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jueves, 26 de marzo de 2009

Otra carta. Jaime Sabines

Siempre estás a mi lado y yo te lo agradezco.
Cuando la cólera me muerde, o cuando estoy triste
—untado con el bálsamo para la tristeza como para morirme—
apareces distante, intocable, junto a mí.
Me miras como a un niño y se me olvida todo
y ya sólo te quiero alegre, dolorosamente.
He pensado en la duración de Dios,
en la manteca y el azufre de la locura,
en todo lo que he podido mirar en mis breves días.
Tú eres como la leche del mundo.
Te conozco, estás siempre a mi lado más que yo mismo.
¿Qué puedo darte sino el cielo?
Recuerdo que los poetas han llamado a la luna con mil nombres
—medalla, ojos de Dios, globo de plata,
moneda de miel, mujer, gota de aire—
pero la luna está en el cielo y sólo es luna,
inagotable, milagrosa como tú.
Yo quiero llorar a veces furiosamente
porque no sé qué, por algo,
porque no es posible poseerte, poseer nada,
dejar de estar solo.
Con la alegría que da hacer un poema,
o con la ternura que en las manos de los abuelos tiembla,
te aproximas a mí y me construyes
en la balanza de tus ojos,
en la fórmula mágica de tus manos.
Un médico me ha dicho que tengo el corazón de gota
-alargado como una gota- y yo lo creo
porque me siento como una gruta
en que perpetuamente cae, se regenera y cae
perpetuamente.

Bendita entre todas las mujeres
tú, que no estorbas,
tú que estás a la mano como el bastón del ciego,
como el carro del paralítico.
Virgen aún para el que te posee,
desconocida siempre para el que te sabe,
¿qué puedo darte sino el infierno?
Desde el oleaje de tu pecho
En que naufraga lentamente mi rostro,
te miro a ti, hacia abajo, hasta la punta de tus pies
en que principia el mundo.
Piel de mujer te has puesto,
Suavidad de mujer y húmedos órganos
en que penetro dulcemente, estatua derretida,
manos derrumbadas con que te toca la fiebre que soy
y el caos que soy te preserva.
Mi muerte flota sobre ambos
y tú me extraes de ella como el agua de un pozo,
agua para la sed de Dios que soy entonces,
agua para el incendio de Dios que alimento.

Cuando la hora vacía sobreviene
sabes pasar tus dedos como un ungüento,
posarlos en los ojos emplumados,
reír con la yema de tus dedos.
¿Qué puedo darte yo sino la tierra?
Sembrado en el estiércol de los días
miro crecer mi amor, como los árboles
a que nadie ha trepado y cuya sombra
seca la hierba, y da fiebre al hombre.

Imperfecta, mortal, hija de hombres,
verdadera,
te ursupo, ya lo sé diariamente,
y tu piedad me usa a todas horas
y me quieres a mí, y yo soy entonces,
como un hijo nuestro largamente deseado.

Quisiera hablar de ti a todas horas
en un congreso de sordos,
enseñar tu retrato a todos los ciegos que encuentre.
Quiero darte a nadie
para que vuelvas a mí sin haberte ido.

En los parques, en que hay pájaros y un sol en hojas por el suelo,
donde se quiere dulcemente a las solteronas que miran a los niños,
te deseo, te sueño.
¡Qué nostalgia de ti cuando no estás ausente!
(Te invito a comer uvas esta tarde
o a tomar café, si llueve,
y a estar juntos siempre, siempre, hasta la noche.)

