martes, 14 de septiembre de 2010

Lo que se encuentra en el Rastro


Fecha: domingo 12 de septiembre, con afillao y familia

Lugar: tienda de antiguedades de Roberto. Ribera de curtidores esquina con calle Toledo

Hallazgos: escritorio art Deco en bakelita y calamina, samovar antiguo policromado y conjunto Art Deco reloj y grupo escultórico FIRMADO POR URIANO.

Precio total: 150 euros por las tres cosas.

Todavía se encuentran cositas en el Rastro. Gracias, Roberto.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Piso supera pequetest

Tras tener al afillao -6 años-, Barbara -otros tantos- y a Carlitos -10 años- jugando al escondite entre sus paredes (no se donde repampanos habrán podido esconderse), el piso ha aguantado como un campeón, y lo ha disfrutado. Pequetest superado.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Solo lo evanescente pervive

... Y con lo aparentemente evanescente, quienes se dedican a que no desaparezca, repitiéndolo una y otra vez. En el Templo del Cielo, en el Palacio de verano, en Beihai, en cada remansos libre de los hutong... En cada pequeño espacio de paz se podía encontrar, no sin mucho esfuerzo, a pekineses de edad avanzada escribiendo caracteres en el suelo con agua. Frases y expresiones que eran borradas por el sol de justicia mucho antes de ser acabadas. Y pensé en estos señores, que se despiertan día a día para hacer una labor que nunca acaba porque, en cuanto se empieza, desaparece. Y pensé en la perspectiva de despertarte el resto de tu vida con la conciencia de que nunca podrías acabar ni una frase, ni un pensamiento, o dejar algo que perviviera. Pensé un poco más, y recordé: recordé la parte de los ángeles, esa porción de alcohol que siempre se evapora en todo proceso de fermentación y que es considerada el diezmo que se lleva Dios. Y recordé que no puedo dejar de recordar a cada uno de estos señores que no deja de pintar. Y pensé en que la eternidad es aquello que no tiene principio ni fin. Y entonces, lo vi. Porque si cada cosa que comienzas es borrada por el sol, los principios -cada principio- dejan de existir. Y como has de seguir para que tu obra no muera por completo, tampoco hay fin para esa actividad, con lo que cada autor hace obras eternas y es, a su vez, eterno: porque cada principio, desapareciendo, deja de existir, y no puede haber finales sin principio. Con lo que sólo aquello que desaparece puede seguir vivo. Porque no sólo los angeles se llevan su porción, sino que la eternidad, a cambio, aparece en cada caracter, en cada proceso de creación y continuación. Y eso, señores, es el verdadero eterno retorno.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

El cine chino


Aunque iba a colgarlo más tarde, el reciente comentario de mi querido e inefable anónimo sobre Aftershock me sirve para colgar esta fotillo y compartir una reflexión sobre el cine chino: China ha comprado -y pagado en líquido, como explicaré proximamente- principalmente tres cosas: el progreso, el capitalismo y la transición. Pero también ha comprado otras muchas, entre las que se encuentra, quizás como una evlución del progreso, la manera actual de hacer cine de consumo. Un buen ejemplo es goLalago y las macropelículas históricas, pero también se pueden encontrar películas que logran un satisfactorio término medio entre la épica maoista, el relato de acción y catástrofes y los sentimientos. Aftershock es el vivo ejemplo. Creo que el poster le hace una desafortunada publicidad, pues más bien parece una superproducción tipo 2011 que lo que verdaderamente es, y por eso precisé los sabios consejos de Rosa, la surcoreana, para decidirme a verla. Y valió la pena, máxime hoy que, tras ver el acertado comentario de Anónimo, compruebo que coincidimos en una cosas más. Por ello, salve y un abrazo.

