terminando los últimos flecos del trabajo, me despido desde Madrid para poder seguir escribiendo en Pekin, donde estaré hasta el 26 de agosto. Cada ser humano alberga dentro de sí un puñado de cosas que considera debe hacer antes de morir, y para mí viajar a China era una de ellas. Es curioso el estado en que la inminencia de un viaje a lo desconocido nos sume: no sabemos lo que nos espera, ni en qué lugar concreto, razón o circunstancia, pero aquel que inicia un viaje sabe dos cosas: que va a aprender durante el mismo y que, de afrontar dificultades, crecerá en autoconocimiento. Llegaré la madrugada de pasado mañana (allí son seis horas más), y espero encontrar una buena conexión Wi-fi, para poder teneros al tanto. Gracias a quienes seguís ahí, y espero no defraudaros: no por la calidad -controvertida y controvertible- de los textos, sino porque sigais encontrando lo que sea, bueno o malo, que os hace seguir. El próximo, desde Pekín.
lunes, 26 de julio de 2010
Pekín, día menos uno
terminando los últimos flecos del trabajo, me despido desde Madrid para poder seguir escribiendo en Pekin, donde estaré hasta el 26 de agosto. Cada ser humano alberga dentro de sí un puñado de cosas que considera debe hacer antes de morir, y para mí viajar a China era una de ellas. Es curioso el estado en que la inminencia de un viaje a lo desconocido nos sume: no sabemos lo que nos espera, ni en qué lugar concreto, razón o circunstancia, pero aquel que inicia un viaje sabe dos cosas: que va a aprender durante el mismo y que, de afrontar dificultades, crecerá en autoconocimiento. Llegaré la madrugada de pasado mañana (allí son seis horas más), y espero encontrar una buena conexión Wi-fi, para poder teneros al tanto. Gracias a quienes seguís ahí, y espero no defraudaros: no por la calidad -controvertida y controvertible- de los textos, sino porque sigais encontrando lo que sea, bueno o malo, que os hace seguir. El próximo, desde Pekín.
Un caballero
El viernes tuve el privilegio de conocer en persona a alguien que llevaba siguiendo mucho tiempo. No diré su nombre (aunque supongo que, finalizado el post, estará más que claro), porque espero volver a verle y que tenga a bien compartir algo de lo que cada poro suyo emana. Quedan pocos caballeros, pocos hombres que se vistan por los pies, que se dice, y él es uno de ellos. Profesional de su carrera, de su vocación cinéfila y de la dignidad de quien es ejemplo para muchos, reaccionó a mi irrupción en su despacho como sólo reaccionan los señores: tendiéndome la mano e invitándome a tomar asiento, sin tener la más mínima idea de quien era yo. Y una vez me identifiqué (gracias, Rosa, por la intermediación), se comportó con la sobria exquisitez que se espera de un caballero. Y según íbamos hablando, quiero pensar que se iba estableciendo un flujo de mutua simpatía derivada de coincidencias en pareceres y, sobre todo, en aficiones, que iban desde el cine (donde Eduardo es una autoridad) hasta la literatura de detectives chinos que citan a Gao Xuequin, el comic o la búsqueda bibliófila en páginas de subastas de Internet. Tras lo cual me acompañó a mi depacho, me dedicó el primer número de Nickelodeon y uno de sus libros y se despidió con la promesa de comer juntos en septiembre.
