in sight
My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key
You're standing next to me
My mind holds the key
Set my spirit free
Peter Gabriel. My body is a cage
martes, 5 de junio de 2012
Cioran o el misticismo gnóstico

Acabo de terminar el aciago demiurgo, de E.M.Cioran, y no pienso en la ataraxia, en ser uno con el universo o en los giros de los derviches. Acabo de cerrar la última página de un libro tremendo por su inteligencia: un libro parafraseado e imitado por gente de la talla de Fernando Savater o Bolaño, inter miles. Cuando leí sus "silogismos de amargura" dí gracias a Dios (ese Dios en que él pretende no creer) por haber creado alguien capaz de describir lo indescriptible, y me maravillaba cuán cerca, casi chocando, estaba ese párafo fatal del poema "pursuit" de Stephen Dobyns con los postulados de Don Emilio sobre el estúpido motor de la mayoría de los actos vitales.
Siempre he considerado que somos ardillas encerrada en una jaula que nos limita, rodeadas de un mundo exterior que, al igual que los pececillos abisales que estarán ahora poblando los mecanismos atómicos del hundido Kursk (gracias, Doctor Gargunza), no deja de existir en su complejidad por el mero hecho de que no lo comprendamos. Ardillas a quien algún hacedor (creador de la carnalidad o no) nos ha puesto una rueda que, simultaneamente, agota nuestras energías y nos conduce, entretenidos, hasta el momento último en que, quizás, nos asomemos al exterior del Acelerador de Partículas en cuyas oficinas algún ser irónico había colocado nuestra jaula. Animales inconscientes de que, a una corta carrera de distancia de nosotros, se está experimentando con antimateria, quarks y partículas subatómicas que, escindidas y separadas, no pueden olvidarse de su alejada gemela: Cioran, Alan Moore y un montón de gente explican todo esto mejor que yo, así que no sigo.
Pero... sí un pequeño pensamiento. Nadie verdaderamente impregnado del gnóstico deseo de hacerse uno con el universo puede hablar -escribir- tan vehementemente como Emile Cioran. Recuerdo la tranquilidad de Harry Haller pensando que era el dueño del fin de su vida. Lo engarzo con el vikingo "cuando uno ha agotado su razón de ser, es odioso obstinarse" de las reflexiones sobre el suicidio vertidas en mi reciente -y aciago- demiurgo, y pienso qué pasaría si ese todo, ese universo en que todo gnóstico desea integrarse, en verdad no ostentara una conciencia cósmica o, cuando menos, ese acto de integración nos hiciera perder la nuestra. Entonces no formaríamos verdadera parte de esa totalidad salvo, empero, los restos orgánicos de nuestra ya decaída materia: de tal modo, ese espíritu tan valorado por los gnósticos veraderamente desaparecería, y lo único que realmente se integraría en el todo sería la materia putrefacta que, precisamente, es lo úncio verdaderamente odiado por todo gnóstico que se precie. Y así, asistimos a la paradoja de que lo único que se hace uno con el universo es, precisamente, lo más denostado, los restos podridos de la materia que siempre ansiamos abandonar. Al abandono por la putrefacción. De ahí que el gnóstico caiga en una exaltación más propia del místico Ramillete (o del marqués de Sade, lamentablemente), que de alguien que aspira a racionalizar el abandono de todo lo material. Dicho fallo es percibido por el propio Cioran, que intentaba esconderlo como "pasión por el estilo": ¿y si lo único que se perdiera en el acto de trascender fuera la conciencia de ser uno mismo? Lean la tesis del Sr. Savater sobre Cioran, y piensen no conmigo, sino más que yo.
Mala cosa, la filosofía
"Each thing I do I rush through so I can do something else. In such a way do the days pass..." (Pursuit. Stephen Dobyns)
"Siempre quiero algo diferente a lo que tengo y cuando obtengo ese algo distinto (cuando lo logro) parece que ya no es tan bueno como pensaba o parecía, y es cuando miro hacia otro lado (para tratar de olvidar aquello que tengo y que no es lo que yo quería) y descubro que no, que estaba equivocado, que precisamente esta ahí, mi meta, mi objetivo, mis anhelos están ahí, y comienza la lucha otra vez" (Silogismos de amargura. Émile Cioran)
jueves, 31 de mayo de 2012
He vuelto a casa
Al fin, he vuelto a casa. Tengo más de 90 años, y no recuerdo un día en toda mi vida en que haya podido descansar.
Nací en una parroquia de Luarca en 1919, en esa Asturias de revueltas, hambre y descontento que se añora en la misma medida en que se odia. Con 15 años, enamorado hasta el último nervio, seguí a una vaqueira de ojos grandes, caderas de poder e ideas anarquistas hasta Oviedo, donde perdí medio pie en el asalto fracasado del 10 de octubre al cuartel Pelayo. Herido, pero feliz, logré escapar de la guardia mora (que todavía duerme, enterrada, bajo la hojarasca del cementerio musulmán de Barcia), y viví junto a la mi vaqueira uno de los dos grandes amores de mi vida en la comuna del gijonés barrio de el Llano: en esa Utopía única que, como todos los sueños, duraría lo que una lágrima el último día del último verano.
