miércoles, 9 de septiembre de 2009

El Señor Chinarro

Hay veces en que el mundo te da un descanso, aprovecha para sonreirte, y te recuerda que la vida no es más que un largo juego de Tetris, en que lo suyo es esforzarse para que cada pieza caiga en su sitio y puede, sólo puede, que lo del Game Over no sea más que una historia de mayores. Ayer, descansando emocionalmente de cierto revesillo en el Penthouse del Melía de Santa Ana con Pablete, asidos ambos a nuestro Habana 7 con Coca Cola (sólo uno, que conste, pero el lugar y la vista lo demandaban), distraídas vista, espíritu y desasosiego con el Skyline -peazo vistazo- de la ciudad que no duerme. Ahí, entre el marasmo de pseudopijos Quiero-y-no-puedo-ni-se, hijos de opulentos mejicanos, pijas de arroz pasado en busca de su última oportunidad e hijos de constructores apurando la última VISA... Ahí, sentadito él con las únicas dos señoras distinguidas de toda la azotea (distinguidas por señoras, señoras por distinguidas) estaba, en carne y hueso, el Señor Chinarro. Sí, ese pobre calvito al que le caían todos los tartazos de los payasos de la tele, el buen malo de la historieta del medio que todos ansiabamos ver; el paciente impaciente que se liaba, a veces, a buenos tiros al aire con las pistolas de fulminantes Redondo. Y estaba ahí, a mi lado, tras más de tres décadas: y era él. Y jopé, pocas veces me he sentido tan consciente del tiempo y de la probable eternidad que ayer, en que volví a ser Luisín, y recordé que ese señor que estaba ahora a mi lado había estado hace más de tres décadas conmigo, con José y el abuelo, desde dentro de la televisión de blanco y negro de casa, cuando después de los deberes nos tumbábamos en el suelo a esperar la historieta de los payasos. El señor Chinarro conoció, desde la tele, al abuelo, nos pudo ver a los tres, y ayer estuvo conmigo.
En los últimos veces he visto en vivo a Bruce, Madonna, algún que otro poderoso ... pero, desde luego, no eran el señor Chinarro con el que crecí. Y ayer, estuvo conmigo. Y no había muerto, sino que seguía conmigo, como hace treinta años, con lo que puede, sólo puede, que eso de que las cosas pasan, de que todo pasa, de que la gente nos deja, no sea tan cierto como parece. Ayer mi vida, por un momento, se hizo circular y se dobló, y esos círculos doblados son el signo de la eternidad.

martes, 8 de septiembre de 2009

Reconocería los latidos de tu corazón de entre un millón
Reconocería tu sonrisa de entre la multitud que festejó la caída del muro
Tu voz, susurrando, por encima de los gritos que corearon a Owens en Munich
Las huellas de tus pies en la playa de Río
La sombra de tu cuerpo desnudo en la caverna de Platón
Pero, para reconocerla tendría que estar
Y hoy, igual que ayer, -y que mañana- no las veo
No las siento
Y esta noche, como ayer y mañana, esta oscuridad no me deja dormir

lunes, 7 de septiembre de 2009

Antichristo (Anticristo) de Lars von Trier


Ni link al trailer pongo. Lo vi ayer a las tantas con la buena de Arantxa -a ver esas entraditas para Spamalot, querida- y... qué pena. Pensé en tratarlo desde el punto de vista irónico, pero ni para eso vale. Eso sí, pensar en el bueno de Lars hablando con el director de escena y díciéndole: "mira, Rolf: vamos a poner a Dafoe de pie, con cara oligofrénico, mientras que le caen miiiiiles de bellotas encima a cámara lenta en medio del campo", no tiene precio.

