
Leyendo sobre la visita de Himmler a Montserrat en busca del Grial (que ocurrió, señores) me ha venido a la memoria una película que me marcó: sobre los temas (porque no trata un solo tema, sino que aglutina en 100 minutos lo que podría desarrollar en horas) y, sobre todo, porque no creo que vuelva a ver una película que muestre con tanta claridad lo destructivo que es un gobierno cuando lo gobiernan los locos, los resabiados y, en fin, aquellos que, de haber estado al otro lado del Reichstag, habrían sido los primeros en desfilar por los campos de exterminio. La descripción de las patologías de Göring, en especial cómo metía las manos en los diamantes para calmarse, unido a las rabietas que acababan con miles de inocentes y el cuadro de los últimos estertores de una Alemania Nazi que, en su suicidio, acabó con sus propios hijos pequeños, es soberbio. Por favor, si no la han visto, véanla, y comprenderám por qué hay que pensar antes de erigir a los monstruos en gobernantes y por qué el señor Malkovich es uno de los mejores actores que hay hoy (Vid. también de ratones y hombres y, cómo no, being John Malkovich). Para completar el cuadro de la piedra de la locura que pintaron la panda de lisiados y tarados que formaron gobierno en la Alemania nazi, son también ilustrativas el hundimiento (mi Bruno Ganz de Wenders, increible de nuevo) y, curiosamente, "la niña de tus ojos", con un incomparable retrato de Göebbels que hace pasable incluso a Penélope Cruz como actriz