Años después, tras una guerra civil perdida y la muerte de mi Covadonga por una bala perdida –o, quizás, no- emigré a Cuba, perseguido, hambriento y ebrio de las palabras de la coañesa Eva Canel, adivinadas un día entre los garabatos anticlericales pintados en el muro de la destruida iglesia parroquial: “habéis salido para dar rienda a las aspiraciones vuestras de ser y tener”.
En la Habana, recuperado a duras penas del viaje y el periodo de cuarentena en Triscornia, comencé durmiendo detrás del mostrador del Gran Bazar Navia, en la calle Obispo, hasta que el dueño -un paisano que contrajo la sífilis en el viaje desde el Musel y moriría años después, sólo y enloquecido, vigilando las barcas de Playa Girón-, tuvo a bien hacerme encargado de tienda. Pocos meses después, logré convencer a uno de los terratenientes azucareros de Trinidad para exportar ron cubano a Florida: así comenzó lo que, con los años, se convertiría en un próspero negocio de importación-exportación de todo tipo de víveres y especias, dando trabajo a 300 personas… hasta que llegó la Revolución y tuve que escapar, de nuevo sólo y con lo puesto por patrimonio, escondido en la bodega del último barco que salió de la Habana con destino a Buenos Aires.
Recuerdo el miedo, el olor a orines y gemidos escondidos; el tiempo que no terminaba de pasar. La oscuridad, los ojos de una jovencita llamada Blanca que, también escondida en la bodega, soñaba, valiente, con un mundo mejor donde volver a empezar… y, al fin, el sonido de un bandoneón, de una bienvenida: el bostezo vespertino del puerto de Buenos Aires, que sonaba a esa canción de la ribera que Bogeschi y Bonano dejarían oculta, para siempre, en los acordes del tango porteño más conocido.
Allí me casé con Blanca, mi niña oculta del barco. Allí tuve a mis hijos, y allí monté mi pequeño colmado –el primero- donde, un 29 de septiembre de 1964, llegaría Joaquín el dibujante, el hijo de mis amigos andaluces, con un ejemplar de la revista Primera Plana, su sonrisa misteriosa y avispada, y una frase que solo después comprendería: -aunque sós gallego asturiano, ese entrecejo de vós no morirá nunca-. Esa revista contenía la primera tira cómica de Mafalda y, pasados unos días, vi mi reflejo encerrado en una de sus viñetas, junto a mi hijo Manolito. Sólo que en mi nueva vida de tinta, en lugar de asturiano era, efectivamente, gallego. Y no morí nunca.
Blanca me dejó hace dos meses, para ir a un sitio mejor y allanarme el camino. Con mis hijos haciéndose cargo de los negocios, vuelvo al lugar donde nací, justo encima de Luarca, en una España arrasada económicamente, con más paro, pobreza y desasosiego que hace 70 años y en que los jóvenes, de nuevo, preguntan a los agentes navales cuánto costaría un billete a las Américas. Una España otra vez sin esperanza, en un mundo que ha encogido demasiado: un mundo en que no se si los míos podrán sobrevivir.
Y saludo a los biznietos de aquellos a quienes un día conocí. Contemplo Luarca desde el mirador del cementerio. Aspiro, por primera vez tras 70 años y, muy probablemente, por vez última el olor de la hierba mojada, y tomo el ALSA para Avilés. Desde allí, a Barajas y desde Barajas, a Buenos Aires.
Al fin, vuelvo a casa.
D.
Nací en una parroquia de Luarca en 1919, en esa Asturias de revueltas, hambre y descontento que se añora en la misma medida en que se odia. Con 15 años, enamorado hasta el último nervio, seguí a una vaqueira de ojos grandes, caderas de poder e ideas anarquistas hasta Oviedo, donde perdí medio pie en el asalto fracasado del 10 de octubre al cuartel Pelayo. Herido, pero feliz, logré escapar de la guardia mora (que todavía duerme, enterrada, bajo la hojarasca del cementerio musulmán de Barcia), y viví junto a la mi vaqueira uno de los dos grandes amores de mi vida en la comuna del gijonés barrio de el Llano: en esa Utopía única que, como todos los sueños, duraría lo que una lágrima el último día del último verano.
Años después, tras una guerra civil perdida y la muerte de mi Covadonga por una bala perdida –o, quizás, no- emigré a Cuba, perseguido, hambriento y ebrio de las palabras de la coañesa Eva Canel, adivinadas un día entre los garabatos anticlericales pintados en el muro de la destruida iglesia parroquial: “habéis salido para dar rienda a las aspiraciones vuestras de ser y tener”.