La cosa empieza bien, aunque previsiblemente: bebé que se escapa de la cuna y la espicha mientras los padres echan un polvete. En blanco y negro, todo muy slo-mo (a cámara lenta, decimos aquí) y con un aria del Rinaldo de Häendel por detrás (escrita para ser cantada precisamente por dos castrati, mira tú qué casualidad). Luego a él, que es terapeuta -no psicólogo ni psiquiatra- y sabe mucho, le da por quitarle la medicación a su mujer y llevarla a un bosque chungo chungo "para que asuma e interiorice sus miedos". Vamos, que el tonto'l culo se lleva a una mujer en pleno síndrome postraumático agudo a un sitio aislado, sin comunicación alguna, para que "asuma sus miedos": es que hay que ser gilipollas señores, y así pasa lo que pasa. Y es en este preciso punto donde el señor Von Trier, que hasta ese momento se había medio portado, pierde la noción de cómo dirigir la película y deja que su subconsciente tome las riendas, resultando que el señor éste es misógino, gorecasposo, no tiene ni papa de que en las buenas películas debe haber ciertos límites (que en ningún caso incluyen una automutilación del clítoris con unas tijeras de podar en primer plano), y no sabe cómo acabar una película. Al inetentar cerrar el círculo enlazando estéticamente el epílogo con el prólogo, le sale un final digno de Dragonball Evolution.
En fin, que no solo la idea no es que sea nueva -progresivo deterioro de las facultades mentales de una madre que acaba de perder a su hijo y piensa que es por su culpa-, sino que si encima intentas mezclarlo con la asunción, razonada por ella, de que las mujeres son el demonio y están dominadas irracionalmente por una naturaleza que, como tal, es satánica, es el acabose.

Ni buena, ni mala: pensaba que el señor Lars Von Trier no tendría que recurrir al gore más facilón para hacer una película de la que se hable. Se habla de cómo la ha cagado, no de la película en sí. Y eso es malo: en otra, de verdad, no me pilla.
Ni Eros y Thanatos, ni desarrollo inteligente de un deterioro en primera persona ni nada parecido: una pena. Que los que saben más que yo me quiten la razón: en este caso particularísimo, me la refanfinfla, de verdad.

L.

PS.- Por si alguien quiere leer la versada opinión del director al respecto, en este link http://www.ft.com/cms/s/2/2082e902-77e2-11de-9713-00144feabdc0.html va la entrevista que le hizo el financial times. Muuuuuuy original e inesperada, también

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Despedidas (departures), de Yojiro Takita

Nunca entenderé por qué los yankis se empeñan tanto en imprimir velocidad a lo que no la necesita, como ocurre con este trailer. Despedidas no es una película tan dinámica: es una película que fluye, y ni necesita, ni quiere velocidad. Se ve desde dentro, y se sigue como un libro suave. La historia de un músico fracasado que, sin saber cómo, se mete a adecentador de cadáveres. Insisto, la película no es rápida. Pero es muy, muy bella, y la banda sonora,única -meted Joe Hisaishi en Youtube o donde sea, y disfrutad-. Valió la pena, y mira que refunfuñé sobre la elección... Dejaré Anticristo para otro día (aunque eso de la leyendita urbana de que Lars Von Trier estaba depre, y logró exorcisar sus fantasmas en el papel y que si pitos que si flautas, me está hinchando un poco ya ex ante)

lunes, 31 de agosto de 2009

Quince en Trinidad


Quince en Trinidad Miro las fotos del viaje, y no se cuál poner. Trinidad es patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde hace muchos años, y lo merece: es pequeñita, y su historia está hecha de azúcar, esclavos, desplazamientos masivos de colonos para poblarla, Francia y, sobre todo, colonialidad –que no colonialismo-. La plaza central de Trinidad es única, con su Iglesia, su empedrado hecho de las cargas de los navíos españoles que venían cargados de cascotes como lastre para volver con las mercancías que harían ricos a sus dueños. Y por la noche, en la casa de la trova, sentados en las escaleras, disfruté de la última noche de música en Cuba. Al día siguiente comimos en el paladar que nuestros compañeros de coche nos aconsejaron, solos, a base de langosta, camarones, congrí y ensaladas –de tomate y pepinos, y de fruta-, y la ya inseparable cerveza bucanero fuerte, que me recordará siempre a Cuba.
En el ínterin, encontramos una niña disfrutando de su Quince: el día en que se visten de princesas, se peinan como princesas, se fotografían igual y pasean, en uno de sus viejos descapotables, por toda la ciudad, creando memorias que, desde el día siguiente, es probable que necesiten.
Cuba, Cuba, Cuba…