No me conocía de nada, me trató como a un amigo y se despidió con un hasta pronto, un sano apretón de manos y una sonrisa franca. Menos mal que queda gente así, porque si no, nos habríamos perdido hace mucho. Gracias, Eduardo, y hasta pronto
No me conocía de nada, me trató como a un amigo y se despidió con un hasta pronto, un sano apretón de manos y una sonrisa franca. Menos mal que queda gente así, porque si no, nos habríamos perdido hace mucho. Gracias, Eduardo, y hasta pronto
jueves, 15 de julio de 2010
lunes, 12 de julio de 2010
Campeones
... Y espero que no me salte nadie con que si era procedente o no. Para pocas muestras de verdadera espontaneidad que se ven en este mundo, la del niño-hombre que se da cuenta de que, al fin, todo ha acabado y ha acabado bien, es de esas que permanecerán cuando, de aquí a muchos años -espero-, echemos la vista atrás y recordemos la victoria de España en el mundial del 2010. Necesitábamos buenas noticias, y esta es una. Y el buen deporte, el deporte limpio, el deporte que nos reune a todos alrededor de una idea; el deporte que restaña heridas, que nos hace renacer, que despierta sentimientos (que no pasiones), que nos recuerda que todavía podemos vibrar... ese deporte apareció ayer. Y ni la coz de DeJong, ni la voluntaria mediocridad de un Webb que parecía vendido, ni los arranques de desesperación física de una Holanda que volvió a perder -como siempre- la final de un mundial pudieron oscurecer el buen fútbol de un equipo que, brillando, nos hizo relucir a todos y darnos cuenta de que todavía podemos reunirnos y ponernos de acuerdo en algo. Enhorabuena al mejor equipo que ha tenido España.
viernes, 9 de julio de 2010
El pulpo Paul, la crisis económica, la final del domingo y la madre que nos parió
Que sí, que sí, que estoy de acuerdo: que es el pan y circo neroniano de nuevo, que vaya con el talante y ganar la semifinal el día de San Fermín con un equipo eminentemente culé; que si con el pulpo Paul señalándonos como claros ganadores de la final no hay nada que temer, que si la crisis económica, la alienación, el día después... ¿Y qué? Que mis tripas no me dejan hacer otra cosa que emocionarme ante un hecho también incontrovertido: que España, este domingo, juega la final del mundial de fútbol. Por primera vez en la historia. El domingo, como todo hijo de vecino, me pondré la camiseta de España, desempolvaré el album de fútbol en acción de Danone, la cazadora de naranjito, las fichas del mundial 82 con Santillana y Quini y rezaré porque Iker, una vez más, se ponga la camiseta de Arconada para llevar a la selección a la victoria y darse un homenaje más que merecido con la Contador, que la tiene más que a mano. Aupa Villa, Pujol, Xavi, que Pedro esta vez no chupe y que Torres se redima de un mundial pelín flojito. Pongan la cerveza a enfriar, la canción de Mecano de un año más y a soñar, que hace falta.
lunes, 5 de julio de 2010
Moon, de Duncan Jones. Con Sam Rockwell
Excusándome por el tiempo de silencio transcurrido, el reciente visionado de este pedazo de película me obliga a volver al ruedo bloguero. Había oido hablar de ella, pero fue el escuchar accidentalmente su banda sonora, del inimitable Clint Mansell, lo que me llevó a recordar las buenas críticas leídas. Y se quedaron cortas, he de confesar. Las reacciones del ser humano cuando se enfrenta con el hecho de que su vida no es más que una ficción son recreadas magistralmente por un Sam Rockwell qe tira para atrás (no se por qué se prestó al bodrio de Iron man 2, de verdad). Las reacciones, las expresiones, la soledad, los descubrimientos que no debían ser descubiertos, la valentía de afrontar lo que podría no afrontarse, la generosidad... se dan cita en una base lunar, entre un trabajador solitario que va a cumplir su contrato de tres años, su robot y lo que acontece. Dulce, profunda, melancólica y bella. Veanla, pues supera la ciencia-ficción, que no es sino la necesaria excusa para orquestar el fondo que subyace.
martes, 15 de junio de 2010
Lo que me queda por aprender...