En la Habana, recuperado a duras penas del viaje y el periodo de cuarentena en Triscornia, comencé durmiendo detrás del mostrador del Gran Bazar Navia, en la calle Obispo, hasta que el dueño -un paisano que contrajo la sífilis en el viaje desde el Musel y moriría años después, sólo y enloquecido, vigilando las barcas de Playa Girón-, tuvo a bien hacerme encargado de tienda. Pocos meses después, logré convencer a uno de los terratenientes azucareros de Trinidad para exportar ron cubano a Florida: así comenzó lo que, con los años, se convertiría en un próspero negocio de importación-exportación de todo tipo de víveres y especias, dando trabajo a 300 personas… hasta que llegó la Revolución y tuve que escapar, de nuevo sólo y con lo puesto por patrimonio, escondido en la bodega del último barco que salió de la Habana con destino a Buenos Aires.
Recuerdo el miedo, el olor a orines y gemidos escondidos; el tiempo que no terminaba de pasar. La oscuridad, los ojos de una jovencita llamada Blanca que, también escondida en la bodega, soñaba, valiente, con un mundo mejor donde volver a empezar… y, al fin, el sonido de un bandoneón, de una bienvenida: el bostezo vespertino del puerto de Buenos Aires, que sonaba a esa canción de la ribera que Bogeschi y Bonano dejarían oculta, para siempre, en los acordes del tango porteño más conocido.
Allí me casé con Blanca, mi niña oculta del barco. Allí tuve a mis hijos, y allí monté mi pequeño colmado –el primero- donde, un 29 de septiembre de 1964, llegaría Joaquín el dibujante, el hijo de mis amigos andaluces, con un ejemplar de la revista Primera Plana, su sonrisa misteriosa y avispada, y una frase que solo después comprendería: -aunque sós gallego asturiano, ese entrecejo de vós no morirá nunca-. Esa revista contenía la primera tira cómica de Mafalda y, pasados unos días, vi mi reflejo encerrado en una de sus viñetas, junto a mi hijo Manolito. Sólo que en mi nueva vida de tinta, en lugar de asturiano era, efectivamente, gallego. Y no morí nunca.
Blanca me dejó hace dos meses, para ir a un sitio mejor y allanarme el camino. Con mis hijos haciéndose cargo de los negocios, vuelvo al lugar donde nací, justo encima de Luarca, en una España arrasada económicamente, con más paro, pobreza y desasosiego que hace 70 años y en que los jóvenes, de nuevo, preguntan a los agentes navales cuánto costaría un billete a las Américas. Una España otra vez sin esperanza, en un mundo que ha encogido demasiado: un mundo en que no se si los míos podrán sobrevivir.
Y saludo a los biznietos de aquellos a quienes un día conocí. Contemplo Luarca desde el mirador del cementerio. Aspiro, por primera vez tras 70 años y, muy probablemente, por vez última el olor de la hierba mojada, y tomo el ALSA para Avilés. Desde allí, a Barajas y desde Barajas, a Buenos Aires.
Al fin, vuelvo a casa.
D.
miércoles, 30 de mayo de 2012
martes, 29 de mayo de 2012
10 comics que habría que leer antes de morir
Desde Little Nemo in Slumberland pasando por Yellow Kid, el Príncipe Valiente, el Tarzán de Burne Hogarth, the Katzenjammer Kids, las tiras de prensa de entreguerras, el comic argentino, Tintin y Asterix, el Underground que consagraría a R. Crumb; la monopolística Bruguera española, la cruzada de Toutain por introducir el comic europeo, el arte de Corben, el rol de la Metal Hurlant, el comic de aventuras franco-belga y la línea clara (un abrazo, Fernando, y ánimo con esa tesis)... hasta el actual comic comprometido que comenzaría en 1980 con la primera parte de Maus en la mítica Raw (sí, señores, Maus no es del 2001, fecha en que Planeta sacaría la edición completa y "comprometida": sorry, folks), y culminaría con las obras de Guy Deslile, el Persepolis de Marjane Satrapi o las notas al pie de Gaza de Joe Sacco, más de un siglo ha pasado en que el comic se ha consagrado como una de las bellas -y necesarias- artes. Así ha sido, y así seguirá.
Al comic le ha ocurrido como a los capiteles románicos: lo que comenzó como un instrumento de entretenimiento de masas no ilustradas, ha devenido uno de los medios de expresión cultos por antonomasia, y no hay intelectual moderno que no tenga su comic de referencia, siquiera para cumplir con su público. La cuestión armenia, las notas al pie de Gaza, la adaptación de el paraíso perdido de Milton o a la búsqueda deñ tiempo perdido de Heuet, el saber de Jan y sus adaptaciones literarias vividas por cierto superhéroe que vive en Barcelona... dan cumplida cuenta del auge de un arte que combina ética con estética, y llega a todo aquel que tenga oídos para oír los bocadillos y ojos para degustar unas viñetas que son obras de arte y abarcan todo el espectro literario y vital.
