sábado, 31 de enero de 2015

viernes, 30 de enero de 2015

A la primera edición de Trilce



Astutas tapas de cartón ajado
penitenciariamente de 22 a LXXVII veces tipografiadas
bajo la aparente debilidad del libro pobre,
fragilizado escondes, en nieblas de tinta apenas manchadas,
el verso que no cae amortajado:
ese que toda memoria resucita para el  hombre.


A Vallejo inyectaste inmortalidad, 
tú, editor ciego,
que de entre todas las joyas de Trujillo y Lima
al papel hiciste del firmamento remedo
de lo que ha llegado con don de ubicuidad:
el eterno poder de la rima


Y aunque lacerada, tu impresión queda queda,
redimiendo sus fracasos el canto ex nunc de los relatores.
Limpiado por esos versos que sin veda,
tanto aldeana como  negro heraldo plasman en sus canciones,
y a toda una generación azarea.


Ánimas, silvas, madre, doncellez...
palabras reiteradas hasta la saciedad,
hermanas de palabras inventadas, 
fugaces como estrellas de única verdad
empecinadas a no marchar una vez nacidas, libres ya:


Grittttos chanceantes apañuscando el panopticonizado alma,
torciendo la grosera lógica más fría,
llenándola de imágenes ajenas a esta tierra baldía;
de lo amniótico, de lo placentario,  todavía vana.


Palabras no violadas, sino convencidamente prestadas
por glosarios ya aburridos de golpes,
parciales a toda caricia de quien desciende a esas aguas
para bucear en apnea líquida de léxicos maravillosos por deformes:


Enjutarostra y quijaruda de mojamas momiescas
Vigorizada, curiosa ante la intromisión peruana
de quien da nueva vida a la palabra mundana
y en el momento del memento mueve las masas dóciles, casi simiescas.


Eles quelonias, enes narvalescas y nautiloideas
brecheando el bargueño del Bundercamer arriba y abajo.
Ritmos de algoritmo en silvas perversas
Con cadenas rotas a fuer de aldabonazo.


Que pena que Vallejo, rota el alma de llorar
No llegara a conocer, por jovenecias de solemnidad,
Nuevas palabras que se podrian doblar
aun más que la maga ante la Rocamadouresca virilidad:


Cuántico
Algoritmo
Sinergia
Merchan
Hilo dental (para las encías de los difuntos)


Lo que hubiera podido imaginar
 con tan inhumanables palabras.
Pero afila la muerte sus toscas guadañas,
que solo la carne, no el papel puede afilar.


Amanece nevando en el Trópico.
La mañana, manchada del amor de la noche pasada
no quiere lavarse la cara: porque ayer nevó, y no volverá ese milagro anecdótico
a sembrar en su suelo otra semilla congelada .


Y proféticamente, en el 75 detectó que estábamos muertos los vivos de entonces
(Pero renacimos).
Y cerró su libro con la fuerza del Dios  que sobrevivió a Herodes
Dando por bien terminados de versos los mejores racimos.



(Canta tus ritmos, no tu ira)

Dune, Duino, Donne


(Rilke, Trilce, Circe)

Angeles, amantes y niños.

Mis oscuros grandes pensamientos 
a veces destrozan,
a veces pergeñan,
a veces deciden:
si soy una isla (llena de mí, sin continente -o campanas-),
si soy un Mesías en un planeta desierto,
o mas sencillamente un envoltorio de nada condensada.

El estar muerto es tarea fácil cuando no tienes nada que gritar, y los arrebatados antes de su hora nos necesitan más que nunca.
Pero en mi mano poseo la prueba de que tomo otras manos,
 y en mi sueño, la del caos de cada nocturno mundo interno, 
donde niños muertos se me acercan.
(Tengo mucho que clamar para muertes fáciles)

A la verdad no he terminado de crecer,
Y mi intervalo entre mundo y juguete no existe:
como los recuerdos de los animales,
como las añagazas de las tierras mudas
-o baldías-
de la ciudad del dolor, 


donde cae todo lo dichoso.


L.

(Hoy, Gaspara Stampa se habría quedado en su casa, -chez longue tornada en banqueta y papel en pantalla de sucio PC-, y toda la ciberpornografía le habría impedido escribir)

sábado, 24 de enero de 2015

El Dune de Jodorowsky


Entre la montaña sagrada del 73 y la recientísima danza de la Realidad se encuentra quizás la mejor obra de Jodorowsky: la que nunca llegó a ver la luz como tal, pero cuyos pequeños resplandores se aprecian, por poco que uno se esfuerce, en todos los hitos de la ciencia ficción nacidos desde 1976. 