... Acabo de oir un concepto maravilloso que me acaba de ratificar en la idea -latente desde el primer día que entré en mi actual curro- de que no tengo ni papa de las películas que se están proyectando: el concepto de "BAJA ESTRATEGICA". Los pringaos normales como el que suscribe se pillan una baja porque se les ha estrangulado la hernia umbilical, les ha dado un cólico nefrítico o el nene está con la varicela. La gente de otro nivel se pilla "BAJAS ESTRATEGICAS", que debe ser algo así como una baja que te pillas para forzar un cambio en la política del sector, empresa o jefazo contratante. Oye, que voy a intentar asimilar esto porque de verdad que me he quedado de piedra, con lo bonico que queda. y así, en lugar de decir "el cabrón del Paco se ha pillado la baja porque le estaban hinchando las gónadas", los que saben pueden con todo aplomo aseverar que "El Sr. Gonzávez ha decidido tomar una baja estratégica para --- (rellenar con lo que sea: siempre va a quedar bien)". Joder, lo que me queda por aprender... Me gustaría profundizar en el concetu, que diría Pazos, pero de verdad que me he quedado anonadado. Y prueben, prueben a decirlo en alta voz: es que quedad divino de la muerte. La leche que ni siquiera soy capaz de plasmar palabro alguno de las perlas con que usualmente les deleito. Pues nada, que tras este "paréntesis estratégico" vuelvo con lo mío, a ver si hoy salgo antes de las nueve. Saludos estratégicos a todos.
domingo, 13 de junio de 2010
Y los hijos de la desilusión darán a luz a los hijos del desconcierto; el desconcierto, a la desesperanza, hermana de la desesperación, y la desesperación abrirá las puertas de la critica frustrada: la furia. Y solo la esperanza podrá frustrar una generación tan destructiva, así que fomentemos que entre luz: limpia, sin cortinas ni obstáculos que la ensucien. En realidad no es el club Bilderberg, ni la banca, ni la pesima gestión, la continuada succión o el egoísmo a la enésima de quienes en cada momento están arriba. En el fondo, somos nosotros. Y en el fondo no es que estemos solos: es que no nos ayudamos.
jueves, 10 de junio de 2010
frase con peso
Alguien me acaba de decir la siguiente frase: "no te preocupes, Luis, que si te da algo yo estaré ahí para limpiarte el culo". Es de las frases con más implicaciones reales que me han dicho nunca. Y mucho mas bella que la gran mayoría de las frases de consuelo, animo, respaldo o cariño que haya podido oír. Vivimos en tiempos en que el compromiso no va mas allá de la satisfacción coyuntural de pretensiones totalmente extrañas al cariño, con independencia de matrimonios, orientaciones sexuales, proyectos comunes... Y que en este mundo infausto alguien tenga los redaños para decirte una frase así demuestra que todavía queda cariño, amistad y amor. Y solo por eso, gente que es capaz de tal disposición merece llegar a su cielo, su nirvana, su reencarnación o lo que sea. Y solo por eso, este que esta aquí va a hacer todo lo posible para evitar tal tesitura, así que se admiten sugerencias de sitios donde poder ir con un libro escolar, un kit para perforar pozos o un Kalashnikov en caso de notar que mi natural inquietud algún día -espero que no antes de los 70- comienza a degenerar en demencia
miércoles, 9 de junio de 2010
De finales y principios
Acabo de ver el final de una serie que comencé por accidente -quizás poe aburrimiento-, me enganchó por sorpresa y me deja ahora, cuando yo elijo, con un buen montón de recuerdos y personajes que, por estereotipados que estén, no dejan de emocionar. Es difícil estar a la altura de un buen comienzo y un mejor desarrollo, así que lo mejor cuando se acaba, como en la vida, es echar el telón, recogerlo todo e irse por la salida de artistas, en silencio, sin efusiones y echando una última mirada atrás que aglutine en un nanosegundo todo lo vivido. Y en esa última mirada atrás nos damos cuenta de que el tiempo es tan relativo como eterno, pues en el brevísimo espacio de esa última mirada, en la décima de segundo que pasa entre un parpadeo y otro, revivimos todos y cada uno de los minutos de una aventura, de un viaje, de un amor o de una vida. Y así, siquiera temporalmente, nos asomamos a la inconmensurable capacidad que tiene el hombre de atesorar lo vivido y extraer, como un caliz último, la sublime esencia de la vida, que no es sino el sentimiento de haber sido humanos durante el tiempo que dura la caída de una gota de agua. Pero entonces resulta que si, en lugar de ver cómo comienza a caer, miramos a nuestros pies, vemos que no hay vaso, ni recipiente, ni siquiera tierra donde esa gota pueda caer y evaporarse, de modo que si bien la gota es pequeña, y frágil, y susceptible de mutar en vapor o solificarse en el hielo que a veces se encuentra en los diamantes, esa gota se convierte en eterna, pues nunca desaparecerá por completo. Somos gotas de un mar sin fin que en un momento determinado comienzan a caer, pero que nunca tocan un recipiente pues, una vez vertidas, viajan siempre por la eternidad. Somos gotas de eternidad que, pequeñas y débiles, son vertidas para pedurar: como tales o, dados los elementos, en otros estados, en otros espacios, en otros tiempos. Pero siempre, siempre, en la eternidad. Porque lo que importa, una vez nacido, podrá cambiar, pero nunca muere.