domingo, 30 de agosto de 2009

Lo que de verdad importa

Nos perderemos en elucubrar, divagar, pedantear, reflexionar, existencializar, autodestruirnos, cambiar, darnos segundas oportunidades... Pero esto, esto, te devuelve la verdadera paz y te hace darte cuenta de lo grandes que son unos piececillos, unos ojillos achinados, los deditos de las manos, las encías que, todavía sin dientes, chupan la mano buscando el alimento... Con esto, te quedas sin palabras.

sábado, 29 de agosto de 2009

Santiago de Cuba y el Cobre




Santiago no es la Habana. Santiago mezcla Santo Domingo, San Francisco y cualquier capital cultural, y sale mar, son, revolución y Caribe puro y duro. La cadencia de Santiago es distinta, igual que su lluvia y su calor que se te pega y no te abandona -la ciudad caliente, le llaman-. En Santiago nos leyeron las cartas, y nos dijeron que todo iría bien. Y con Isabel y Pedro tumbamos botellas de ron bebido straight, como ellos dicen. Y bailamos son mientras que los parroquianos de la sala se preguntaban cómo les habíamos encontrado, y qué eran esos movimientos raros que hacíamos. Y conocimos al abuelo, y nos envolvió el dulce sopor de los mojitos del Hotel Granda hasta el punto de dormirnos en los portales. Y pateamos Cespedes, Marte y Heredia. Y subimos y bajamos por un mundo de máscaras de papel artesanales, quinces, arroz con frijoles, agua Ciego Montero, TuKola y, dulce, el sonido de la lluvia que, sin molestar en exceso, no nos abandonó.
Después, el Cobre, la patrona de Cuba, detrás de la que se esconde la Orisha Ochún de la Santería. cientos de exvotos con peticiones a una u otra -qué más da-, de devotos, comunistas y ateos. Y la devoción pura de unos y otros, que aquí olvidamos hace mucho. Cuesta llegar hasta el santuario del Cobre, junto a la Sierra Maestra en que Fidel y el Che se escondieron, pero vale la pena.

jueves, 27 de agosto de 2009

La Habana





La Habana. Sería egoísta decir que espero que no cambie, pero me gustaría. Bajar desde la Floridita por la calle del Obispo hasta la plaza de san Francisco de Asís, parándonos en el bosque de Bolonia a repostar mojitos y Daiquiris. Desviarse y perderse por el barrio chino, callejeando sin otra referencia que las fachadas, antiguas, con sus balcones llenos de gente que te devuelve la curiosidad de la mirada. El sentimiento de estar en un sitio no del todo desconocido. Pensar en lo que resultaría de mezclar Lisboa, Calcuta, cualquier plaza señorial de Vetusta y Miami, todas ellas hace 30 años. Regatear con el librero la edición en tabloides de 100 horas con Fidel. El Granma viendo los años pasar desde su jaula de cristal, lejos del mar que huele, pero no ve. Paladares como la Guarida y como los que no salen en la Lonely. Murales con Fidel, Che, Martí y Cienfuegos al lado de los Centros de Defensa de la Revolución. El 26 y el 50. La gente que se gana la vida, y la vida que se gana a la gente. Los helados de Coppelia, las iglesias Ortodoxas y las pizzas de queso a 10 pesos cubanos, no convertibles. La humedad y la brisa contra la cara desde el Cristo de la Habana. La gente que vive fuera de las casas. La gente que vive en los balcones. La gente que te ofrece educadamente puros de contrabndo y no insiste. La gente que te mira y se pregunta. Yo, que les miro, y me pregunto.