(Gracias a Georgina por descubrírmelo: siento que ya no pueda escribir tu nombre en una nueva dedicatoria, en un nuevo libro)

miércoles, 28 de mayo de 2008

LOQUEROS... RELOJEROS... (Leon Felipe)

El sapo iscariote y ladrón
en la silla del juez,
repartiendo castigos y premios
¡en nombre de Cristo,
con la efigie de Cristo
prendida en el pecho!...
Y el hombre aquí de pie,
firme, erguido, sereno,
con el pulso normal,
con la lengua en silencio,
los ojos en sus cuencas
y en su lugar los huesos.
El sapo iscariote y ladrón
en la silla del juez,
repartiendo castigos y premios...
y yo tranquilo aquí
callad impasible, cuerdo...¡cuerdo!
sin que me quiebre
el mecanismo del cerebro.
¿Cuando se pierde el juicio?
Relojeros,
¿cuando enloquece el hombre?
¿Cuándo?
¿Cuándo es cuando se enuncian los conceptos
absurdos
y blasfemos,
y se hacen unos gestos sin sentido,
monstruosos y obscenos?
¿Cuando es cuando se dice,
por ejemplo:
no es verdad
Dios no ha puesto
al hombre aquí en la Tierra
bajo la luz y la ley del Universo;
el hombre
es un insecto
que vive en las partes pestilentes y rojas
del mono y del camello?
¿Cuándo, si no es ahora
(yo pregunto loqueros),
cuándo,
cuándo es cuando se paran los ojos
y se quedan abiertos
inmensamente abiertos,
sin que puedan cerrarlos ni la llama ni el viento?
¿Cuandó es cuando se cambian
las funciones del alam y los resortes del cuerpo,
y en vez de llanto
no hay más que risa y baba en nuestro gesto?
Si no es ahora,
ahora que la Justicia vale menos,
mucho menos, que el orín de los perros;
si no es ahora, ahora que la Justicia
tiene menos,
infinitamente menos
categoría que el estiércol;
si no es ahora, ¿cuándo,
cuándo se pierde el juicio?
Respondedme, loqueros, relojeros...,
¿cuándo se quiebra y salta roto en mil pedazos
el mecanismo del cerebro?
Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos.
Se murió aquel manchego,
aquel estrafalario
fantasma del desierto,
y ..., ¿ni en España hay locos!
Todo el mundo está cuerdo,
terrible,
monstruosamente cuerdo.
¿Que bien marcha el reloj;
qué bien marcha el cerebro
este reloj, este cerebro---tic,tac...tic,tac,tic,tac...---
es un reloj perfecto..., perfecto...¡perfecto!

martes, 12 de febrero de 2008

Cuatro versiones. Dandole vueltas a la cabeza a una cosa de ayer

"Primero vinieron a buscar a los comunistas,
y yo no hablé porque no era comunista.
Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas,
y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro.
Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío.
Después vinieron por mí, y para ese momento
ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí".
(Bertolt Brecht)

“Primero vinieron por los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí, pero para entonces ya no quedaba nadie que dijera nada.”
(Martin Niemöller)

"La primera noche ellos se acercan y cogen una flor de nuestro jardín,
y no decimos nada...
La segunda noche, ya no se esconden y pisan las flores,
matan nuestro perro y no decimos nada...
Hasta que un día el más frágil de ellos
entra sólo en nuestra casa,
nos roba la luna, y conociendo nuestro miedo
nos arranca la voz de la garganta.
Y porque no dijimos nada
...ya no podemos decir nada"
(Vladimir Maiakovski)

“Primero vinieron a por los guardias civiles,
y no dijimos nada
porque nos no llevábamos tricornio.
Luego vinieron a por los chivatos
y no dijimos nada
porque nos no éramos chivatos.
Luego vinieron a por los "españolistas"
y tampoco dijimos nada
porque tampoco lo éramos.
Luego vinieron a por nos
y no había nadie para hablar por nos”.
(Ricardo Ibarra, en su blog)

Vladimir Maiakovski

Ya son las dos.
Quizá, te acostaste.
En la noche
la vía láctea
está como el Oka plateada.
No me apresuro,
y con los relámpagos de telegramas
no hay por qué
despertarte
e inquietarte.
Como se dice,
el incidente ha terminado.
La barca de amor
se ha estrellado contra la vida.
Estamos en paz.
No hay razón
de enumerar mutuos dolores,
infortunios
y agravios.
Mira
qué quietud en el mundo.
La noche
ha impuesto al cielo
un tributo estrellado.

