... sigue amando, aunque lo odie.
L
miércoles, 10 de noviembre de 2010
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Mondo bizarro: Forbidden zone, guns on the Clakamas y, cómo no, Pink Flamingos

Entre Danny Elfman, Bill Plympton y, cómo no, Divine, nos van a volver (más) locos a todos. El otro día revisité la Zona Prohibida, el clásico bizarro de 1981 y, de verdad, no se para qué fumar petas cuando tenemos cosas como éstas. Junto con Pink Flamingos y el Mockumentary de Plympton (gracias, Jebediah, por descubrírmelo hace 10 años, ahí por Barna), lo peor -dicho con cariño-: todavía no se si pueden propiamente gustar, pero son dignos de ver y comentar. Mondo bizarro, mondo brutto.
Prozac en el agua corriente Más noticias curiosas, y esta de 2004)
Cito literalmente de la web de BBC News (8 de agosto de 2004, hace ya más de 6 añitos: cómo será ahora):
"Traces of the antidepressant Prozac can be found in the nation's drinking water, it has been revealed. An Environment Agency report suggests so many people are taking the drug nowadays it is building up in rivers and groundwater (amos, que se filtra a los caudales superficiales y subterraneos, que dirían los administrativistas). A report in Sunday's Observer says the government's environment watchdog has discussed the impact for human health. A spokesman for the Drinking Water Inspectorate (DWI) said the Prozac found was most likely highly diluted (no te jiba: va a ser en pastillas).
'Alarming'
The newspaper says environmentalists are calling for an urgent investigation into the evidence (los frikis medioambientales, como siempre, llegando a tiempo: teneis que ver los de 'igualdad animal' que tengo enfrente de casa). It quotes the Liberal Democrats' environment spokesman, Norman Baker MP, as saying the picture emerging looked like 'a case of hidden mass medication upon the unsuspecting public' (y tan mass-medication: otro genio perceptivo). He says: 'It is alarming that there is no monitoring of levels of Prozac and other pharmacy residues in our drinking water.' Experts say the anti-depression drug gets into the rivers and water system via treated sewage water.
Prescriptions increase
The DWI said the Prozac (known technically as fluoxetine) was unlikely to pose a health risk as it was so 'watered down' (en otras palabras, los ingleses sólo se beben el Prozac que sus propios compatriotas han expulsado previamente por vías delantera o trasera: menos mal).
The Observer says the revelations raise new fears over how many prescriptions for the drug are given out by doctors. In the decade leading up to 2001, the number of prescriptions for antidepressants went up from nine million per year to 24 million per year, says the paper. The Environment Agency report concluded that the Prozac in the water table could be potentially toxic and said the drug was a 'potential concern'. The exact amount of Prozac in the nation's drinking water is not known" (mira qué eficientes, estos guiris: y luego dicen de nosotros).
Pues qué bien: entre la coca de los billetes, el humo de tabaco en suspensión y, ahora, el Prozac del agua, peazo mundo de drogotas pasivos nos ha tocado vivir. Y ni lo disfrutamos. Mundo Aynnnnsss...
"Traces of the antidepressant Prozac can be found in the nation's drinking water, it has been revealed. An Environment Agency report suggests so many people are taking the drug nowadays it is building up in rivers and groundwater (amos, que se filtra a los caudales superficiales y subterraneos, que dirían los administrativistas). A report in Sunday's Observer says the government's environment watchdog has discussed the impact for human health. A spokesman for the Drinking Water Inspectorate (DWI) said the Prozac found was most likely highly diluted (no te jiba: va a ser en pastillas).
'Alarming'
The newspaper says environmentalists are calling for an urgent investigation into the evidence (los frikis medioambientales, como siempre, llegando a tiempo: teneis que ver los de 'igualdad animal' que tengo enfrente de casa). It quotes the Liberal Democrats' environment spokesman, Norman Baker MP, as saying the picture emerging looked like 'a case of hidden mass medication upon the unsuspecting public' (y tan mass-medication: otro genio perceptivo). He says: 'It is alarming that there is no monitoring of levels of Prozac and other pharmacy residues in our drinking water.' Experts say the anti-depression drug gets into the rivers and water system via treated sewage water.