Es imposible hacer una lista de todo lo que me gusta, pues me gusta casi todo el comic -salvo cierta publicación que va de rompedora y se ha anclado en el asco, léase TMO-, pero haré un intento y pongo una lista limitada a 10 maravillas de las que yo personalmente disfruto, por un montón de razones, entre ellas, sentimentales. Y perdónenme ex ante los puristas por meter Olés al lado de Mort Cinder: yo soy así. Fuera quedan no ya decenas, sino cientos de joyas como las expuestas en el párrafo inicial.
Que Uds. lo disfruten y, si desean unir su lista a la mía yo, al menos, aprenderé.
1.- La primera línea argumental de Sandman, de Neil Gaiman, Sam Kieth y Mike Dringenberg (Primera Edición española: Universo DC, núms. 17, 25, 26 y 27)
2.- Miracleman, de Alan Moore (Primera Edición española 1989, creo, en DC)
3.- Hom, de Carlos Gimenez (Primera Edición en la colección Papel Vivo núm. 8, ds. la Torre)
4.- El señor de los chupetes, de SuperLopez (Primera Edición en colección Olé de Editorial Bruguera, núm. 5)
5.- Sir Tim O'Theo y la verruga de Sivah (Primera Edición en colección Olé núm. 73)
6.- Zipi y Zape y el tonel del tiempo (Primera Edición: colección Alegres Historietas de Bruguera, 1971)
7.- El Incal, de Moebius y Jodorowsky primera edición en español: colección humanoide -metal Hurlant presenta-)
8.- Bernard Prince, la Fortaleza de las Tinieblas (en Mortadelo especial alpinismo, núm 38)
9.- Mort Cinder, de Breccia y el "desaparecido" Oesterheld (publicado por capítulos en la Revista argentina Misterix, núms. 718 a 798, 1962 a 1964)
10.- Gothic, en "leyendas del caballero oscuro" 6 a 10, Ed. DC/Zinco
Un abrazo,
D.
Al comic le ha ocurrido como a los capiteles románicos: lo que comenzó como un instrumento de entretenimiento de masas no ilustradas, ha devenido uno de los medios de expresión cultos por antonomasia, y no hay intelectual moderno que no tenga su comic de referencia, siquiera para cumplir con su público. La cuestión armenia, las notas al pie de Gaza, la adaptación de el paraíso perdido de Milton o a la búsqueda deñ tiempo perdido de Heuet, el saber de Jan y sus adaptaciones literarias vividas por cierto superhéroe que vive en Barcelona... dan cumplida cuenta del auge de un arte que combina ética con estética, y llega a todo aquel que tenga oídos para oír los bocadillos y ojos para degustar unas viñetas que son obras de arte y abarcan todo el espectro literario y vital.
Es imposible hacer una lista de todo lo que me gusta, pues me gusta casi todo el comic -salvo cierta publicación que va de rompedora y se ha anclado en el asco, léase TMO-, pero haré un intento y pongo una lista limitada a 10 maravillas de las que yo personalmente disfruto, por un montón de razones, entre ellas, sentimentales. Y perdónenme ex ante los puristas por meter Olés al lado de Mort Cinder: yo soy así. Fuera quedan no ya decenas, sino cientos de joyas como las expuestas en el párrafo inicial.
Que Uds. lo disfruten y, si desean unir su lista a la mía yo, al menos, aprenderé.
1.- La primera línea argumental de Sandman, de Neil Gaiman, Sam Kieth y Mike Dringenberg (Primera Edición española: Universo DC, núms. 17, 25, 26 y 27)
2.- Miracleman, de Alan Moore (Primera Edición española 1989, creo, en DC)
3.- Hom, de Carlos Gimenez (Primera Edición en la colección Papel Vivo núm. 8, ds. la Torre)
4.- El señor de los chupetes, de SuperLopez (Primera Edición en colección Olé de Editorial Bruguera, núm. 5)
5.- Sir Tim O'Theo y la verruga de Sivah (Primera Edición en colección Olé núm. 73)
6.- Zipi y Zape y el tonel del tiempo (Primera Edición: colección Alegres Historietas de Bruguera, 1971)
7.- El Incal, de Moebius y Jodorowsky primera edición en español: colección humanoide -metal Hurlant presenta-)
8.- Bernard Prince, la Fortaleza de las Tinieblas (en Mortadelo especial alpinismo, núm 38)
9.- Mort Cinder, de Breccia y el "desaparecido" Oesterheld (publicado por capítulos en la Revista argentina Misterix, núms. 718 a 798, 1962 a 1964)
10.- Gothic, en "leyendas del caballero oscuro" 6 a 10, Ed. DC/Zinco
Un abrazo,
D.
martes, 22 de mayo de 2012
Uno más uno son Dios
Antes de morir, habría que llegar a ser uno con la Eternidad. Prepararse para entrar en ella. Si Dios quiere, moriré escuchando el primer movimiento de las variaciones Goldberg en cualquier colonia lunar, observando al espacio desde el mirador de la mayor de sus cúpulas y, todavía, preguntandome el por qué de todo. Y con los ojos bien abiertos, me asomaré a una verdad última que se que no comprenderé, pero aun así me asombrará tanto que precisaré de toda una Eternidad para entenderla. Y así me debiera encontrar a mí la muerte.