Una película que al final quedó en un gigantesco storyboard confeccionado por Moebius (por cuyo original daría yo casi todo lo que me pidieran), y sobre cuya ideación versa un reciente documental, magno, del año pasado. El Dune europeo, soñado por el argentino extravagante, que habría contado con Dalí (a 5.000 $ el minuto), Mick Jagger y Orson Welles como actores. 

Un dune plagado de los personajes adaptados por Moebius, los efectos especiales de Dan O'Bannon, las naves de Chris Foss y el goticismo de Giger: todo rodeado de la música de Pink Floyd primero, y de Magma finalmente. Todos ellos, guerreros espirituales a la conquista de la conciencia universal desencadenada finalmente por la muerte de Paul, y que el argentino no pudo dejar de plasmar posteriormente en su lama blanco. 

El LSD sin LSD atiborrado de Jung que, quizás, rigió los casuales encuentros de Jodorowsky con tantas celebridades que no le pusieron trabas a aceptar trabajar con él.

Todos, salvo Hollywood.

Quizás fueran las 12 horas de película, lo exorbitado de los gastos o, simplemente, que era una gran visión, cuando lo que los estudios querían eran pequeñas películas:,al final, no pudo ser.

Pero las leyendas nunca mueren.




Al contrario

jueves, 8 de enero de 2015

Los muertos del Charlie Hebdo nunca dejarán de reir

Si la cultura es la peor pesadilla de los dictadores, el humor es el peor enemigo del fanatismo: porque relativiza todo extremo. Porque cuando logramos reirnos de algo, deja de asustarnos. Porque cuando Pixar nos pinta a los monstruos del armario como peluches azules, cuando Charlot interpreta a un Hitler con ticks nerviosos o el Papus nos pintaba una transición cachonda, nos damos cuenta de que el mal siempre pierde, y de que después de toda noche, viene siempre un amanecer con luz, por mucho que tarde.

Hubo -y sigue habiendo- un Islam de igualdad, poesía, ciencia y tolerancia. Un Islam que nos dejó, hace ya medio milenio, joyas como la Alhambra, y que salvó a toda la cultura griega y romana de los entonces bárbaros: de nosotros. Pero ese Islam se ha convertido en una víctima más de un nuevo fanatismo retrógrado, auspiciado por las desigualdades sociales y la globalizacion de la informacion, que ha hecho involucionar a cientos de miles de personas, y que no es que amenace el "estilo de vida occidental",como se intenta simplificar, sino que amenaza todo el progreso humanista que nos ha hecho dejar atrás aberraciones como la esclavitud, las muertes en nombre de Dios o la censura.

Hablar del Islam que hoy prevalece es algo que no gusta, porque da miedo: a ser tachados de retrógrados, por un lado, y a convertirmos en objetivo de los fanáticos, por otro. Pero ¿qué más tiene que ocurrir para que nos demos cuenta de que nos enfrentamos a un problema global de fanatismo, esta vez proveniente de la interpretacion corrompida de un gran texto, de por sí pacífico? Y lo siento, pero no se trata de Islamofobia, xenofobia o la fobia que quieran colgar a cada Houellebecq, Pérez Reverte o revista satírica que se atreva a alzar una voz discordante con el buenismo que ha venido imperando, un buenismo deliberadamente ciego a ablaciones del clítoris, lapidaciones de homosexuales y desprecio absoluto por la igualdad entre sexos, todo por los "legítimos fines" de captar votos, simpatías, financiación o, simplemente, por no ser tachados de retrógrados de ultraderecha.

Porque estos últimos tiempos, con las decapitaciones en directo; las ejecuciones en masa de chiítas, cristianos y demás seres que no compartían interpretación del Corán; la satanización -literal- de minorías como los yazidíes; el apartamiento de la mujer de todo protagonismo en la vida social; la decapitación de la cultura y el absoluto desprecio por la libertad de expresión... ¿se puede seguir tachando de retrógrado a todo aquel que alce una voz diciendo que esto tiene que parar? ¿es que se puede tachar de sospechosas a revistas satíricas cuya único pecado es la democratización de la denuncia social?