Prescriptions increase
The DWI said the Prozac (known technically as fluoxetine) was unlikely to pose a health risk as it was so 'watered down' (en otras palabras, los ingleses sólo se beben el Prozac que sus propios compatriotas han expulsado previamente por vías delantera o trasera: menos mal).
The Observer says the revelations raise new fears over how many prescriptions for the drug are given out by doctors. In the decade leading up to 2001, the number of prescriptions for antidepressants went up from nine million per year to 24 million per year, says the paper. The Environment Agency report concluded that the Prozac in the water table could be potentially toxic and said the drug was a 'potential concern'. The exact amount of Prozac in the nation's drinking water is not known" (mira qué eficientes, estos guiris: y luego dicen de nosotros).
Pues qué bien: entre la coca de los billetes, el humo de tabaco en suspensión y, ahora, el Prozac del agua, peazo mundo de drogotas pasivos nos ha tocado vivir. Y ni lo disfrutamos. Mundo Aynnnnsss...
martes, 2 de noviembre de 2010
25.000 visitas
Muchas gracias: a unos un poco más (los más) y a otros un poco menos (los menos), pero gracias a todos los que habeis hecho de éste otro lugar más de encuentros y desencuentros (como debe ser). La única diferencia respecto al resto de blogs, es que este es nuestro. Por eso mantengo la invitación que en su día le hice al anónimo-fiel, que en clave de trabalenguas sería "el anónimo que se anime a amenizar esta morada, que no renuncie a nada, sino que se nos una, mutando su comentario en innovadora intervención".
Lo dicho, que gracias a todos.
Luis
Lo dicho, que gracias a todos.
Luis
lunes, 25 de octubre de 2010
Los mil caminos del cielo (Jose, el de Marina Gregorio)
Hace poco me enteré de que había muerto Marina, la madre de Jose, de la casa de los Gregorio de Aldín: murió primero el hijo y, pocos meses después, le siguió la madre. Y entonces recordé. Recordé la imagen que me acompañó durante toda mi infancia, y me di cuenta de que hacía mucho -demasiado- tiempo que ya no veía aquella carpetovetónica y artesanal motocamilla azul en que, todos y cada uno de sus días, la madre bajó al hijo impedido desde la niebla de las montañas hasta el mar y la luz de Luarca. Y eso hicieron, los dos, todas sus vidas. Y por eso, todas las mañanas en Almuña recuerdo el familiar sonido de esa maravillosa e imposible máquina azul de humilde motor (si llegaba a los 3 caballos de potencia, era por la grandeza de Dios), que una modesta pareja ideó, construyó y convirtió en parte del paisaje más humano de una España cada vez más hastiada, cada vez más gastada, insensible, cruel, seca y yerma por dentro. Estoy cansado, desde hace mucho, de que nos sirvan mascados los mitos a adorar; de que nos impongan los héroes a quienes tenemos que rendir culto con alma, cuerpo y abono de palco de Bernabeu, escaño en el Congreso o silla de tertuliano en la última mierda de programa de noche de fin de semana. Estoy harto de que me impongan no ya cómo vestir, sino cómo pensar y a quién admirar, por el tamaño de sus tetas o de su billetera. Y por eso mi memoria, también harta y, a veces, inesperada cómplice, me trajo a la retina la figura de los míticos centauros. Y la imagen que tardé en procesar -por increíble- fue la de una walkiria subida a lomos de un centauro: una walkiria que vencía al mundo, al dolor y a la muerte. Y logré comprender el por qué de ese cuadro, al recordar la motocamilla azul en que durante décadas, una sencilla mujer llevó a su hijo impedido a saludar al mundo, poniéndole unas ruedinas a sus piernas, imposibilitadas para andar.