Cierro los ojos. Me cuelo en los sueños de Asimov, Clarke, K.Dick, Aldiss... y extraigo de ellos la sustancia necesaria para construir mi particular observatorio en la primera colonia humana que sea fundada en la luna. Habré dejado una tierra futura, sospechosa y tristemente parecida a la que el difunto Moebius supo plasmar en los Scripts de Blade Runner, una Tierra de torres sustentadas en nostalgia. Y ese último día, si abro bien los ojos y miro fijamente, seré capaz de penetrar estratosfera e ionosfera para, cruzando el aire, encontrar el sitio de mis padres. Y ese último día, con la música del genio acunándome y la memoria de los recuerdos que volví a encontrar, cerraré definitivamente los ojos. Y si en verdad no existiera otro lugar donde volverlos a abrir, al menos mi retina descansará con los míos grabados al último fuego en ella.
Cierro los ojos. Me cuelo en los sueños de Asimov, Clarke, K.Dick, Aldiss... y extraigo de ellos la sustancia necesaria para construir mi particular observatorio en la primera colonia humana que sea fundada en la luna. Habré dejado una tierra futura, sospechosa y tristemente parecida a la que el difunto Moebius supo plasmar en los Scripts de Blade Runner, una Tierra de torres sustentadas en nostalgia. Y ese último día, si abro bien los ojos y miro fijamente, seré capaz de penetrar estratosfera e ionosfera para, cruzando el aire, encontrar el sitio de mis padres. Y ese último día, con la música del genio acunándome y la memoria de los recuerdos que volví a encontrar, cerraré definitivamente los ojos. Y si en verdad no existiera otro lugar donde volverlos a abrir, al menos mi retina descansará con los míos grabados al último fuego en ella.
miércoles, 16 de mayo de 2012
Vae Victis
la necesidad humana de pasar página es totalmente compatible con recordar a quienes ya no están, pero debieran haber seguido. Por favor, no lo olviden, no le olviden.
¿Tanto tiempo ha pasado?
Leche, si es que hasta el motor de edición me han cambiado desde la última vez que posteé (lo siento por el anglicismo). Parece que, por mucho que lo intente, la naturaleza no se puede alterar, y eso de la disciplina en modos, inercias y pautas de vida no es lo mío. Les juro que, en cuanto cumpla los cuarenta, intento de nuevo cambiar.
Cosas que han pasado este mes, a mí y a todos:
1.- Nos estamos yendo a pique no ya sin flotador, sino con plomos atados a los pies
2.- El 15-M (el de verdad, no lo que he visto estos días) está oficialmente muerto
3.- A Obama se le ve el plumero de lejos. Vuelven los elefantes, señores
4.- hace mucho que no voy al cine, picado con Juego de Tronos, Homeland y compromisos varios: ¿alguna sugerencia?
5.- El Sinclair ZX Spectrum cumplió 30 años y Azpiri me firmó el juego Rocky: qué viejo soy, y qué poco lo aparento
6.- Las instituciones no se están yendo a pique: se están yendo directamente a la mierda. En breve, hablo de ello
7.- España es un ave Fénix cutre, que necesita suicidarse para ver cómo renace de sus cenizas. Sólo que esta vez no lo va a comprobar echándose a volar desde el nido, no: esta vez, nos ha dado por anidar en la turbina de un Jumbo 380 y ver si tras quemarnos, pasarnos por la trituradora y eruptar nuestros restos a 11.000 metros, es verdad eso de que vamos a tirar para adelante. La leche
8.- gané un premio de relato corto (2, parece, me acaban de comunicar que he ganado otro de cuasi-haikus, estoy pendiente del futuro de un artículo sobre las Agencias de Calificación Crediticia y su -más que necesario- control y estoy con el cuento anual para la revista de Luarca. No he estado, ocioso, simplemente ausente de la mal llamada blogosfera
9.- Si no fuera por mis compañeros de trabajo...
10.- Os echaba de menos.
Gracias por no haberos ido (espero),
D.
Cosas que han pasado este mes, a mí y a todos:
1.- Nos estamos yendo a pique no ya sin flotador, sino con plomos atados a los pies
2.- El 15-M (el de verdad, no lo que he visto estos días) está oficialmente muerto
3.- A Obama se le ve el plumero de lejos. Vuelven los elefantes, señores
4.- hace mucho que no voy al cine, picado con Juego de Tronos, Homeland y compromisos varios: ¿alguna sugerencia?