martes, 31 de agosto de 2010

Cosas típicas a hacer en China






1.- Ser deslomado por un simpático y servicial guerrero mongol.
2.- Disfrutar de la maravillosa y espontanea ópera norcoreana el día de San Valentín chino (16 de agosto) acompañado por dos surcoreanas mientras que se degusta morcilla de Burgos (también norcoreana), tortilla española "à la Pyongyanaise" (éstos debieron pasar por Asturias antes de meterse en cuestiones de paralelos 38 y similares...), y se bebe licor de hueso de tigre pretendidamente afrodisiaco
3.- Comer alacrán, caballito de mar y cocodrilo
4.- Ser arrollado por la "gestora de autobus" porque sólo pagaste un yuan y te has pasado de la parada que le dijiste
5.- Sacar saltamontes caníbales de tiendas mongolas donde frágiles grupos de italianas (5 por tienda) esperan que las salves de tan feroces y despiadadas bestias.
6.- Comenzar a tomar yogures chinos y no parar, de lo ricos que están, hasta que el decimotercero que te tomas te provoca tales retortijones yogurteros ("yogurtian retortijons") que te doblas by the middle y no te queda más que arrastrarte hasta el maravilloso baño público más próximo.
7.- Llegar tarde a tu propia fiesta, que te has montado en la explanada del edificio 17.
8.- Ser acusado por helenas alteradas de que te has llevado la bolsita de te (1 mierda bolsita que ya se cobraron de sobra los del Laotse café con la factura de la jodía ceremonia del te) que habían regalado al grupo entero: tocábamos a una hebra por persona ( a la pobre y maravillosa Konstatina la indujimos al vicio de la sisha, con lo que supongo que el gobierno heleno nos habrá prohibido poner pie en las tierras olímpicas hasta que las ranas críen pelo)
9.- Celebrar cumpleaños inexistentes en el coin hot pot para brindar con los asombrados grupos de nativos por el homenajeado (yo): los pobres siempre accedían a cumplir la típiquísima y conocidísima costumbre española de que el chico del cumpleaños hace un brindis cruzado con la chica que elige.
10.- Negociar precios en el pearl market aduciendo que no sólo eres un pobre estudiante de chino (a la vez que se enseña la identificación como estudiante de la BLCU), sino que además no eres americano, ni inglés ni alemán, sino mejicano (no se por qué, pero a ellos les respetan). Para sacar barato el móvil Vertu de oro y diamantes -todo auténtico, claro está, que uno siempre tiene 300.000 euros de sobra para algo así...

Giovanni, Paco y el ratoncito que viajó de Panjiayuan a Preciados




Eranse una vez, que se que eran, dos tigrecitos mongoles llamados Giovanni y Paco que, peleados por una cuestión de faldas, fueron condenados a permanecer uno al lado del otro para siempre, y a animar los viajes de españoles tarados, italianas bellísimas y japonesitas tímidas. Tras un tiempo se dieron cuenta de que lo que verdaderamente vale en esta vida no es ejercer poder o infundir temor, sino hacer sonreir, y desde entonces son felices haciendo felices a los demás.

Erase una vez, que se que era, un ratoncito aventurero que, harto de estar todos los días en su marco, siendo expuesto en el mercado de los domingos de Panjiayuan, convenció a un españolito que por ahí pasaba para que le llevara a Madrid. El españolito, en busca de cosas bellas, fijó sus ojos en el ratoncito inquieto, lo miró y captó el mensaje de ayuda porque, en muchas cosas, eran parecidos: eran pequeñitos, a veces se sentían cautivos y querían ver el gran mundo. Con lo que el españolito, armado con sus rudimentos de chino, convenció no sin esfuerzo al dueño para que liberara al roedor de su marco, se lo echó al petate, le metió en la mochila y el ratoncito atisba ya, desde su atalaya en Preciados, el nuevo viejo mundo hasta donde ha viajado.

viernes, 27 de agosto de 2010

China, mes uno, un mes después






Por motivos ajenos a mi voluntad no he podido actualizar el blog durante mi estancia en China, razón por la que fui apuntando, a la vieja usanza, aquello que, por entender medianamente digno de atención, iré colgando poco a poco en los próximos días. Hoy, tras la dura reincorporación al trabajo y aquejado todavía de jet lag brutal tas la llegada de ayer, escribo unas líneas genéricas para justificar por qué este viaje ha valido la pena. Aunque quizás bastaría una frase, que dejo escrita hoy por si a lo largo de la tarde me atropellara un coche o acaecer similar: el martes 24 de agosto de 2010, día de San Bartolo, el abuelo José habría cumplido 100 años, y el martes 24 de agosto de 2010 fui feliz. Feliz como hacía tiempo que no había sido: en la constatación de que sigo vivo, de que sigo con la capacidad de rodearme de gente que puede, a su vez, dar y recibir amor,y feliz incorporado en un variopinto grupo de gente, a su vez, feliz. Fuimos uno, fuimos muchos y fuimos todos, y nos dábamos cuenta de dónde estábamos, de cuándo estábamos y de que lo vivido no se volvería a repetir. Y nos dimos, y bailamos, y abrimos los ojos hasta que casi se nos salen de las órbitas para aprehender, en un día que aglutinó todo un mes, la maravilla de la vida. Miro hacia atrás y pienso en Daniel, Susana, Slvia y Uri, Konstantina, Will, Paul, Juanita, Jessica y Roberta; Rosa-Lola y Alma; Matteo, Giorgio, Joy, Jinsailón (pronunciarlo con lánguido acento italiano), Paul, Valentina, Flo, Giovanni y Paco. Antonio y Carolina...