martes, 8 de junio de 2010
No son los rostros, sino las expresiones
No es la cara, ni el pelo, ni el color de los ojos: son las expresiones de cada poblador de esta tierra incierta, salvo en lo que atañe a nuestro destino final. Es la alegría de quien se acaba de reencontrar, el amor de quien quiere y se sabe querido.
Es la determinación de aquel a quien solo queda una cosa por hacer;
la indecisión de quien acaba de perderse;
la conciencia de quien nunca supo lo que no era saber;
la ira de quien ha sido tratado injustamente;
la desorientación de quien se acaba de enterar que le llevan años engañando;
el ahínco de quien, harto de caerse, se empeña en levantarse una, y otra, y hasta una milésima vez, siquiera sobre los muñones de pies que hace mucho desaparecieron.
La risa histérica del loco.
El asombro de quien hace mucho que pensaba que el mundo había desaparecido, y no era así.
La calma resignación de quien sabe que hizo lo que pudo.
La paz, última, de quien sabe que le hicieron todo lo posible.
La calma de quien está satisfecho con su obra.
La quietud de quien se va el momento que él elige.
El vacío de quien ha arrojado todo lo bueno que tenía por la borda.
Y en medio de tantas expresiones, con tantos miles de matices e intensidades, la sonrisa del niño y la esperanza de los inocentes.
Y quizás, en algún sitio, la expresión de quien se siente salvado.
Esa, todavía no la conozco.
Es la determinación de aquel a quien solo queda una cosa por hacer;
la indecisión de quien acaba de perderse;
la conciencia de quien nunca supo lo que no era saber;
la ira de quien ha sido tratado injustamente;
la desorientación de quien se acaba de enterar que le llevan años engañando;
el ahínco de quien, harto de caerse, se empeña en levantarse una, y otra, y hasta una milésima vez, siquiera sobre los muñones de pies que hace mucho desaparecieron.
La risa histérica del loco.
El asombro de quien hace mucho que pensaba que el mundo había desaparecido, y no era así.
La calma resignación de quien sabe que hizo lo que pudo.
La paz, última, de quien sabe que le hicieron todo lo posible.
La calma de quien está satisfecho con su obra.
La quietud de quien se va el momento que él elige.
El vacío de quien ha arrojado todo lo bueno que tenía por la borda.
Y en medio de tantas expresiones, con tantos miles de matices e intensidades, la sonrisa del niño y la esperanza de los inocentes.
Y quizás, en algún sitio, la expresión de quien se siente salvado.