El Malecón

La Habana es bella. El Malecón, por sí, no. Al Malecón le prestan su belleza el mar, la puesta de sol, los habaneros que bajan de Coppelia poco a poco, dosificados, y los niños cuando se asoman, tumbados, para intentar pescar cangrejos. El Malecón es un organismo vivo, hecho de muchos seres y adornado con puestos de perritos calientes y cerveza bucanero, por donde se pasean todos a la puesta de sol para convivir, ver la vida pasar y soñar despiertos, a la luz que se va apagando. El Malecón tiene un lado que da al mar y otro, igual de importante, que da a la cadencia de los viejos Plymouth, cuidados con mimo por conductores que son mecánicos, torneros, maquetistas y guías. Y detrás de la cadencia de los motores están las fachadas: mil fachadas, con mil soportales y otras tantas mezclas de pintura, salitre, dignidad y entropía alineada en torno al último bastión de las ideas.
El Malecón es único ahora. No será único mañana.

martes, 25 de agosto de 2009

Los redentores

Engreidos, quienes pensáis que podéis salvar a alguien de lo que es,
de lo que le ha hecho la vida,
de los recuerdos brutales,
de lo que se encontró sin buscarlo
-ni merecerlo-
Creéis que le daréis la la paz que buscan pero les asusta encontrar.
El caos busca a las personas,
se les mete dentro, y ya no pueden abandonarlo,
porque la paz que encuentren puede que, ya, no les llene:
por injusta,
por plagada de listos pero vacía de inteligentes,
por tediosa,
por vacía
por preñada del blanco de los huesos de los cuerpos enterrados y olvidados.
Pero, a los engreidos, los redentores, les dará lo mismo:
ellos impondrán una paz material,
satisfactoria únicamente para sus egoistas conciencias,
que no saben de las lágrimas vertidas por lo que se perdió,
cuyo único norte es, precisamente, el sueño que nunca se cumple:
el Dorado
la lucha eterna contra el poder injusto
la Fuente de la Juventud
el amor verdadero.
Porque si al fin encuentran lo que buscan
tendrán que afrontar que, quizás, el sueño haya sido sólo eso.
Y,
entonces,
sólo les quedará el vacío.
Nunca llegues a la meta:
quédate a un metro de la línea
y disfruta de los gritos de triunfo,
de los gritos de victoria,
de los gritos de ánimo,
del sudor,
de los vítores.
Porque, después todos dejarán los Coliseos
y se hará el silencio
y, en el silencio, está la verdad
y la nada

LFA

jueves, 20 de agosto de 2009

Peace


Peace will come to me
I'm leaving bitterness behind
This time I'm cleaning up my mind
There is no space for the regrets
I will remember to forget

Just look at me
I am walking love incarnate
Look at the frequencies of which I vibrate
I'm going to light up the world

Peace will come to me

I'm leaving anger in the past
With all the shadows that it cast
There is radar in my heart
I should have trusted from the start

Just look at me
I am a living act of holiness
Giving all the positive virtues that I possess
I'm going to light up the world

Peace will come to me
Just wait and see
Peace will come to me
It's meant to be
Peace will come to me
Just wait and see
Peace will come to me
It's inevitability

miércoles, 19 de agosto de 2009

Relaciones que se rompen y segundas partes

A punto de irme del trabajo -creo que a hora más que razonable-, reflexiono rápida y plasmo telegráficamente mi zozobra ante la reciente ruptura de un buen amigo con su novia de más de 6 años: ¿en qué momento se toman este tipo de decisiones y cuándo son inmodificables, cuando se gestan o cuando se verbalizan? ¿hay diferencias entre vuelta atrás/rectificación y segundas partes -que nunca serán buenas-? ¿desde qué momento hay que resignarse a la legitimidad de la intervención de terceros? y, sobre todo, ¿por qué pasan estas cosas? Estoy sinceramente preocupado por mi amigo, y espero que tenga el coraje de mantener la calma, a la espera de comprobar cómo se desenvuelven los acontecimientos y, sobre todo, de ver si la cosa es definitiva o, simplemente, un efecto secundario y temporal de una coyuntura altamente triste e inesperada sufrida por su ¿ex-?