En Mongolia y las tiendas con insecto dentro
Los dantescos baños,
los maravillosos hutongs.
La cerveza Sing Tao, los cacahuetes blandos y esos yogures en tarro de barro gris que no pude traerme.
Las señoras-gestoras de los autobuses,
el 690 que me dejaba en Qianmen,
Wudaoku.
Las cenas con surcoreanas en norcoreanos de ópera totalitaria, fotos prohibidas y morcilla de Burgos (o de Pyongyang, ya no se).
Las fiestas a la entrada del edificio 17, más popular que la ciudad prohibida.
Los pinchitos de alacranes, caballitos de mar, cocodrilo,
el pato pekinés del Quanjude.
Las compras locas en el Silk Market.
La ópera de Changan, las acrobacias del teatro del cielo y la tierra (Tien di)y la ceremonia del té.
Los maravillos Hot Pots, las pizzas chinas, los dumplings del mercado (4 yuanes la bandeja de 10) y los pastelitos de chocolate.
El frío de Mongolia, el fresco de Mutianu y el agobio del calor en pleno trasbordo de la línea 13 a la 2 en Xizhimen.
Li Laoshe y la voz de nuestra profe cantando por llegar tarde (ni wuan le, que escribiría Matteo)
Las clases intensivas de 8 a 12 de la mañana,
la librería de la BLCU
el Rastro de Pekín
El Pijou
...
Dentro de mí se que todavía, en realidad, no me he ido. Sigo en mi habitación del 17, y en cualquier momento despertaré, y me tocará ducha y clase: nuevo día, nueva lección, como siempre. Y cuando despierte me preguntaré cuánto me queda para volver a Madrid, y esperaré que sea mucho.

(Tengo que comentar este sueño a Daniel que, como hace filosofía, podrá decirme qué significa).

lunes, 26 de julio de 2010

Pekín, día menos uno

terminando los últimos flecos del trabajo, me despido desde Madrid para poder seguir escribiendo en Pekin, donde estaré hasta el 26 de agosto. Cada ser humano alberga dentro de sí un puñado de cosas que considera debe hacer antes de morir, y para mí viajar a China era una de ellas. Es curioso el estado en que la inminencia de un viaje a lo desconocido nos sume: no sabemos lo que nos espera, ni en qué lugar concreto, razón o circunstancia, pero aquel que inicia un viaje sabe dos cosas: que va a aprender durante el mismo y que, de afrontar dificultades, crecerá en autoconocimiento. Llegaré la madrugada de pasado mañana (allí son seis horas más), y espero encontrar una buena conexión Wi-fi, para poder teneros al tanto. Gracias a quienes seguís ahí, y espero no defraudaros: no por la calidad -controvertida y controvertible- de los textos, sino porque sigais encontrando lo que sea, bueno o malo, que os hace seguir. El próximo, desde Pekín.

Un caballero

El viernes tuve el privilegio de conocer en persona a alguien que llevaba siguiendo mucho tiempo. No diré su nombre (aunque supongo que, finalizado el post, estará más que claro), porque espero volver a verle y que tenga a bien compartir algo de lo que cada poro suyo emana. Quedan pocos caballeros, pocos hombres que se vistan por los pies, que se dice, y él es uno de ellos. Profesional de su carrera, de su vocación cinéfila y de la dignidad de quien es ejemplo para muchos, reaccionó a mi irrupción en su despacho como sólo reaccionan los señores: tendiéndome la mano e invitándome a tomar asiento, sin tener la más mínima idea de quien era yo. Y una vez me identifiqué (gracias, Rosa, por la intermediación), se comportó con la sobria exquisitez que se espera de un caballero. Y según íbamos hablando, quiero pensar que se iba estableciendo un flujo de mutua simpatía derivada de coincidencias en pareceres y, sobre todo, en aficiones, que iban desde el cine (donde Eduardo es una autoridad) hasta la literatura de detectives chinos que citan a Gao Xuequin, el comic o la búsqueda bibliófila en páginas de subastas de Internet. Tras lo cual me acompañó a mi depacho, me dedicó el primer número de Nickelodeon y uno de sus libros y se despidió con la promesa de comer juntos en septiembre.
No me conocía de nada, me trató como a un amigo y se despidió con un hasta pronto, un sano apretón de manos y una sonrisa franca. Menos mal que queda gente así, porque si no, nos habríamos perdido hace mucho. Gracias, Eduardo, y hasta pronto