Esa, todavía no la conozco.
lunes, 7 de junio de 2010
El pasatiempo de Betanzos
Existen sitios que por una razón u otra se te quedan en el subconsciente más profundo, aletargados, y allí esperan durante décadas hasta que un acontecimiento, un comentario, una foto o un olor los despierta, e irrumpen en nuestra memoria con la fuerza de los cautivos. Este Corpus uno de los sitios que visité fue Betanzos. Y recordé. Recordé que unos hermanos de ese pueblo de cuestas e historia volvieron ricos de Argentina, y quisieron dejar en su pueblo una huella que, testimonio de diversas cosas diversas -está dicho a propósito-, quedara siempre. Y lo lograron. Los hermanos García Naveira adquirieron áreas enteras de la marisma de Betanzos para construir e inaugurar en 1895 el parque didáctico más peculiar, único y secretamente ecléctico de todo el mundo: el Pasatiempo. Emulando la ascensión de Dante del purgatorio al cielo, el Pasatiempo se estructura en una suerte de terrazas de conocimiento, a veces evidente, a veces hermético, donde se unen el juicio de Salomón, el arbol genealógico de la riqueza, bajorrelieves de los adelantos de la época -el dirigible, el biplano y el automóvil-, la boca del diablo, la pirámide de Keops, un laberinto, cuevas con sus estalactitas y estalagmitas, todos los husos horarios, el degollamiento de Tupac Amaru... en un conjunto, ya histórico, pensado por sus autores para comunicar sus conocimientos a paisanos, contemporaneos y a los que, 125 años después, todavía nos asombramos con los mensajes encerrados en tan peculiar complejo. Siguiendo las pautas de los jardines del XVIII no falta nada: ni el típico laberinto, ni el pabellón chino ni los invernaderos, todo estructurado en diversas sendas de conocimiento que, ascendiendo material y epistemológicamente, llevan a las estatuas de la justicia, la madre y el propio fundador con su nieto. Los mensajes soterrados, muchos. Pero dejaré que los vean materialmente para disfrutarlo. Hora aconsejada, el atardecer (cierra a las nueve).
martes, 1 de junio de 2010
Esto no es ternurismo: son cojones
Espero que Gabi me perdone el robarle la foto tomada en la III carrera por la integración de hace unos días aquí en Madrid, pero la foto es para imprimirla, guardarla en la cartera y sacarla cada vez que nos den las pájaras estúpidas que nos dan a quienes, desgraciadamente, podemos permitírnoslo. El chico del fondo está yendo boca abajo y sobre el pecho. Si hay un Dios, estos tíos deberían ir al cielo sólo por enseñarnos cada puto minuto lo que es plantarle cara a la vida y ponerla en su sitio a base de constancia y riñones. Ole.
Maybe
Maybe time doesn't exist
(just you and me)
Maybe God is but a dream
(necessary that it maybe be)
Maybe you are God's beautifullest creation
(and I, the necessary side effect)
Maybe the universe is His life trap
(what keeps us thinking, and alive).
Or maybe, maybe, you are my very own dream,
the world, your coveted and intimate frame
and thus, I refrain from waking up:
out of fear of having to face a reality without you.
So I'll keep sleeping,
as long as you are there.
And if
(or once)
you are gone,
I'll wake up:
for just long enough to ensure that, once I lie down again,
I'll be forever sleeping,
forever looking for you in my new dream,
my eternal dream,
always with you
(just you and me)
Maybe God is but a dream
(necessary that it maybe be)
Maybe you are God's beautifullest creation
(and I, the necessary side effect)
Maybe the universe is His life trap
(what keeps us thinking, and alive).
Or maybe, maybe, you are my very own dream,
the world, your coveted and intimate frame
and thus, I refrain from waking up:
out of fear of having to face a reality without you.
So I'll keep sleeping,
as long as you are there.
And if
(or once)
you are gone,
I'll wake up:
for just long enough to ensure that, once I lie down again,
I'll be forever sleeping,
forever looking for you in my new dream,
my eternal dream,
always with you
Trying to see the entrails of my soul...
... I discovered the entrails, but the soul was not there anymore.
LFA
LFA
lunes, 31 de mayo de 2010
Otra reflexión rápida...