paréntesis

El hombre sabio escarmienta en cabeza ajena
El soberbio oye las advertencias, pero no las escucha

martes, 18 de agosto de 2009

Cuba: prefacio

Ayer, volví de Cuba.
Ayer, volvimos de Cuba:
los mismos que fuimos,
pero no lo mismo que nos fuimos.
Cuba no es lo que nos llega.
Lo que nos llega es la millonésima parte de un país pequeño,
pero grande.
En Cuba, nos perdimos en la verdadera Habana,
y fuimos felices entre la gente, sin miedo.
en Cuba bailamos el son de Santiago,
tragando ron del de ellos,
que es mejor que el de nosotros.
y nos leyeron las cartas,
y nos dormimos en portales,
y encontramos los paladares famosos -y los no tan famosos-
donde probamos solidaridad.
Y degustamos el poder del poder,
y el poder del no poder.
Y condujimos con Orledo
-que nos cuidó-
Y descubrimos las terrazas,
y la verdadera Cuba,
que tras indicarte el camino te pide que lleves a la gente que,
ajena a él,
lleva cuatro horas haciendo autostop al sol del Caribe.
Y sobrellevamos los cortes de agua en Cienfuegos,
y dormimos entre artefactos viejos en Trinidad
(donde los esclavos)
Y vimos los vestidos de las niñas de Quince, en su mejor día:
justo antes de los comienzos duros.
Y hablamos de mochilas, libros de texto y uniformes escolares.
Y perseguimos trailers de provisiones para Varadero
por los caminos de Jovellanos y Cárdenas,
para acabar descansando,
como los guerreros.
Fidel, Camilo Cienfuegos y el Ché
los hermanos País, Martí y Elián
Bolívar, Chávez, Kendall Myers,
...

lunes, 20 de julio de 2009

He vuelto a la India

Esta noche, aun agotado, he vuelto a Benarés. Y la India me ha contado que me espera: entre los pliegues de su estómago abultado por un hambre insaciable, me ha dicho que espera volver a verme. Que me dejará volver a irme, pero que tengo que volver.
No he tenido miedo, pero sí me pregunto qué querrá de mí.

Tu corazón de poder

Tu corazón late
y, aunque no lo oigo,
siento su fuerza a través de las costuras de tu escudo.
Tu fuerza,
la fuerza de las amazonas olvidadas,
de las matriarcas en quienes todos confiaban
de las madres de todos
de quienes todo arreglaban
de quienes cuidaban de un mundo que las perfumaba con inciensos.
Y ni siquiera noté que te apagaras
un día
de tristeza
de impotencia
de olvido
de soledad absoluta e inabarcable.
Y ni siquiera puedo llorarte
por miedo a que no estés para consolarme:
ni desde aquí,
ni desde el cielo
ni desde tu propia memoria

sábado, 11 de julio de 2009

La India, de nuevo (V). Varanasi



Manikarnika Ghat, el Ghat de las incineraciones, que se suceden día y noche. Y el humo no deja de salir.

Cito a Santa Lonely Planet: "el río está tan contaminado a su paso por Varanasi que el agua es séptica: no contiene oxígeno. Las estadísticas van empeorando. Según las muestras extraídas, el agua contiene 1,5 millones de bacterias coliformes fecales por cada 100 mililitros de agua. En un agua segura para el baño esta cifra debería ser inferior a 500". Aún así sigue siendo la gran madre de todos los habitantes del antiguo Benarés, sigue siendo el gran Ganga. A lo largo de los distintos Ghats se ve cómo se desenvuelve la vida y, muy en especial, la muerte. el Manikarnika Ghat está abarrotado de moribundos que esperan su final en los edificios llenos de distintas maderas, porque saben que ser incinerados a las orillas del Ganges implica la Moksa, la liberación del ciclo de reencarnaciones.

miércoles, 8 de julio de 2009

La India de nuevo (IV) St. Paul's Cathedral

Estaba encima de la sacristía, cerquita de las vidrieras de Burne-Jones. Lo que te encuentras viajando.