Todas las mañanas del mundo, además del gran título de Corneau, se queda pequeño para definir el amor, la dedicación y la infinita paciencia de una madre que luchó hasta el final porque su hijo fuera feliz, incluso sin saberlo. Y pensando mucho, recordé también que mientras la madre miraba siempre hacia delante -siempre al camino que quedaba por recorrer, que aunque era el mismo siempre era distinto-, el hijo miraba hacia arriba. Y ahora, hoy,creo que se por qué. Creo que el día en que Jose nació -el día que ocurrió todo-, un pacto secreto se fraguó, tácito, entre la madre, el hijo y la irónica Providencia: la madre llevaría al hijo, impedido, por los caminos de la vida, los caminos que se ceñían a tres kilómetros de montaña, uno de valle y uno de mar. Y, a cambio, el hijo grabaría a fuego en su memoria todos los caminos del cielo: para, llegado el momento, ser él quien guiara a su madre por la infinitud de las nubes y las estrellas de un universo mejor. Y así, y porque el cielo es infinito -y no como los cuatro kilómetros de Aldín a Luarca-, Jose tuvo que fijar toda su atención en ese cielo inexpugnable y complejo, en ese laberinto de caminos por recorrer hasta comparecer ante el único juez Eterno. Y por eso, hoy ya no oigo el sonido de la motocamilla, pero si me esfuerzo y, como Jose hacía, callo, me concentro y miro hacia el cielo, alcanzo a verle a él. Y es él quien ahora guía a su madre para que no se pierda todas las maravillas del cielo que los dos han merecido y él, en silencio durante medio siglo, memorizó una a una. Y van juntos, y van de la mano, y ahora conversan en voz alta. Y la motocamilla quedó abajo porque, donde están, ninguno de los dos necesita otra cosa que todas las mañanas de un mundo, ahora eterno para ellos, para caminar, hablar y -creo- seguir parándose a saludarnos a nosotros, los vecinos de aquí abajo que, pensando que somos listos, en verdad nunca pudimos ver todo lo que Jose, postrado, veía desde su camilla de motor, paciencia y amor.
Primero subió el hijo, para prepararlo todo a su madre. Y la madre, harta ya de ver la motocamilla azul solina, subió también, muy poco después, para que aquel no la echara de menos. Y ahora están ya juntos, para siempre, recorriendo los mil caminos del cielo.
Todas las mañanas del mundo, además del gran título de Corneau, se queda pequeño para definir el amor, la dedicación y la infinita paciencia de una madre que luchó hasta el final porque su hijo fuera feliz, incluso sin saberlo. Y pensando mucho, recordé también que mientras la madre miraba siempre hacia delante -siempre al camino que quedaba por recorrer, que aunque era el mismo siempre era distinto-, el hijo miraba hacia arriba. Y ahora, hoy,creo que se por qué. Creo que el día en que Jose nació -el día que ocurrió todo-, un pacto secreto se fraguó, tácito, entre la madre, el hijo y la irónica Providencia: la madre llevaría al hijo, impedido, por los caminos de la vida, los caminos que se ceñían a tres kilómetros de montaña, uno de valle y uno de mar. Y, a cambio, el hijo grabaría a fuego en su memoria todos los caminos del cielo: para, llegado el momento, ser él quien guiara a su madre por la infinitud de las nubes y las estrellas de un universo mejor. Y así, y porque el cielo es infinito -y no como los cuatro kilómetros de Aldín a Luarca-, Jose tuvo que fijar toda su atención en ese cielo inexpugnable y complejo, en ese laberinto de caminos por recorrer hasta comparecer ante el único juez Eterno. Y por eso, hoy ya no oigo el sonido de la motocamilla, pero si me esfuerzo y, como Jose hacía, callo, me concentro y miro hacia el cielo, alcanzo a verle a él. Y es él quien ahora guía a su madre para que no se pierda todas las maravillas del cielo que los dos han merecido y él, en silencio durante medio siglo, memorizó una a una. Y van juntos, y van de la mano, y ahora conversan en voz alta. Y la motocamilla quedó abajo porque, donde están, ninguno de los dos necesita otra cosa que todas las mañanas de un mundo, ahora eterno para ellos, para caminar, hablar y -creo- seguir parándose a saludarnos a nosotros, los vecinos de aquí abajo que, pensando que somos listos, en verdad nunca pudimos ver todo lo que Jose, postrado, veía desde su camilla de motor, paciencia y amor.