En tales horas
uno se pone de pie
y conversa
con los siglos,
historia
y universo.

(Don Javier: ya no se si fue Brecht, Niemöller o Maiakovski: si sigo así, encontraré otra versión de "y no dije nada...")

domingo, 13 de enero de 2008

Lumière

Sous Les Intrigues, Les Menaces,
Les épreuves Du Temps Qui Passe,
Ma Faible Source Lumineuse
Vacille Comme Une Danseuse
Qui Serait Privée De Musique
Et Torturée à Coup De Piques,
Redoutant Chaque Jour Nouveau
De S'éteindre Dans Mon Cerveau...

...Mais forte dans l'obscurité
elle me permet de chanter
l'amour, la révolte, la rage
qui enflamment toutes mes pages
éclairant de mille poèmes
les visages de ceux que j'aime
Et... dans la chaleur de ces lieux
peut-être le coin de vos yeux !

Jean-Michel Boissat (1999)

jueves, 19 de julio de 2007

The Words We Have Spoken (Stephen Dobyns)

At first they look like rocks or pieces of glass,
anything that's been sharpened or has a point—
shards of pottery, broken sticks. But really
they are teeth stretching from one side of the valley
to the other. Where did they come from? we wonder.
They are ours. These are the words we have spoken
in anger, thrown at each other in attack
or defense, and now they form a barrier.
Can we get around them? I don't know the way.
I think of you on the other side, lonely
and as unhappy as I am; but possibly
you are content in a room with white walls,
flowering plants, a room where I might even
be welcome could I discover the right roads.
From my side of the valley, I see darkness
climbing the distant hills. It is getting late.
We have to learn to save ourselves, change ourselves,
or else we'll come to a time when love won't help—
night of no welcome, night of the long indifference.

lunes, 2 de julio de 2007

Baudelaire: Spleen

J'ai plus de souvenirs que si j'avais mille ans.

Un gros meuble à tiroirs encombré de bilans,
De vers, de billets doux, de procès, de romances,
Avec de lourds cheveux roulés dans des quittances,
Cache moins de secrets que mon triste cerveau.
C'est une pyramide, un immense caveau,
Qui contient plus de morts que la fosse commune.
- Je suis un cimetière abhorré de la lune,
Où comme des remords se traînent de longs vers
Qui s'acharnent toujours sur mes morts les plus chers.
Je suis un vieux boudoir plein de roses fanées,
Où gît tout un fouillis de modes surannées,
Où les pastels plaintifs et les pâles Boucher,
Seuls, respirent l'odeur d'un flacon débouché.

Rien n'égale en longueur les boiteuses journées,
Quand sous les lourds flocons des neigeuses années
L'ennui, fruit de la morne incuriosité,
Prend les proportions de l'immortalité.
- Désormais tu n'es plus, ô matière vivante !
Qu'un granit entouré d'une vague épouvante,
Assoupi dans le fond d'un Saharah brumeux ;
Un vieux sphinx ignoré du monde insoucieux,
Oublié sur la carte, et dont l'humeur farouche
Ne chante qu'aux rayons du soleil qui se couche.

(dandysme : c'est un culte de soi-même, un désir de distinction fondé sur l'originalité personnelle. Il soigne sa parure, sa parole, il pratique la transgression. Il ne se repose pas sur le travail ou les privilège de la naissance. Le dandy ne crée pas son œuvre, son œuvre est la vie même. Pour Baudelaire il est le dernier éclat de l'héroïsme dans une période de décadence. Le dandysme c'est l'élégance de la vie)