Hay una solución no fácil, pero quizás la única posible, para luchar tanto contra este fanatismo de sangre como contra el antiislamismo, los partidos de Ultraderechas y los filonazis que están surgiendo en Europa, y es que publicamente se afronte por cada gobierno que existe un problema social con unas características específicas: ni más ni menos. Pero hasta que no se admita la existencia de esta fractura no se podrá resolver con la moderación, la prudencia y los medios que la democracia nos aporta. Hasta entonces no se hará nada, y seguirán proliferando ghetos de radicalismo, células de muerte y jóvenes hartos del paro que solo encuentran voz en los grupos más radicales.

El dar la espalda a los problemas, pensando que así desaparecerían, nunca ha funcionado. De hecho, nos ha hecho dar la espalda a lo que verdaderamente subyacía: la pobreza, la falta de oportunidades de los jóvenes, los desequilibrios entre oriente y occidente, norte y sur, o el que no interesa desarrollar economica ni culturalmente a unos paises que, una vez desarrollados, exigirían a occidente la justa compensación por materias primas que hoy pagamos por una mierda, riquezas naturales que diezmamos o fuentes de alimentos que hemos logrado reservarnos para nosotros solitos. Hemos de reconocer que existe un problema, que en gran parte lo hemos creado nosotros, sí, pero que eso no obsta a la acuciante necesidad de darle solucion, como se vio ayer. De otro modo alguien -da lo mismo que sean fanáticos islamistas, radicales de ultraderecha y ultraizquierda, o iluminados frustrados-, algún día -cada vez más cercano-, logrará recoger electoralmente esta gran siembra del miedo, fruto de la cosecha de la deliberada ignorancia, y la volverá a tornar, al igual que en la Alemania de 1932, en sangre.

Que las risas que ayer dejaron de existir sirvan para abonar un futuro en que todos podamos reirnos sin miedo a morir. En que podamos reirnos del propio miedo, cualquiera que sea su rostro, en que sea precisamente esa capacidad de ridiculizar a los monstruos la que nos de la fuerza para luchar contra ellos. Porque un mundo en que se mata a los niños, a los indefensos, a los enfermos y a quienes hacen reir y pensar no es un mundo en que valga la pena vivir.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Constructions





I
build
whatever shape
my everdoubting soul
will be forcing me to dream
in the twilight nights
when your memory
lets me rest
(finally)
from
U




Leaks and sounds





Drop




drop





drop






drop





drop


...



SOIL

lunes, 8 de diciembre de 2014

En 9 dias Fausto, también de Murnau



"Remember me", con Michael Palin

Muy buena, esta miniserie de 3 episodios. Suave suspense que sin necesidad de exceso alguno lleva de principio a fin la duracion justa de la trama y deja con agridulce sabor de boca. ¿Qué mas se puede pedir?

El encanto de los gabinetes de curiosidades (los Wunderkammer)





(parcial de la casa de André Breton)

(Sandman núm. 1, portada, de Dave McKean)

Cabinet de curiosités, Wunderkammer, gabinete de maravillas... En parte por el afan de poseer, en parte por la necesidad humana de aprehender aquello que no llegamos a comprender, el ser humano ha tendido siempre a reunir aquello que le despertaba curiosidad: sea el fosil de un erizo, el caparazón de una toruga, el cuerno del unicornio o la plasmación física de la creencia. Y si ademas ello evidenciaba sapiencia, vivencia o aventuras, el marchamo de la permanencia quedaba a fuego en la memoria del detentador.

Con ambos propósitos en la mente se ha venido creando, desde el amanecer mismo de la historia, una suerte de género decorativo, rayano en lo lúgubre y con todo el atractivo que las zonas grises tienen para el hombre: el de los gabinetes de curiosidades. Comenzando en los mismos principios de la historia, el gusto por estas colecciones aglutinadoras de signos de trascendencia -antaño solo privilegio de reyes y prelados-, fue contagiándose en el siglo XIX a una burguesía ansiosa de disfrutar al fin de todo lo que ahora podía alcanzar, y con la llegada del historicismo, el romanticismo y el encanto por los viajes lejanos, los antiguos gabinetes (antaño centrados en obras de arte, especies animales y objetos religiosos) dieron un giro hacia todo lo proveniente de de los parajes más lejanos: desde armaduras de samurai hasta sishas con efluvios a Loti, pasando por bolas de Cantón en marfil, cabezas reducidas por los jíbaros, kukhris nepalíes o máscaras africanas. Y así, los gabinetes de curiosidades fueron evolucionando hasta convertirse en pequeñas islas donde el deseo de trascendencia, de rasgar el manto de lo físico, se escondía tras cada retazo físico de uno y mil mundos: en antigüedad, distancia y dioses.