5.- El Sinclair ZX Spectrum cumplió 30 años y Azpiri me firmó el juego Rocky: qué viejo soy, y qué poco lo aparento
6.- Las instituciones no se están yendo a pique: se están yendo directamente a la mierda. En breve, hablo de ello
7.- España es un ave Fénix cutre, que necesita suicidarse para ver cómo renace de sus cenizas. Sólo que esta vez no lo va a comprobar echándose a volar desde el nido, no: esta vez, nos ha dado por anidar en la turbina de un Jumbo 380 y ver si tras quemarnos, pasarnos por la trituradora y eruptar nuestros restos a 11.000 metros, es verdad eso de que vamos a tirar para adelante. La leche
8.- gané un premio de relato corto (2, parece, me acaban de comunicar que he ganado otro de cuasi-haikus, estoy pendiente del futuro de un artículo sobre las Agencias de Calificación Crediticia y su -más que necesario- control y estoy con el cuento anual para la revista de Luarca. No he estado, ocioso, simplemente ausente de la mal llamada blogosfera
9.- Si no fuera por mis compañeros de trabajo...
10.- Os echaba de menos.
Gracias por no haberos ido (espero),
D.
jueves, 12 de abril de 2012
Consejos para el viajero sagaz
1.- Si puedes, lleva solo equipaje de mano, no factures: a ciertas Compañías Aéreas les encanta que tus maletas conozcan sitios distintos al tuyo. Además, si te da un flus y compras medio gran Bazar, siempre puedes hacerte con la famosa "maleta de las compras" y facturarla sin pagar segunda maleta. ¿Veis que son todo ventajas?
2.- Lleva tu equipaje de mano en un petate o mochila flexible: no le des el gusto a Ryanair de que tu perrito no quepa en el jodío andamio de medidas decrecientes que tienen junto al puesto de facturacion. Pauta de exito del bolso: la "estrujabilidad"(strujability). En Salvador Bachiller, Samsonite... debería haber una replica del puñetero armatoste de la Ryan -con cartelito y todo, para acojonar- para poder probar la mentada estrujabilidad de bolsos, perritos y carteras. El exito de este "Strujability tester" sería inmediato, y tremendo.
3.- Pasaporte, movil, llaves, cascos, boli, cepillo de dientes de viaje, almohadilla hinchable y unos gallumbicos/braguicas comfortables de repuesto, siempre encima: nunca se sabe...
4.- si se vuela al extranjero, una VISA con 1000 eurines de crédito limpios nunca viene mal para emergencias (ojo, no más, que las VISAS las carga el diablo).
5.- a ver, lo del dinero:
6.- para el impagable consultor, experto, asesor, letrado del Servicio de Relaciones Internacionales del Consejo: dos corbatas, un pañuelillo de cuello, un juego de gemelos y unos chinos de esos inarrugables. Y por cierto, las americanas tambien debieran ser estrujables. Los lores ingleses, cuando compraban un traje, se lo daban al mayordomo para que durmiera la primera noche con él.
... Y por favor, habría que despedir al consultorcillo que viaja con el trolley (el perrito, vamos, pero ellos le llaman trolley) que les ha regalado su consultora y, peor aun, su tarjeta profesional en el etiquetero: digan al chófer de su compañía encargado de ir al aeropuerto que si ven al consultor con uno de esos "trolleys corporativos", pasen de largo: me lo agradecerán.
7.- vivan los pantalones cargo del Coronel Tapioca, las camisetas térmicas del Decatlon y las Nike cómodas de toda la vida (no, no me pagan por la publicidad)
8.- A llevar en el compartimento interno del petate: cargador del móvil, chubasquero de bolsillo, medicinas básicas (vid. núm. 9), linterna de cabeza (las normales suelen tener pinta sospechosa), cepillo de pelo y un desodorante 24 horas de roll-on
9.- Medicinas básicas -debieran caducar dentro del precitado bolsillo interno-: antidiarreico, antihistamínico (preferiblemente liofilizado), ibuprofeno, omeprazol (una capsula cada mañana evita tener que recurrir al citado en primer lugar), Amoxicilina, antimosquitos y crema solar.
10.- Si no queda más remedio que llevar y facturar maleta, por favor, no me sean catetos y me viajen con el ultimo -y más pijo- modelo de Samsonite, LV, Loewe... La maleta ideal debería dar asco, y punto. Lo óptimo, de hecho, sería facturar el bello y dinámico bolson de rafia con el cuquísimo estampado a cuadros que te sale por dos eulos en el "todo a un eulo" (chinos mentirosetes...). Si no queda más remedio, vista la exquisita delicadeza con que los profesionales de la manipulación tratan cargan y descargan nuestro equipaje, usen maleta, pero que ni sea rígida ni mucho menos, insisto: bonita. Pauta de éxito: que a los mozos de carga les tiente llamar a desinfección
...Y, de regalo, un último consejo de amigo: no metan en el equipaje de mano cosas metálicas que puedan considerarse "fostiating instruments", como Derviches de cobre en pleno Sema (ver foto), Quijotes lanza en ristre (tambien de cobre, pero con baño de plata: mucha más clase), patés franceses en lata o Lladrós (estos corren el riesgo de llegar intactos a casa, y habría que quitar el casco de Darth Vader para ponerlos en su lugar). No es que se los vayan a quitar (cosa que tampoco va a ser mala, sobre todo los Lladrós), sino que rayan al simpático chico situado tras los arcos de control de acceso a los embarques, y éste no ceja hasta que encuentra el pintoresco regalo. Y como tampoco te dejan que les ayudes, ahí te tiras hasta que se queden contentos para luego mirar, con los ojos anegados de lágrimas, todo tu equipaje encima del cubículo de plástico de mierda.