Primero subió el hijo, para prepararlo todo a su madre. Y la madre, harta ya de ver la motocamilla azul solina, subió también, muy poco después, para que aquel no la echara de menos. Y ahora están ya juntos, para siempre, recorriendo los mil caminos del cielo.
cuando los tarados gobiernan: The ogre, con John Malkovich

Leyendo sobre la visita de Himmler a Montserrat en busca del Grial (que ocurrió, señores) me ha venido a la memoria una película que me marcó: sobre los temas (porque no trata un solo tema, sino que aglutina en 100 minutos lo que podría desarrollar en horas) y, sobre todo, porque no creo que vuelva a ver una película que muestre con tanta claridad lo destructivo que es un gobierno cuando lo gobiernan los locos, los resabiados y, en fin, aquellos que, de haber estado al otro lado del Reichstag, habrían sido los primeros en desfilar por los campos de exterminio. La descripción de las patologías de Göring, en especial cómo metía las manos en los diamantes para calmarse, unido a las rabietas que acababan con miles de inocentes y el cuadro de los últimos estertores de una Alemania Nazi que, en su suicidio, acabó con sus propios hijos pequeños, es soberbio. Por favor, si no la han visto, véanla, y comprenderám por qué hay que pensar antes de erigir a los monstruos en gobernantes y por qué el señor Malkovich es uno de los mejores actores que hay hoy (Vid. también de ratones y hombres y, cómo no, being John Malkovich). Para completar el cuadro de la piedra de la locura que pintaron la panda de lisiados y tarados que formaron gobierno en la Alemania nazi, son también ilustrativas el hundimiento (mi Bruno Ganz de Wenders, increible de nuevo) y, curiosamente, "la niña de tus ojos", con un incomparable retrato de Göebbels que hace pasable incluso a Penélope Cruz como actriz
martes, 19 de octubre de 2010
Su último aliento
Con su último aliento, sonrió.
Estaba en el suelo, con la cabeza pegada contra el barro, y lo último que su cuerpo notó fue el cañón de la pistola contra su sién. Y simultáneamente pensó: -huele a rosas-, y simultaneamente la cabeza, a la vez que se le vaciaba de materia gris por causa del tiro de gracia, se le llenó de todos los recuerdos que valían la pena.
Sus hijos,
su mujer,
sus padres,
los abuelos,
el pueblo,
el sonido del amanecer, en el preciso momento en que los grillos dejan paso a los gallos
el olor de la tierra nada más llover
comer la fruta que acababa de recoger del árbol
bajar en bicicleta las cuestas que bajaban de las montañas
el manantial de la roca
los tebeos leídos tomando el zumo que su madre preparaba para que le bajara la fiebre que le postró, más de una vez, sin colegio
(sin matemáticas, sin ciencias, sin lengua: sólo con Superlopez)
El primer beso,
el último beso
las campanadas del monasterio al amanecer,
la sombra de las pirámides,
la triste esperanza de Calcuta,
la infinitud de la Gran Muralla
el olor de las comidas en la Jama Al Fnaa,
La sonrisa de Epcot a los 15 años, recién enamorado
La vez que llegó el primero a la meta en la carrera de la milla
Las charlas con su padre,
que repitió con sus hijos,
La mirada de quienes confiaron en él,
y le quisieron.
El sabor de los recuerdos,
el olor de la primera vez que entró en el hórreo,
el olor de su hijo recién nacido
la calidez de la piel de su esposa desnuda,
y el rostro de quienes murieron con la dignidad de haber vivido.
Y sonrió,
y ellos, aunque pensaron que habían ganado, perdieron.
Porque ellos eran los muertos, y él, al fin, había vencido.
Estaba en el suelo, con la cabeza pegada contra el barro, y lo último que su cuerpo notó fue el cañón de la pistola contra su sién. Y simultáneamente pensó: -huele a rosas-, y simultaneamente la cabeza, a la vez que se le vaciaba de materia gris por causa del tiro de gracia, se le llenó de todos los recuerdos que valían la pena.