Islas que la sociedad de la informacion, las comunicaciones y los medios de transporte han venido arraigando en el subconsciente de cada uno de nosotros, hasta el punto de que en toda creación moderna, en toda concepción artística, subyace en el fondo, total o parcialmente, un gabinete de curiosidades: desde el hogar de André Breton hasta los sueños de Dave McKean, pasando por las tiendas de Candem town, las puestas en escena del nuevo teatro o las películas de suspense psicólogico.

Todo puede encontrarse en el gabinete de curiosidades de nuestro subconsciente: tan aglutinado como confuso respecto al qué vendrá cuando caiga el telón. Y si cada uno de nosotros tiene un palacio de la memoria donde recordar y un jardín secreto donde ocultarse, ninguna de dichos lugares íntimos supera en importancia al lugar donde acumulamos todo aquello que no comprendemos, y todo aquello que no queremos ni comprender, ni afrontar.


"Ruegan una sonrisa por su alma"

Ante la grandeza, los comentarios huelgan

domingo, 7 de diciembre de 2014

Tabu (o Tabou), de Murnau (cine concierto en la Cinemateca deLuxemburgo)

Dos líneas, que tengo prisa por cerrar un asunto (curiosamente jurídico, y el puñetero se me resiste). Ayer me acerqué a ver esta bella película, nada típica de la línea de Murnau, y fue una agradable experiencia. A nivel musical, el duo que tocaba en vivo (Zone libre, formado por Serge Teyssot-Gay y Cyril Bilbeaud)era bueno, y a nivel visual, Tabu es el capricho de un cineasta al que en el climax de su carrera (y al final de su vida: murió el año siguiente) le apetecía hacer algo que fuera a) exótico, y b) estéticamente bello.

Puntos positivos: se nota a la legua que está hecha con el minucioso cariño de quien ha adquirido influencia, nombre y dinero como para no tener prisa. Puntos curiosos: se notan, tambien a la legua, las predilecciones del director en más de un campo.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Grandes frikis de la Historia (2): Felipe II, el coleccionista de huesos




En su reino no se ponía el sol. Y en su Escorial no cabían las reliquias. El monarca más poderoso territorialmente de la Historia, el que introdujo en España la fabricación artesanal de la cerveza y prohibió que se utilizaran para su fabricación otros productos que no fueran trigo, cebada y lúpulo, el gotoso que gustaba de la caza, la olla podrida bien cargada y las mollejas, no paraba de atesorar las reliquias más diversas de las partes más dispares de los santos más variados; hasta el punto de que las crónicas dicen que todas las semanas dedicaba un tiempo de sus audiencias para recibir a los mercaderes de las reliquias más disparatadas. Se dice que en su posesión se hallaban trozos de la Vera Cruz como para construir un barco, varios craneos de un mismo santo y huesos como para suministrar a varias facultades de medicina. Y si a eso le unimos su vena acaparadora de cuadros del Bosco (que adornaban sus estancias como las de Goya las pinturas negras), su vena alquímica (construyó una Torre de Botica donde se experimentaba con todo) y las manías con los perros negros, creo que su espacio en el Panteón friki está más que ganado.

Grandes frikis de la Historia (1): Godoy, el golfete





Con esta entrada, inauguro la sección de frikis famosos, para demostrar que frikis los ha habido siempre: y ninguno de ellos tonto, fracasado o apartado por sus semejantes (hala).

Y la inauguro con el Príncipe de la Paz, el one and only Don Manuel Francisco Domingo de Godoy (di Bassano) y Álvarez de Faria, de los Ríos y Sánchez-Zarzos. Uséase Godoy, el valido de Carlos IV, el presunto amante de la "reina lasciva", Doña Maria Luisa de Parma, que llegó a lo más alto bajo quien no supo gestionar la revolución francesa, para al final acabar como acabó.