jueves, 15 de julio de 2010

lunes, 12 de julio de 2010

Campeones

... Y espero que no me salte nadie con que si era procedente o no. Para pocas muestras de verdadera espontaneidad que se ven en este mundo, la del niño-hombre que se da cuenta de que, al fin, todo ha acabado y ha acabado bien, es de esas que permanecerán cuando, de aquí a muchos años -espero-, echemos la vista atrás y recordemos la victoria de España en el mundial del 2010. Necesitábamos buenas noticias, y esta es una. Y el buen deporte, el deporte limpio, el deporte que nos reune a todos alrededor de una idea; el deporte que restaña heridas, que nos hace renacer, que despierta sentimientos (que no pasiones), que nos recuerda que todavía podemos vibrar... ese deporte apareció ayer. Y ni la coz de DeJong, ni la voluntaria mediocridad de un Webb que parecía vendido, ni los arranques de desesperación física de una Holanda que volvió a perder -como siempre- la final de un mundial pudieron oscurecer el buen fútbol de un equipo que, brillando, nos hizo relucir a todos y darnos cuenta de que todavía podemos reunirnos y ponernos de acuerdo en algo. Enhorabuena al mejor equipo que ha tenido España.

viernes, 9 de julio de 2010

El pulpo Paul, la crisis económica, la final del domingo y la madre que nos parió

Que sí, que sí, que estoy de acuerdo: que es el pan y circo neroniano de nuevo, que vaya con el talante y ganar la semifinal el día de San Fermín con un equipo eminentemente culé; que si con el pulpo Paul señalándonos como claros ganadores de la final no hay nada que temer, que si la crisis económica, la alienación, el día después... ¿Y qué? Que mis tripas no me dejan hacer otra cosa que emocionarme ante un hecho también incontrovertido: que España, este domingo, juega la final del mundial de fútbol. Por primera vez en la historia. El domingo, como todo hijo de vecino, me pondré la camiseta de España, desempolvaré el album de fútbol en acción de Danone, la cazadora de naranjito, las fichas del mundial 82 con Santillana y Quini y rezaré porque Iker, una vez más, se ponga la camiseta de Arconada para llevar a la selección a la victoria y darse un homenaje más que merecido con la Contador, que la tiene más que a mano. Aupa Villa, Pujol, Xavi, que Pedro esta vez no chupe y que Torres se redima de un mundial pelín flojito. Pongan la cerveza a enfriar, la canción de Mecano de un año más y a soñar, que hace falta.

lunes, 5 de julio de 2010

Moon, de Duncan Jones. Con Sam Rockwell

Excusándome por el tiempo de silencio transcurrido, el reciente visionado de este pedazo de película me obliga a volver al ruedo bloguero. Había oido hablar de ella, pero fue el escuchar accidentalmente su banda sonora, del inimitable Clint Mansell, lo que me llevó a recordar las buenas críticas leídas. Y se quedaron cortas, he de confesar. Las reacciones del ser humano cuando se enfrenta con el hecho de que su vida no es más que una ficción son recreadas magistralmente por un Sam Rockwell qe tira para atrás (no se por qué se prestó al bodrio de Iron man 2, de verdad). Las reacciones, las expresiones, la soledad, los descubrimientos que no debían ser descubiertos, la valentía de afrontar lo que podría no afrontarse, la generosidad... se dan cita en una base lunar, entre un trabajador solitario que va a cumplir su contrato de tres años, su robot y lo que acontece. Dulce, profunda, melancólica y bella. Veanla, pues supera la ciencia-ficción, que no es sino la necesaria excusa para orquestar el fondo que subyace.

martes, 15 de junio de 2010

Lo que me queda por aprender...