miércoles, 20 de junio de 2007

Elegía lamentable. José Angel Buesa

Desde este mismo instante seremos dos extraños
por estos pocos días, quien sabe cuantos años...
yo seré en tu recuerdo como un libro prohibido
uno de esos que nadie confiesa haber leído.
Y así mañana, al vernos en la calle, al ocaso,
tu bajaras los ojos y apretaras el paso,
y yo, discretamente, me cambiaré de acera,
o encenderé un cigarro, como si no te viera...
Seremos dos extraños desde este mismo instante
y pasarán los meses, y tendrás otro amante:
y como eres bonita, sentimental y fiel,
quizás, andando el tiempo, te casaras con el.
Y ya, mas que un esposo será como un amigo,
aunque nunca le cuentes que has soñado conmigo,
y aunque, tras tu sonrisa, de mujer satisfecha,
se te empañen los ojos, al llegar una fecha.
Acaso, cuando llueva, recordaras un día
en que estuvimos juntos y en que también llovía.
Y quizás nunca mas te pongas aquel traje
de terciopelo verde, con adornos de encaje.
O harás un gesto mío, tal vez sin darte cuenta,
cuando dobles tu almohada con mano soñolienta.
Y domingo a domingo, cuando vayas a Misa,
de tu casa a la Iglesia, perderás tu sonrisa.
¿Qué más puedo decirte? Serás la esposa honesta
que abanica al marido cuando ronca la siesta:
tras fregar los platos y tender las camas,
te pasaras las noches sacando crucigramas...
y así, años y años, hasta que, finalmente,
te morirás un día, como toda la gente.
Y voces que aun no existen sollozarán tu nombre,
y cerrarán tus ojos los hijos de otro hombre.
(Siempre hay un alguien en quien pensamos, que no es quien está con nosotros)

Canción para la esposa ajena. Jose Angel Buesa.

Tal vez guardes mi libro en alguna gaveta,
sin que nadie descubra cual relata su historia,
pues será simplemente, los versos de un poeta,
tras de arrancar la pagina de la dedicatoria...

Y pasarán años... Pero acaso algún día,
o acaso alguna noche que estés sola en tu lecho,
abrirás la gaveta - como una rebeldía,
y leerás mi libro- tal vez como un despecho.

Y brotará un perfume de una ilusión suprema
sobre tu desencanto de esposa abandonada.
Y entonces con orgullo, marcaras la página...
y guardarás mi libro debajo de la almohada.

Nadie está sólo

En este mismo instante
hay un hombre que sufre,
un hombre torturado
tan sólo por amar
la libertad. Ignoro
dónde vive, qué lengua
habla, de qué color
tiene la piel, cómo
se llama, pero
en este mismo instante,
cuando tus ojos leen
mi pequeño poema,
ese hombre existe, grita,
se puede oír su llanto
de animal acosado,
mientras muerde sus labios
para no denunciar
a los amigos. ¿Oyes?
Un hombre solo
grita maniatado, existe
en algún sitio. ¿He dicho solo?
¿No sientes, como yo,
el dolor de su cuerpo
repetido en el tuyo?
¿No te mana la sangre
bajo los golpes ciegos?
Nadie está solo. Ahora,
en este mismo instante,
también a ti y a mí
nos tienen maniatados.

José Agustín Goytisolo.

lunes, 11 de junio de 2007

Alguien prolongó su vida 1001 noches, y la prolongó contando historias a sultanes que eran niños. El mundo. Eduardo Galeano

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto del cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso –reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llenan el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
Eduardo Galeano. El libro de los abrazos

(uno de los libros que más vale la pena. Un abrazo a Antonio Doñate, además de a tí)

Me sirve y no me sirve (para Scherezade)

Me sirve y no me sirve
La esperanza tan dulce,
tan pulida, tan triste,
la promesa tan leve,
no me sirve.

No me sirve tan mansa la esperanza
La rabia tan sumisa,
tan débil, tan humilde,
el furor tan prudente
no me sirve.

No me sirve
Tan sabia tanta rabia.
El grito tan exacto
si el tiempo lo permite,
alarido tan pulcro
no me sirve.

No me sirve tan bueno
Tanto trueno

El coraje tan dócil
la bravura tan chirle,
la intrepidez tan lenta
no me sirve.

No me sirve
tan fría la osadía.

Si me sirve la vida
que es vida hasta morirse,
y el corazón alerta sí me sirve.

Me sirve cuando avanza
la confianza.

Me sirve tu mirada
que es generosa y firme,
y tu silencio franco sí me sirve.