Dejando aparte el cómo llegó a valido, si por cualidades o por encantos, lo cierto es que este señor que tanto poder logró acumular desde tan joven, además de espabilado y con vista tenía un montón de gustos diversos, todos ellos caros. Comiloncete, presumido y coleccionista (cualidades frikis evidentes en el retrato que le hace Goya), disfrutaba su soledad (y su no soledad) en su gabinete reservado de curiosidades, el cual estaba coronado en sus paredes por la maja desnuda de Goya, la Venus del espejo de Velázquez y otras dos más, éstas atribuidas a Tiziano.

Imagínense el sitio, lleno de objetos provenientes de lugares remotos, joyas, armas labradas y juegos diversos; exquisito -y exclusivo- mobiliario de las maderas más nobles, chez longues de usos versátiles y, en las paredes, dos de los cuadros más bellos de la Historia del Arte: como quien no quiere la cosa.

Huelga decir que con -y en- un sitio así, cualquiera no liga.

Gracias, señor Godoy, por tantas cosas tan simpáticas, y por el relato de una vida que habrá podido ser todo, menos aburrida.

Es lo que tienen los validos: cabrones, sí, pero cabrones listos.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

L'inhumaine, de Marcel L'Herbier (1924)




Ideada desde el principio para mayor gloria de su protagonista femenina, la diva Georgette Leblanc, con escenario de Pierre Mac Orlan (lo que es el mundo: el autor de "el canto de la tripulación", obra cuyo título los García-Alix usarían para su gran revista) y sobre idea original de Marcel L'Herbier, es de notar que los decorados de, entre otros, Fernand Léger dieron la inmortalidad a una perla del cine mudo que no está suficientemente valorada en detrimento de las típicas Metrópolis, She, Caligary o similares. L'inhumaine es la amalgama perfecta de historia, puestas en escena, vestuarios y efectos diversos, hasta el punto de que su visionado, con la música adecuada, se convierte en una experiencia que no precisa de intelecto: sólo de ojos y oídos.

Una joya.

martes, 25 de noviembre de 2014

La isla mínima, de Alberto Rodriguez

Película ésta que, como los malos toreros, comienza muy bien, se desarrolla con una congruencia intachable pero, al final, se desinfla y acaba desastrosamente la faena. Eso, si la acaba de algun modo.

Dejando aparte que solo es original para quienes no hayan visto True Detective (la idea es clavaíta, hasta lo de las marismas Bayou/Doñana y la parejita ochentera), parece como si el guionista se hubiera empapado de la citada serie americana, pero hubiera descuidado revisitar perlas del suspense policial como sospechosos habituales, de final magistralmente rematado. Porque... ¿qué pasa con el viejo depravado?, ¿quién dirigía la red de explotación de menores? porque si me he enterado bien, el único que muere es el mandado, ¿no?

¿Y qué ocurre con tanto personaje bien desarrollado pero que al final se queda en nada? ese padre más oscuro que Darth Vader, esa adivinadora... y, especialmente, ese barbitas furtivo pseudo Jarjar Binks, que al final solo se queda para resolver papelas al guionista y entregar un tupper de cangrejos. Pena de guión, con lo bien que podían haber utilizado al citado barbas para dejar un final redondo, haciendo que algun detalle de la foto -o el contenido mismo del tupper que les da- desvelara que el verdadero cerebro de la trama era él...

Pero no. Usease: la primera mitad no demasiado original, pero bien llevada, y la segunda mitad -sobre todo el final-... han olvidado terminarla.

Pena de oportunidad perdida.

lunes, 24 de noviembre de 2014

La cúpula de la rosa de sangre

La rosa nunca supo lo que era. Solo era consciente, desde su razón sin razón, de que la gente la miraba, sonreía y seguía los silenciosos acordes de un ritmo y una belleza que ella misma nunca sería capaz de oler. No podía oler, pero sí podía moverse al ritmo del suave viento que la acunaba, con la esperanza de llevar su mensaje y su semilla aquellos lugares donde no existía la belleza con que ella nació.

La rosa nunca tuvo un espejo, y la carencia de sistema nervioso la impedía comprender todo lo que ella, sin querer, provocaba. Solo sabía que aquellos órganos por los que los animales de dos patas comían se arqueaban, enseñando las perlas con las que desgarraban el alimento. Solo que en aquellos momentos, esas perlas no servían para destrozar, sino para crear una belleza que, pareja con la rosa misma, se hacía una para ser esparcida al viento, haciéndose herramienta de felicidad o, cuando menos, de coyuntural solaz. De esas que alivian las vidas o, al menos, llegan a hacer repensar el acabar con ellas.