Si es que... háganme caso: volarán más felices.
D.
Si no queda mas remedio, envuelvan tan simpaticos presentes en los gallumbos usados para la ida, esos que caminan solos: a ver si así aprenden a no ser tan cabezones.
Hala, a más ver, recien llegado de sesion doble de overbooking + fracaso en transfer por retraso del primer vuelo. Segun los turcos: "vientos 'muy raros' que soplan a la vez de todas las direcciones -hasta del suelo, oiga- impoden el normal despegue de los aviones". Manda güevos, tú.
sábado, 7 de abril de 2012
Por qué la guerra odia los puentes
Los puentes, una vez tendidos, perviven siempre: el Galata, el de las cadenas, el que sobrevuela el Howly... Y retan la estupidez de las guerras: por eso, quizás, sean los primeros en ser destruidos por las bombas. No por ser medios de abastecimiento, sino porque su presencia demuestra que lo que une vive mas que lo que separa: se ríen en la cara del caos y por eso el caos, orgulloso y vengativo, cada vez que reina se empeña en destruirlos. Pero siempre, siempre, renacen.
Los puentes son los unicos seres eternos, los únicos que, una vez en el munfo, nunca dejarán de estar.
Tendamos más puentes: nunca moriremos
Los puentes son los unicos seres eternos, los únicos que, una vez en el munfo, nunca dejarán de estar.
Tendamos más puentes: nunca moriremos
viernes, 6 de abril de 2012
Paco Hernandez: hasta siempre, Maestro
Me acabo de enterar de que ha fallecido Paco Hernandez: el maestro, el genio. El amigo.
El que nunca se inclinó ante los galeristas, los críticos o el mercado, y no obstante tuvo sala especial en la Bienal de Venecia, se lo disputaba la Siglo XXI y nunca tuvo una mala crítica, ni otro mal crítico que el que ha acabado matándole.
El que echó de su estudio a nuevos ricos que "necesitaban" un Paco Hernandez porque el vecino de casoplón ya tenía uno y, por contra, regalaba oleos a quienes eran espontaneamente amables con él.
El cristiano convencido que ha muerto un jueves Santo.
Quien me abrió a Chaim Soutine, Picabia, la Gertrude Stein que conoció Picasso y ese Ezra Pound que parecía no haber venido a este mundo a sufrir.
El que se maravillaba con el grafitti, los trenes de alta velocidad y los hibiscos que brotan en los vertederos.
El hombre inquebrantable a quien ni la muerte ha podido quebrar, salvo pillandole por sorpresa, y pintando.
Otro amigo que se va, y otra muerte en el alma. Descansa, Maestro, y cuida de nosotros. Incluso desde el cielo de Turquía te veo.
El que nunca se inclinó ante los galeristas, los críticos o el mercado, y no obstante tuvo sala especial en la Bienal de Venecia, se lo disputaba la Siglo XXI y nunca tuvo una mala crítica, ni otro mal crítico que el que ha acabado matándole.
El que echó de su estudio a nuevos ricos que "necesitaban" un Paco Hernandez porque el vecino de casoplón ya tenía uno y, por contra, regalaba oleos a quienes eran espontaneamente amables con él.
El cristiano convencido que ha muerto un jueves Santo.
Quien me abrió a Chaim Soutine, Picabia, la Gertrude Stein que conoció Picasso y ese Ezra Pound que parecía no haber venido a este mundo a sufrir.
El que se maravillaba con el grafitti, los trenes de alta velocidad y los hibiscos que brotan en los vertederos.
El hombre inquebrantable a quien ni la muerte ha podido quebrar, salvo pillandole por sorpresa, y pintando.
Otro amigo que se va, y otra muerte en el alma. Descansa, Maestro, y cuida de nosotros. Incluso desde el cielo de Turquía te veo.
miércoles, 28 de marzo de 2012
Análisis penológico de los finales de peli americanos
A ver: lo siento, pero creo llegado el momento de aclarar las consecuencias que, desde las teorías del delito, tiene el típico final de película de acción americano, donde el malo aprovecha que el bueno está dándose la vuelta para irse, a los (rastreros) efectos de intentar sacar la pistola escondida en el calcetín. Momento éste en que el bueno -seguramente alertado por el estrepito del citado calcetín-, se vuelve y le descerraja no uno, sino cuatro o cinco tiros, y le deja para el arrastre, finalizando la peli con Happy End cuco que te cagas.
Pero... ¿quién narices se cree esto? ¿qué especie de retrasado, por héroe que sea, le da la espalda al más vil y rastrero de sus enemigos -máxime recién humillao, el pobre-, y piensa que va a poder largarse tó pancho, sin siquiera imaginarse que el pobre enemnigo, zaherido él, intente hacerle algo, aun por dignidad y orgullo torero?