Sus hijos,
su mujer,
sus padres,
los abuelos,
el pueblo,
el sonido del amanecer, en el preciso momento en que los grillos dejan paso a los gallos
el olor de la tierra nada más llover
comer la fruta que acababa de recoger del árbol
bajar en bicicleta las cuestas que bajaban de las montañas
el manantial de la roca
los tebeos leídos tomando el zumo que su madre preparaba para que le bajara la fiebre que le postró, más de una vez, sin colegio
(sin matemáticas, sin ciencias, sin lengua: sólo con Superlopez)
El primer beso,
el último beso
las campanadas del monasterio al amanecer,
la sombra de las pirámides,
la triste esperanza de Calcuta,
la infinitud de la Gran Muralla
el olor de las comidas en la Jama Al Fnaa,
La sonrisa de Epcot a los 15 años, recién enamorado
La vez que llegó el primero a la meta en la carrera de la milla
Las charlas con su padre,
que repitió con sus hijos,
La mirada de quienes confiaron en él,
y le quisieron.
El sabor de los recuerdos,
el olor de la primera vez que entró en el hórreo,
el olor de su hijo recién nacido
la calidez de la piel de su esposa desnuda,
y el rostro de quienes murieron con la dignidad de haber vivido.
Y sonrió,
y ellos, aunque pensaron que habían ganado, perdieron.
Porque ellos eran los muertos, y él, al fin, había vencido.
"From my rotting body, flowers shall grow and I am in them and that is eternity". Edvard Munch
Inmortalidad no es lo mismo que Eternidad. No es necesario ser inmortal para ser eterno, y hubo (y hay, y habrá) seres inmortales que nunca alcanzarán la Eternidad. El amor eterno nunca muere, pero el odio inmortal se apaga con el tiempo. Pocos recuerdan los nombres de los míticos inmortales, y por eso perdieron la eternidad a la que creían tener derecho. Pero cada uno de nosotros es eterno (por mucho que todos, algún día, vayamos a morir), y no sólo en la medida en que ni fuimos conscientes de nuestro nacimiento ni seremos conscientes del momento concreto en que dejemos de existir, sino en la medida que dejamos quienes nos recuerdan. Hay que morir para poder llegar a ser eterno, y en tanto no muramos podremos ser temporal -y lógicamente- inmortales, pero nunca eternos. Y la eternidad sólo se percibe desde el futuro lejano, sólo se conquista en vida, sí, pero para ser reconocida por los nietos de nuestros nietos, que verán, en la labor de criba del tiempo, que éste, a unos pocos, les ha perdonado. Morimos, y debemos de morir, pero no por ello terminamos. Por eso, hoy, recuerdo la frase de Munch, demenciado por un padre que desde muy niños le aterró con las penas del infierno, maldito por y para sí mismo y que murió a la alegría, a la felicidad y a la luz de la vida mucho antes de percibirlo, pero que será eterno, del mismo modo que logró que escucháramos su grito, sin siquiera tener necesidad de oirlo. Podremos morir pero, si Dios quiere, no desapareceremos.
Mañana, año nuevo
L.
Mañana, año nuevo
L.