... Acabo de oir un concepto maravilloso que me acaba de ratificar en la idea -latente desde el primer día que entré en mi actual curro- de que no tengo ni papa de las películas que se están proyectando: el concepto de "BAJA ESTRATEGICA". Los pringaos normales como el que suscribe se pillan una baja porque se les ha estrangulado la hernia umbilical, les ha dado un cólico nefrítico o el nene está con la varicela. La gente de otro nivel se pilla "BAJAS ESTRATEGICAS", que debe ser algo así como una baja que te pillas para forzar un cambio en la política del sector, empresa o jefazo contratante. Oye, que voy a intentar asimilar esto porque de verdad que me he quedado de piedra, con lo bonico que queda. y así, en lugar de decir "el cabrón del Paco se ha pillado la baja porque le estaban hinchando las gónadas", los que saben pueden con todo aplomo aseverar que "El Sr. Gonzávez ha decidido tomar una baja estratégica para --- (rellenar con lo que sea: siempre va a quedar bien)". Joder, lo que me queda por aprender... Me gustaría profundizar en el concetu, que diría Pazos, pero de verdad que me he quedado anonadado. Y prueben, prueben a decirlo en alta voz: es que quedad divino de la muerte. La leche que ni siquiera soy capaz de plasmar palabro alguno de las perlas con que usualmente les deleito. Pues nada, que tras este "paréntesis estratégico" vuelvo con lo mío, a ver si hoy salgo antes de las nueve. Saludos estratégicos a todos.

domingo, 13 de junio de 2010

Y los hijos de la desilusión darán a luz a los hijos del desconcierto; el desconcierto, a la desesperanza, hermana de la desesperación, y la desesperación abrirá las puertas de la critica frustrada: la furia. Y solo la esperanza podrá frustrar una generación tan destructiva, así que fomentemos que entre luz: limpia, sin cortinas ni obstáculos que la ensucien. En realidad no es el club Bilderberg, ni la banca, ni la pesima gestión, la continuada succión o el egoísmo a la enésima de quienes en cada momento están arriba. En el fondo, somos nosotros. Y en el fondo no es que estemos solos: es que no nos ayudamos.

jueves, 10 de junio de 2010

frase con peso

Alguien me acaba de decir la siguiente frase: "no te preocupes, Luis, que si te da algo yo estaré ahí para limpiarte el culo". Es de las frases con más implicaciones reales que me han dicho nunca. Y mucho mas bella que la gran mayoría de las frases de consuelo, animo, respaldo o cariño que haya podido oír. Vivimos en tiempos en que el compromiso no va mas allá de la satisfacción coyuntural de pretensiones totalmente extrañas al cariño, con independencia de matrimonios, orientaciones sexuales, proyectos comunes... Y que en este mundo infausto alguien tenga los redaños para decirte una frase así demuestra que todavía queda cariño, amistad y amor. Y solo por eso, gente que es capaz de tal disposición merece llegar a su cielo, su nirvana, su reencarnación o lo que sea. Y solo por eso, este que esta aquí va a hacer todo lo posible para evitar tal tesitura, así que se admiten sugerencias de sitios donde poder ir con un libro escolar, un kit para perforar pozos o un Kalashnikov en caso de notar que mi natural inquietud algún día -espero que no antes de los 70- comienza a degenerar en demencia

miércoles, 9 de junio de 2010

De finales y principios

Acabo de ver el final de una serie que comencé por accidente -quizás poe aburrimiento-, me enganchó por sorpresa y me deja ahora, cuando yo elijo, con un buen montón de recuerdos y personajes que, por estereotipados que estén, no dejan de emocionar. Es difícil estar a la altura de un buen comienzo y un mejor desarrollo, así que lo mejor cuando se acaba, como en la vida, es echar el telón, recogerlo todo e irse por la salida de artistas, en silencio, sin efusiones y echando una última mirada atrás que aglutine en un nanosegundo todo lo vivido. Y en esa última mirada atrás nos damos cuenta de que el tiempo es tan relativo como eterno, pues en el brevísimo espacio de esa última mirada, en la décima de segundo que pasa entre un parpadeo y otro, revivimos todos y cada uno de los minutos de una aventura, de un viaje, de un amor o de una vida. Y así, siquiera temporalmente, nos asomamos a la inconmensurable capacidad que tiene el hombre de atesorar lo vivido y extraer, como un caliz último, la sublime esencia de la vida, que no es sino el sentimiento de haber sido humanos durante el tiempo que dura la caída de una gota de agua. Pero entonces resulta que si, en lugar de ver cómo comienza a caer, miramos a nuestros pies, vemos que no hay vaso, ni recipiente, ni siquiera tierra donde esa gota pueda caer y evaporarse, de modo que si bien la gota es pequeña, y frágil, y susceptible de mutar en vapor o solificarse en el hielo que a veces se encuentra en los diamantes, esa gota se convierte en eterna, pues nunca desaparecerá por completo. Somos gotas de un mar sin fin que en un momento determinado comienzan a caer, pero que nunca tocan un recipiente pues, una vez vertidas, viajan siempre por la eternidad. Somos gotas de eternidad que, pequeñas y débiles, son vertidas para pedurar: como tales o, dados los elementos, en otros estados, en otros espacios, en otros tiempos. Pero siempre, siempre, en la eternidad. Porque lo que importa, una vez nacido, podrá cambiar, pero nunca muere.