No, señores, no: si el heroe se da la vuelta, es en la absoluta conciencia de que el malo va a intentar fastidiarle el fin de peli, de ahí que responda tan rápido: lo sabe, lo p revé, y ya tiene la pistola preparada. Y no precisamente para herirle, no: para dejarle frito, y en la total confianza de que, en adelante, no va a volver a tener que mirar de reojo por si las moscas: hay que ser rastrero. Pues sepan, señores de Hollywood, que el bueno está cometiendo, no ya homicido, sino asesinato, pues la plasmada estratagema puede subsumirse y entenderse como alevosía, pues no es más que un sibilino medio tendente directamente a evitar la defensa efectiva del ofendido. Y respecto al dolo... respecto al dolo, ya no digamos. En esta cultura visual hollywoodiense que nos rodea, qué bueno que se precie no ha visto ya un pilar de películas de acción? si se vuelve, insisto, sabe con toda certeza lo que va a ocurrir, conciencia que excluye no ya la posibilidad de imputación a título de imprudencia, sino de dolo eventual. Y de la posibilidad de observar eximente incompleta de legítima defensa... la situación la ha provocado él, lo que excluye, al menos en todos los códigos occidentales, la apreciación de la citada modificación de responsabilidad.
En consecuencia, concurren, en la luctuosa conducta del "bueno", todos los elementos requeridos para el reproche penal: hay causalidad natural; vínculo entre resultado y acción desde la teoría alemana de la imputación objetiva; dolo y conocimiento de la antijuridicidad (seamos causalistas o finalistas), y no concurren atenuantes ni eximentes. Constatación ésta que, unida a que la mayor parte de las películas se desarollan en estados con pena de muerte, lleva a una sol conclusión:
Los buenos de las películas americanas debieran estar todos en la milla verde, por rastreros, mezquinos y traicioneros
D.
(qué ganas tenía de este onanismo mental, mecachis)
Pero... ¿quién narices se cree esto? ¿qué especie de retrasado, por héroe que sea, le da la espalda al más vil y rastrero de sus enemigos -máxime recién humillao, el pobre-, y piensa que va a poder largarse tó pancho, sin siquiera imaginarse que el pobre enemnigo, zaherido él, intente hacerle algo, aun por dignidad y orgullo torero?
No, señores, no: si el heroe se da la vuelta, es en la absoluta conciencia de que el malo va a intentar fastidiarle el fin de peli, de ahí que responda tan rápido: lo sabe, lo p revé, y ya tiene la pistola preparada. Y no precisamente para herirle, no: para dejarle frito, y en la total confianza de que, en adelante, no va a volver a tener que mirar de reojo por si las moscas: hay que ser rastrero. Pues sepan, señores de Hollywood, que el bueno está cometiendo, no ya homicido, sino asesinato, pues la plasmada estratagema puede subsumirse y entenderse como alevosía, pues no es más que un sibilino medio tendente directamente a evitar la defensa efectiva del ofendido. Y respecto al dolo... respecto al dolo, ya no digamos. En esta cultura visual hollywoodiense que nos rodea, qué bueno que se precie no ha visto ya un pilar de películas de acción? si se vuelve, insisto, sabe con toda certeza lo que va a ocurrir, conciencia que excluye no ya la posibilidad de imputación a título de imprudencia, sino de dolo eventual. Y de la posibilidad de observar eximente incompleta de legítima defensa... la situación la ha provocado él, lo que excluye, al menos en todos los códigos occidentales, la apreciación de la citada modificación de responsabilidad.
En consecuencia, concurren, en la luctuosa conducta del "bueno", todos los elementos requeridos para el reproche penal: hay causalidad natural; vínculo entre resultado y acción desde la teoría alemana de la imputación objetiva; dolo y conocimiento de la antijuridicidad (seamos causalistas o finalistas), y no concurren atenuantes ni eximentes. Constatación ésta que, unida a que la mayor parte de las películas se desarollan en estados con pena de muerte, lleva a una sol conclusión:
Los buenos de las películas americanas debieran estar todos en la milla verde, por rastreros, mezquinos y traicioneros
D.
(qué ganas tenía de este onanismo mental, mecachis)
martes, 20 de marzo de 2012
À bientôt, Mr. Giroud.
Hace 10 días falleció Jean Giroud, Moebius, el autor de la imaginería de Blade Runner, el Quinto Elemento... y, sobre todo, el creador del teniente Blueberry y Arzach. Coincidí con él en la feria del comic de Barcelona de 2008, donde estaba firmando al lado de Carlos Giménez, otro grande. Me gustaría decir que disfruté hablando con él, pero no fue así: limitó el número de firmas a 20 y luego, simplemente, se fue. Supongo que cuando la gente envejece, su paciencia disminuye y su capacidad físca de aguantar los esfuerzos, exponencialmente. En todo caso, su arte, magnífica, quedará siempre.Descansa en paz, maestro.
L
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