Nobel ejemplar
Poco que escribir y mucho que reflexionar sobre la concesión del Nobel a Don Mario. Menos mal que la Academia está más allá de talantes, correcciones políticas (si no, que se lo pregunten a los chinos), yugos temáticos y aborregamiento mental, y ha decidido, más que acertadamente, dar el Nobel a quien ha demostrado a lo largo de décadas que hay cerebros creadores innatos, con sus propias ideas, y que producen obras de tal calidad que permiten a sus propietarios ignorar el adocenamiento y la sumisión a la política del momento (que no a los gustos de los lectores de siempre) para poder dedicar su tiempo y esfuerzos a crear e innova, y no a dar gusto a quien, si no, no te publica. Pero claro, esto sólo se lo pueden permitir los Borges, los Cortázar, los Rulfos, los Vargas Llosa... y no la caterva de imitadores que si no te sacan la enésima novelita histórica sobre Rufus de Antioquía (prestamista golfete que se enamora de una esclava gaditana bizca), te sacan el último dramón de prisioneros de guerra en las cárceles del régimen... Por Dios: entre esto, los remakes cinematográficos de Karate Kid, la vuelta del look pijo, el apropiacionismo en arte y las princesas del pueblo no se ni dónde ni cómo vamos a acabar (bueno, sí, pero me aterra pensarlo). L.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Los Simpsons, Banksy y Corea del Norte
Ya se olía cuando Guy Delisle creó Pyongyang: eso era sólo el principio. Ahora va la Fox, contrata a Banksy y ¿pensaba que el grafitero más controvertido y oculto haría una introducción de los Simpsons políticamente correcta? Lo malo es que nadie se pone de acuerdo sobre el país asiático en que se situa (deduzco que es Corea del Norte, humildemente) ni lo que realmente pretende. En todo caso, vale la pena. Un aplauso poe Banksy y otro por la Fox, que lo emite.
martes, 5 de octubre de 2010
Dalí cantar de los cantares catalogado Albert Field 71-17. 188/250
lunes, 4 de octubre de 2010
El mecenas rata negociadora (AKA el "putamo")
Buscando financiación para adquisición de firma prestigiosa, mi aspirante a mecenas se ofrece a colaborar a la adquisición de firma de Picasso con la flamante cantidad de 100 euros. Con unas cuantas decenas como él, lo tengo ya chupado.
viernes, 1 de octubre de 2010
¿firma de Picasso auténtica o falsa?
Como nunca se sabe quién te puede estar leyendo, acudo hoy a vosotros con una pregunta/petición de ayuda: esta dedicatoria a Sabartés (amigo de Picasso) con su correspondiente firma del genio se encuentran al pie de una litografía de 1963, es decir, momento de vejez del irrepetible. He consultado algún que otro diccionario de firmas, un amigo perito, monografías... y parece que lo que más dudas ofrece es la parte superior de la "p", si bien en esta época las hacía bien redondeadas, bien en ángulo. Lo demás (velocidad, seguriad, inclinación, separaciones, anchos...) parece coincidir.¿Alguien me puede ilustrar?
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Raro momento perfecto. U2 en San Sebastian. Anoeta, 26 de septiembre de 2010


Se sabían dioses, y estuvieron a la altura de su mito. El día anterior se habían cumplido 34 años desde que 4 chicos de Dublin se reunieran en casa de Larry Mullen Jr y formaran la que, con el tiempo, se convertiría en una de las tres bandas de pop-rock más populares de la historia, junto con los Beatles y los Rolling Stones. Cumplieron años, y el regalo nos lo hicieron a nosotros. Protegidos por la zarpa se notó que sabían qué dar, y cómo darlo. Y tras abrir con it's a beautiful day, trazaron una sabia panorámica, tan sutilmente trazada que, sin darnos cuenta, dejamos que hicieran con nosotros lo que quisieron, que fue hacernos felices y convertirnos, a todas y cada una de las 40.000 almas congregadas, en una sóla, en paz, sin rencores, serena, feliz, recordando y recordada el segundo que acabó el concierto. El orden que siguieron no fue el cronológico, sino el que pedía cada estado de ánimo creado, y así fueron desfilando, para quedarse en retina y corazón para siempre, Miss Sarajevo, I still haven't found what I'm looking for, One, Sunday bloody sunday, Mercy, Where the streets have no name, un mítico with or without you, spanish eyes.... Los 4 recorrieron escenario y foso con la sincronía de quien sabe que ha conectado con el público, e hicieron uso de esa absoluta, palpable e ínsita convicción para movernos, pero no sin orden, sino como se mueven las bolas que dentro tienen nieve: para crear una escena perfecta, que ya queda dentro. Una cosa menos, una cosa más. Gracias, Javi y Maca, por la oportunidad, fruto de la amistad.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Lo que es la técnica