... a caballo entre el trabajo, la (posterior) preparación del examen de esta tarde y la última noche con Tom y Mary. Javier Marías, en su excepcional discurso de ingreso en la RAE, defiende con la más genial de las racionalidades cómo las diversas ficciones, por ser delimitadas por cada uno de sus autores, constituyen el único género que no se puede pervertir del modo que cada cronista pervierte -aún sin quererlo- la realidad que, percibida, comunica de un modo u otro. Yo creo que la ficción también se puede pervertir cuando es usada por terceros distintos de sus creadortes en auxilio de tesis espurias y, por ende, bastardas. Ni Tintin era racista, ni Sherlok Holmes se pasó nunca con el opio, ni Asterix y Obelix pretendían otra cosa que vivir en paz en su aldea, sin nadie que les molestase (salvo la idea de que el cielo les cayera sobre la cabeza, pero eso era más bien un TOC de Abrazopartidix). Tampoco Rocamadour pretendía trascender en exceso, ni Proust hubiera dejado de cambiar el recuperar la salud por el tiempo que tuvo para escribir como consecuencia de su estado, ni Kafka habría dicho que no a un buen médico de este siglo... Cada autor es lo que es, un pequeño Dios que, soñador, nos da algo que nunca morirá, y cada criatura, por hija de su autor, no debiera ser más lo que cada autor quiso. Ir más allá, y sacar significados, e intenciones... no me vale porqe, entre otras cosas, atenúa el sano disfute que sólo la espontanea lectura puede darnos. Y eso, señortes, no tiene precio
Stevenson, Robert Louis (1850–1894). A Child’s Garden of Verses and Underwoods, chant 38. 1913.
Say not of me that weakly I declined
The labours of my sires, and fled the sea,
The towers we founded and the lamps we lit,
To play at home with paper like a child.
But rather say: In the afternoon of time
A strenuous family dusted from its hands
The sand of granite, and beholding far
Along the sounding coast its pyramids
And tall memorials catch the dying sun,
Smiled well content, and to this childish task
Around the fire addressed its evening hours
The labours of my sires, and fled the sea,
The towers we founded and the lamps we lit,
To play at home with paper like a child.
But rather say: In the afternoon of time
A strenuous family dusted from its hands
The sand of granite, and beholding far
Along the sounding coast its pyramids
And tall memorials catch the dying sun,
Smiled well content, and to this childish task
Around the fire addressed its evening hours
jueves, 27 de mayo de 2010
Las 10 mejores cosas del mundo (hay más, pero no son 10)
1.- La family (estricto senso y abuelo incluido, que nunca se fue)
2.- Viajar
3.- Perderme en las páginas de cualquier libro o comic bueno, y olvidarme de lo que me rodea
4.- Un zumo de naranja casero tomado en la camita mientras se lee "el señor de los chupetes" de Superlópez, tras comprobar que el termómetro te va a impedir ir al cole, al trabajo o a donde sea...
5.- La tortilla de patatas de mami tomada en la playa tercera, debidamente sazonada con algún granito de arena aventurero a bordo de la canoa hinchable (quien no me diga que la tortilla de (su) mamá es la mejor del mundo, miente: no hay nada mejor que el sabor de los recuerdos); el almíbar de melocotón ¿sibilinamente? sustraido de la lata de la nevera, las croquetas caseras y la butifarra de la butibamba.
6.- Jesús, Francis, Pulgui, Juanma, Pablo, el primo Carlos, Angel, el otro Angel, Juanfran, Ana Calleja, Javi el de Antoñita, el señor Hidalgo, Christophe y Thierry, Chris Fisher, Brent Sweeney, Yokin y Marcelo, Juan, Hutts, Antonio y Mercedes, Dani, Stan, Tom y más, que siguen y que se fueron (a uno u otro sitio)
7.- Escalar con sendos Josés el Rocódromo de Lisses, al lado de la Maison du Quartier
8.- El Commando del Espectrum acompañado de queso de Burgos, jamón York y Coca Cola.
9.- La primera vez que gané la milla en Blissfield, y cómo me sentí.