La rosa vivía ajena a todo ello. Pensaba que había existido siempre, en ese solar abandonado que antes fue un salón de baile y ahora, por mor de la crisis que asolaba toda la Francia decimonónica, se había convertido en un vertedero aislado.

Un día, el mismo viento que llevaba su ignorado mensaje le quiso hacer un regalo, e hizo que una de las rosas artificiales que antes habían adornado las guirnaldas de aquel sitio de celebraciones cayera a su lado. Y la rosa vio a un igual, y se enamoró.

Nuestra rosa intentó comunicarse con aquel remedo de vida que la voluntariosa brisa le había hecho llegar; hacerle reaccionar, incluso tocando los artificiales pétalos con los suyos cada vez que el viento arreciaba, pero la rosa de plástico no respondía. Nunca respondió. Tampoco se elevaba con la lluvia que a ella le hacía tanto bien, ni hacía que la gente sonriera, com sonreían con ella. Por lo que la rosa que era pensó que su amor había muerto también, y se dejó morir.

Pero la belleza solo muere cuando deja de ser. Y solo deja de ser cuando es sustituida por vacío, o por maldad.

La muerte no acaba con ninguna belleza.

Por eso la rosa, aunque murió, no dejó de ser bella. Cuando se secó, su rojo intenso fue transmutándose hasta convertirse en un negro rojizo que cambiaba de color con cada hora, con cada caprichoso movimiento del sol, con cada baile de nubes, con cada reflejo del rocío que desmmadejaba la luz en mil tonos de arcoiris. Y sus colores eran tan intensos que un día un arquitecto enamorado se postró ante la rosa, cogió el único pétalo que de ella había caído al suelo -la única lágrima que ésta vertió al morir- y sintetizó una pequeñísima cantidad de un rojo que, décadas después, regalaría a un prometedor pintor malagueño, con el juramento de que éste solo lo usaría para un cuadro que perviviría en la historia del mundo. Cuadro que fue pintado, sin saberlo su autor, inspirado por el olor de la belleza de esa rosa que, ya eterna, quedaría por siempre en una pequeña catacumba, justo debajo del corazón de uno de los monumentos más conocidos del mundo.

La gran torre de metal fue erigida por Gustave Eiffel con el solo fin de proteger la rosa y, a la vez, hacer que su olor llegara a las nubes como un gran amplificador que, punzando el cielo, hiciera que Dios sonriese sobre todas las almas que postreiormente caerían en todas las guerras.

El único ejemplo de ese rojo único fue el que utilizaría Picasso mucho después para hacer la mancha de sangre del soldado caído de su Guernica. Solo que esa mancha desapareció. Pero su belleza e intensidad no han desaparecido: ni de la memoria de los pocos hombres que llegaron a verla, ni del corazón del mundo.

lunes, 3 de noviembre de 2014

La sabiduría es saber cuando irse

(Salvo que alguien lo haya dicho antes, lo digo yo)

jueves, 23 de octubre de 2014

Un pedazo de Historia




Por azar buscado ha llegado a mi posesión un curioso objeto a añadir a mi gabinete de curiosidades, toujours en progres. Se trata de un esqueleto / fósil de erizo firmado por un buen número de los asistentes a las conocidas tertulias de la cacharrería del Ateneo de Madrid en la década del los no tan felices años 20-30. A falta de un examen mas en profundidad, aparecen las firmas de Valle-Inclan, el presidente que nunca fue socio; Manuel Azaña, su valedor; el presidente Don Niceto Alcalá-Zamora y otros notables de cultura y política como Salazar Alonso o Alejandro Lerroux. Tanto tintas como firmas (eso sí, teniendo en cuenta lo abigarrado de su necesaria confección y la jovialidad del momento, plasamada en dibujitos y guiños gramaticales) parecen reales, y en todo caso constituyen una muestra todavía viva de ese ambiente, ecléctico y bohemio, que se perdió en julio de 1936, tan plasmado en su heterodoxia por Sánchez Portela.


Perdimos mucho, y por h o por b nunca lo hemos recuperado. En fin, dejo volar mi imaginacion y me imagino a alguno de los miembros de ese Ateneo trayendo el trofeo, recuerdo de alguna excursión, y pidiendo a los tertulianos que lo firmaran. O un pacto en algún refugio tras una caminata por sierras antaño oceanos, o una promesa misteriosa...