Me sirve la medida de tu vida.

Me sirve tu futuro
que es un presente libre,
y tu lucha de siempre
sí me sirve.

Me sirve tu batalla
sin medalla.

Me sirve la modestia
de tu orgullo posible,
y tu mano segura
sí me sirve.

Me sirve tu sendero,
compañero.

(Mario Benedetti)

jueves, 31 de mayo de 2007

Refugio nocturno. Bertolt Brecht

Me han contado que en Nueva York
en la esquina de la calle 26 con Broadway
se pone cada atardecer un hombre
durante los meses de invierno
y, pidiendo a los que pasan,
consigue un techo para que pase la noche
la gente desamparada que allí se reúne.
Con eso no cambia el mundo
no mejoran con eso las relaciones entre los seres humanos
no es ésa la forma de acortar la era de la explotación.
Pero algunos hombres tienen cama por una noche
se les abriga del viento durante toda una noche
y la nieve a ellos destinada cae en la calle.
No abandones el libro, tú que lo estás leyendo.
Algunos hombres tienen cama por una noche
se les abriga del viento durante toda una noche
y la nieve a ellos destinada cae en la calle.
Pero con eso no cambia el mundo
no mejoran con eso las relaciones entre los seres humanos
no es ésa la forma de acortar la era de la explotación.

Die Nachtlager

Ich höre, daß in New York
An der Ecke der 26.Straße und des Broadway
Während der Wintermonate jeden Abend ein Mann steht
Und den Obdachlosen, die sich ansammeln
Durch Bitten an Vorübergehende ein Nachtlager verschafft.
Die Welt wird dadurch nicht anders
Die Beziehungen zwischen den Menschen bessern sich nicht
Das Zeitalter der Ausbeutung wird dadurch nicht verkürzt
Aber einige Männer haben ein Nachtlager
Der Wind wird von ihnen eine Nacht lang abgehalten
Der ihnen zugedachte Schnee fällt auf die Straße.
Leg das Buch nicht nieder, der du das liesest, Mensch.
Einige Menschen haben ein Nachtlager
Der Wind wird von ihnen eine Nacht lang abgehalten
Der ihnen zugedachte Schnee fällt auf die Straße
Aber die Welt wird dadurch nicht anders
Die Beziehungen zwischen den Menschen bessern sich dadurch nicht
Das Zeitalter der Ausbeutung wird dadurch nicht verkürzt

(Para Sherezade, sea quien sea)

martes, 29 de mayo de 2007

Lied Vom Kindsein (traducción personal). Peter Handke


Lied vom Kindsein
-Peter Handke-


Als das Kind Kind war,
ging es mit hängenden Armen,
wollte der Bach sei ein Fluß,
der Fluß sei ein Strom,
und diese Pfütze das Meer.

Als das Kind Kind war,
wußte es nicht, daß es Kind war,
alles war ihm beseelt,
und alle Seelen waren eins.

Als das Kind Kind war,
hatte es von nichts eine Meinung,
hatte keine Gewohnheit,
saß oft im Schneidersitz,
lief aus dem Stand,
hatte einen Wirbel im Haar
und machte kein Gesicht beim fotografieren.

Als das Kind Kind war,
war es die Zeit der folgenden Fragen:
Warum bin ich ich und warum nicht du?
Warum bin ich hier und warum nicht dort?
Wann begann die Zeit und wo endet der Raum?
Ist das Leben unter der Sonne nicht bloß ein Traum?
Ist was ich sehe und höre und rieche
nicht bloß der Schein einer Welt vor der Welt?
Gibt es tatsächlich das Böse und Leute,
die wirklich die Bösen sind?
Wie kann es sein, daß ich, der ich bin,
bevor ich wurde, nicht war,
und daß einmal ich, der ich bin,
nicht mehr der ich bin, sein werde?

Als das Kind Kind war,
würgte es am Spinat, an den Erbsen, am Milchreis,
und am gedünsteten Blumenkohl.
und ißt jetzt das alles und nicht nur zur Not.