Recuérdame siempre, pero que mi memoria no te impida vivir

martes, 8 de junio de 2010

No son los rostros, sino las expresiones

No es la cara, ni el pelo, ni el color de los ojos: son las expresiones de cada poblador de esta tierra incierta, salvo en lo que atañe a nuestro destino final. Es la alegría de quien se acaba de reencontrar, el amor de quien quiere y se sabe querido.
Es la determinación de aquel a quien solo queda una cosa por hacer;
la indecisión de quien acaba de perderse;
la conciencia de quien nunca supo lo que no era saber;
la ira de quien ha sido tratado injustamente;
la desorientación de quien se acaba de enterar que le llevan años engañando;
el ahínco de quien, harto de caerse, se empeña en levantarse una, y otra, y hasta una milésima vez, siquiera sobre los muñones de pies que hace mucho desaparecieron.
La risa histérica del loco.
El asombro de quien hace mucho que pensaba que el mundo había desaparecido, y no era así.
La calma resignación de quien sabe que hizo lo que pudo.
La paz, última, de quien sabe que le hicieron todo lo posible.
La calma de quien está satisfecho con su obra.
La quietud de quien se va el momento que él elige.
El vacío de quien ha arrojado todo lo bueno que tenía por la borda.
Y en medio de tantas expresiones, con tantos miles de matices e intensidades, la sonrisa del niño y la esperanza de los inocentes.
Y quizás, en algún sitio, la expresión de quien se siente salvado.
Esa, todavía no la conozco.

lunes, 7 de junio de 2010

El pasatiempo de Betanzos







Existen sitios que por una razón u otra se te quedan en el subconsciente más profundo, aletargados, y allí esperan durante décadas hasta que un acontecimiento, un comentario, una foto o un olor los despierta, e irrumpen en nuestra memoria con la fuerza de los cautivos. Este Corpus uno de los sitios que visité fue Betanzos. Y recordé. Recordé que unos hermanos de ese pueblo de cuestas e historia volvieron ricos de Argentina, y quisieron dejar en su pueblo una huella que, testimonio de diversas cosas diversas -está dicho a propósito-, quedara siempre. Y lo lograron. Los hermanos García Naveira adquirieron áreas enteras de la marisma de Betanzos para construir e inaugurar en 1895 el parque didáctico más peculiar, único y secretamente ecléctico de todo el mundo: el Pasatiempo. Emulando la ascensión de Dante del purgatorio al cielo, el Pasatiempo se estructura en una suerte de terrazas de conocimiento, a veces evidente, a veces hermético, donde se unen el juicio de Salomón, el arbol genealógico de la riqueza, bajorrelieves de los adelantos de la época -el dirigible, el biplano y el automóvil-, la boca del diablo, la pirámide de Keops, un laberinto, cuevas con sus estalactitas y estalagmitas, todos los husos horarios, el degollamiento de Tupac Amaru... en un conjunto, ya histórico, pensado por sus autores para comunicar sus conocimientos a paisanos, contemporaneos y a los que, 125 años después, todavía nos asombramos con los mensajes encerrados en tan peculiar complejo. Siguiendo las pautas de los jardines del XVIII no falta nada: ni el típico laberinto, ni el pabellón chino ni los invernaderos, todo estructurado en diversas sendas de conocimiento que, ascendiendo material y epistemológicamente, llevan a las estatuas de la justicia, la madre y el propio fundador con su nieto. Los mensajes soterrados, muchos. Pero dejaré que los vean materialmente para disfrutarlo. Hora aconsejada, el atardecer (cierra a las nueve).