10.- Quien no me hace sentir solo.
2.- Viajar
3.- Perderme en las páginas de cualquier libro o comic bueno, y olvidarme de lo que me rodea
4.- Un zumo de naranja casero tomado en la camita mientras se lee "el señor de los chupetes" de Superlópez, tras comprobar que el termómetro te va a impedir ir al cole, al trabajo o a donde sea...
5.- La tortilla de patatas de mami tomada en la playa tercera, debidamente sazonada con algún granito de arena aventurero a bordo de la canoa hinchable (quien no me diga que la tortilla de (su) mamá es la mejor del mundo, miente: no hay nada mejor que el sabor de los recuerdos); el almíbar de melocotón ¿sibilinamente? sustraido de la lata de la nevera, las croquetas caseras y la butifarra de la butibamba.
6.- Jesús, Francis, Pulgui, Juanma, Pablo, el primo Carlos, Angel, el otro Angel, Juanfran, Ana Calleja, Javi el de Antoñita, el señor Hidalgo, Christophe y Thierry, Chris Fisher, Brent Sweeney, Yokin y Marcelo, Juan, Hutts, Antonio y Mercedes, Dani, Stan, Tom y más, que siguen y que se fueron (a uno u otro sitio)
7.- Escalar con sendos Josés el Rocódromo de Lisses, al lado de la Maison du Quartier
8.- El Commando del Espectrum acompañado de queso de Burgos, jamón York y Coca Cola.
9.- La primera vez que gané la milla en Blissfield, y cómo me sentí.
10.- Quien no me hace sentir solo.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Zozobra, no miedo
El DRAE define zozobra como "inquietud, aflicción y congoja del ánimo que no deja sosegar, o por el riesgo que amenaza, o por el mal que ya se padece". Así nos encontramos (creo) algunos por más de una razón. Y la zozobra no es miedo, porque el miedo lleva a quienes lo padecen a buscar refugio, a huir o a intentar eludir de cualquier manera el mal temido. Tampoco es depresión, porque la depresión, al anular la voluntad, anula también la posibilidad de toda reacción activa y efectiva a los impulsos que se reciben. La zozobra, por contra, es un estadio de indecisión en que quien la sufre todavía no ha optado ni por huir, ni por quedarse y luchar. Lo que determina que quien provoca miedo en los demás ostenta una situación asertiva de poder sobre sus víctimas que le pone, al menos de momento, al abrigo de toda reacción hostil por parte de las mismas, pero, en cambio, quien causa zozobra no puede predecir el sentido, la intensidad y mucho menos las consecuencias de tan aciago sentimiento. Y por ello, sus -que diría el Capitán Trueno- con quienes sufren de zozobra, porque ésta puede derivar en miedo, sí, pero también puede acarrear algo peor: algo impredecible y, por ello, imprevisto. Y lo imprevisto suele tener consecuencias, si no fatales, sí cuando menos nocivas.
(Aviso a mis navegantes pelín maledicentes: este post no conlleva matiz de vis absoluta alguno, sólo pretende llevar a la reflexión sobre la adecuación d eprovocar en los demás sentimientos y sensaciones que, sencillamente no son ni unos ni otros. afortunadamente -y en este creo con toda firmeza- somos un país civilizado, donde civilizadamente reconocemos quien gana y quien pierde, sin necesidad de recurrir a otra violencia que la necesaria para forzar los pulmones a alzarse para que nos oigan)
(Aviso a mis navegantes pelín maledicentes: este post no conlleva matiz de vis absoluta alguno, sólo pretende llevar a la reflexión sobre la adecuación d eprovocar en los demás sentimientos y sensaciones que, sencillamente no son ni unos ni otros. afortunadamente -y en este creo con toda firmeza- somos un país civilizado, donde civilizadamente reconocemos quien gana y quien pierde, sin necesidad de recurrir a otra violencia que la necesaria para forzar los pulmones a alzarse para que nos oigan)
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