Als das Kind Kind war,
erwachte es einmal in einem fremden Bett
und jetzt immer wieder,
erschienen ihm viele Menschen schön
und jetzt nur noch im Glücksfall,
stellte es sich klar ein Paradies vor
und kann es jetzt höchstens ahnen,
konnte es sich Nichts nicht denken
und schaudert heute davor.

Als das Kind Kind war,
spielte es mit Begeisterung
und jetzt, so ganz bei der Sache wie damals, nur noch,
wenn diese Sache seine Arbeit ist.

Als das Kind Kind war,
genügten ihm als Nahrung Apfel, Brot,
und so ist es immer noch.

Als das Kind Kind war,
fielen ihm die Beeren wie nur Beeren in die Hand
und jetzt immer noch,
machten ihm die frischen Walnüsse eine rauhe Zunge
und jetzt immer noch,
hatte es auf jedem Berg
die Sehnsucht nach dem immer höheren Berg,
und in jeden Stadt
die Sehnsucht nach der noch größeren Stadt,
und das ist immer noch so,
griff im Wipfel eines Baums nach dem Kirschen in einemHochgefühl
wie auch heute noch,
eine Scheu vor jedem Fremden
und hat sie immer noch,
wartete es auf den ersten Schnee,
und wartet so immer noch.

Als das Kind Kind war,
warf es einen Stock als Lanze gegen den Baum,
und sie zittert da heute noch.


Canción de Infancia
-Peter Handke-


Cuando el niño era niño
caminaba balanceando los brazos
quería que el arroyo fuera un río, el río un torrente,
y este charco, el mar

Cuando el niño era niño
no sabía que era un niño:
todo, entonces, tenía un alma,
y todas las almas eran una

Cuando el niño era niño
de nada tenía formada opinión,
ni costumbres,
por eso se sentaba cruzando las piernas,
rompía a correr,
tenía un remolino en el pelo
y no posaba cuando le fotografiaban

Cuando el niño fue niño
llegó la hora de las preguntas:
¿por qué yo soy yo, y no soy tú?
¿por qué estoy aquí, y no allí?
¿cuándo comenzó el tiempo, y dónde acaba el espacio?
¿es un sueño toda la vida bajo el sol?
¿no es lo que veo, y oigo, y huelo, sino la ilusión de un mundo bajo el mundo?
¿existe de verdad el mal, y gente de verdad mala?
¿cómo puede ser que yo, que soy, antes de ser no fuera?
¿y que algún día yo, que soy, deje de ser?


Cuando el niño era niño
se atragantaba a espinacas, a guisantes, a arroz con leche y a coliflor cocida
Y hoy, todavía, las come, y no por necesidad


Cuando el niño era niño
se despertó, un día, en una cama que no era la suya,
y hoy, sigue siendo así
mucha gente le parecía hermosa,
y ahora, sólo unos pocos ( y con suerte)
se imaginaba claramente un paraíso,
y ahora, a lo sumo, puede intuir.
No podía imaginar la nada,
Y hoy le estremece pensar en ella

Cuando el niño era niño
Jugaba, entusiasmado, a muchos juegos
Hoy se sigue entusiasmando,
Pero sólo cuando juega a trabajar

Cuando el niño era niño
Le bastaba necesitar manzanas y pan
Hoy, sigue siendo así

Cuando el niño era niño
Sentía las moras en su mano como sólo se sienten las moras
y hoy, aún sigue siendo así
las avellanas frescas le resecaban la lengua,
y hoy, sigue siendo así
con cada cima a la que subía le invadía la nostalgia de una mayor
y con cada ciudad en que estaba, ansiaba ver una mayor
y hoy, sigue siendo así
intentaba coger las cerezas más altas de los árboles
con la felicidad de conseguirlo
como, todavía, hoy
era tímido con los extraños
como todavía ahora
esperaba a las primeras nieves
como todavía espera

Cuando el niño era niño
arrojó una lanza de palo al árbol
Y todavía la lanza tiembla