Lo que es la técnica: aquí estoy dictando a un ordenador, y el jodido está realmente haciéndome caso. Aunque la belleza de que las palabras salgan directamente del alma al papel es difícilmente superable. Supongo que me acostumbraré
viernes, 17 de septiembre de 2010
China interior
Alguien que me importa mucho me ha puesto de manifiesto que escribo sobre mi mes en China como un testigo o cronista: más o menos divertido, más o menos curioso, más o menos admirado, pero que a fecha de hoy todavía no he escrito sobre la huella de China en mí. Son las nueve de la noche, sigo en el curro, he aprovechado para colgar una canción que me encanta, y me pongo a pensar sobre lo dicho. Y es que este viaje no ha sido un viaje. Ha sido una vuelta a una época en que todo era más fácil. Me he hecho volver a clase; he conocido a gente alegre, inteligente y, por todo ello, divertida y llena de confianza en la vida y en el futuro. Y las ganas de vivir, afortunamdamente, también se contagian. Y con una enfermedad así el cielo es más azul (por mucho smog que haya), las cosas son más bellas, el pato sabe mejor, las sonrisas son más grandes y el mundo es a la vez más pequeño y más grande y genial. Miro hacia atrás y me veo saliendo del edificio 17, a encontrarme con Daniel, silvia, Susana y Constantina para ir al parque del Templo del Cielo a ver el atardecer. Me recuerdo con shorts, sandalias y una de mis camisas de italiano trasnochado -que diría Esther-; recuerdo cómo me sentía, y me sentía pleno. Dios debe tener guardada por ahí una máquina de producción de partículas de felicidad por irradiación, y este agosto la dirigió a la habitación 519 del lou 17. Y acertó de plano. Y cada cosa que pasaba era maravillosa, única, y quedaba en la memoria, debidamente procesada y guardada para ser rescatada en futuros momentos menos buenos -que vendrán, como siempre-, momentos en que necesitaré recordar el lugar, la gente y las coyunturales sensaciones de feliicidad plena, de que el Tetris estaba completo, de que todas las piezas habían caido maravillosamente, todas y cada una, en el mejor de los sitios, y que el premio recibido era sabia, calma, omnicomprensiva y rara paz. Y eso, señores, es felicidad. Y como toda la felicidad, hay que compartirla con quienes quieres, aunque sólo les conozcas de comentarios puestos en este remedo de blog. Y por eso escribo: para compartir con mis amigos lo bueno y lo no tan bueno, el conjunto de todo lo cual, que diría aquel, es la vida.
Vetusta Morla en la casa encendida. "Año nuevo"
Poco que decir. Todavía queda esperanza para que sobreviva la armonía que, escondida, a veces asoma la cabeza entre letras y músicas como esta.
jueves, 16 de septiembre de 2010
el mejor viola del mundo
Quien me iba a decir cuando de bebé lo tenía sobre mis rodillas que llegaría a estar entre los números uno del mundo. decenas de premios y concursos internacionales, sus cuitas se limitan a decidir si Julliard o Berkley y le han puesto matrículas gente como Baremboin o Zuckermann (pronunciar "Pincas", no Pinchas). y encima el jodío es guapete (envidia cochina, la mía). Parece que estos días toca en el Carnegie Hall, según deduzco de sus palabras, así que, aunque no podré ir a verle, sí espero abrazarle en breve en la gran manzana. Pedazo músico y pedazo persona, Jesusete
Noam Chomski

Tuve que viajar hasta Pekín para escucharle. Y valió la pena. aunque se cortó con la vena anarquista que tanto le caracteriza y pecó de excesivamente moderado, estaba ahí, delante mío. Y no pude evitar saludarle, a lo que reaccionó con la educación de quien está acostumbrado a que frikis de todas las edades y colores le aborden. En este caso me costó un poco sortear a los policías chinos pero, cabezón que es uno, lo logré. La pena es que no tenía ningún libro para que me firmara. Frases míticas como la de la necesidad de poder maravillarse para avanzar dijo unas cuantas, de las que daré debida cuenta en su día. Por ahora, un admirado homenaje a uno de los p ocos monstruos del siglo XX que no ha decidido todavía morirse de asco en este XXI que veremos cómo va.
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