La India, de nuevo (III). Calcuta


El puente Howrah, el más transitado del mundo. El espectáculo de cruzarlo de noche hasta la estación de trenes sobrecoge por más de una razón
Al lado del templo de Kali la madre Teresa estuvo décadas al lado de todos los que morían sin nadie, de quienes no tenían lo mas importante: quien les llorara. Hoy hay más ricos que pobres en esa situación. En todo caso, despues de haber estado allí y oidas todas las críticas, hay que reconocer que hay que tener cojones (consultar la palabra en el diccionario de la RAE)para hacer lo que hizo.
El Marble Palace, el capricho anacrónico de un príncipe que acumuló arte que, ahora, descansa sin orden bajo kilos de terciopelo viejo, polvo y cuervos
Los antiguos símbolos de la grandeza del imperio se han convertido en ruinas de lo que fue y nunca podrá volver a ser. Pobre Calcuta, que te quedaste lo que no supiste cuidar

Nunca pensé que agradecería tanto el que José haya venido conmigo. Calcuta superó lo que esperaba, y dudo que haya sido por el agotamiento emocional. 15 millones de personas en plena época de monzón, concentradas en una ciudad de vestigios más que decadentes de la ocupación británica. 15 millones de almas, gran parte en la miseria, cobijadas en edificios coloniales que se están cayendo a pedazos, pedazos que son trozos de mosaicos, de enrejado, de letreros que reservan la entrada sólo a socios.
Calcuta huele como ninguna otra ciudad:
la humedad,
el despiadado calor
las partículas en suspensión que te ennegrecen, por fuera y por dentro
la basura fermentada amontonada en montañas al lado de las casas
las pocas cloacas
ninguna cloaca
la comida en la calle
los animales en la calle
la falta de agua
el sudor de días
las especias
el humo
el incienso votivo
el sándalo

Calcuta nos supera a los occidentales. Nos vence saturándonos de información sensorial imposible de procesar para los acostumbrados a percibir demasiados grises, acostumbrados a una moderación prudente que, a veces, nos aliena y nos deja incapaces de otra cosa que de asentir. La mezcla de tráfico, las mareas humanas, los sabores, las masas... pueden con cualquiera que no haya nacido a la orilla del Hooghly.

lunes, 6 de julio de 2009

La India, de nuevo (II) Mondichorri (Indi), o de lo que le ocurrió a la Indira y demás sucesos que se relatarán

La Historia es mucho más sencilla de lo que se nos pretende hacer creer. Lo que ocurre es que si se nos cuentan los verdaderos porqués de las cosas tal y como realmente son, se corre el riesgo de que nos demos cuenta de que somos capaces de analizar los sucesos históricos críticamente y formarnos una opinión propia, sin precisar de gurús, analistas, periodistas y demás profesionales de la sociología, psicología, economía y demás ías. Ah, y de paso, nos daríamos cuenta de lo ridídulamente iguales que somos todos, no solo en el excusado y en el catre, sino también en lo que respecta a nuestras decisiones. Los motores de la Historia son los motores de los líderes ante las diversas coyunturas que se les plantean, y los motores de los líderes son exactamente los mismos que los de cada uno de nosotros, pero con mayores consecuencias. Veamos tres ejemplos de sencillez histórica que se quiso hiperanalizar para vendernos diversas motos, todas de poca cilindrada pero bien tuneadas:
a) La muerte de Indira Gandhi: La madre de la patria India aborta la rebelión de los Sikhs pasando a sangre y fuego a más de 400 "héroes espirituales" refugiados en el templo de oro de Amritsar -santuario sagrado de los sikhs-, y no repara en que la crema de su guardia personal, encargada de su seguridad, era precisamente de esta etnia/credo/región. Poco tiempo después, es asesinada por dos miembros de su guardia personal, casualmente Sikhs.
b)La neurosis India con Pakistán: es increíble la que hay montada entre India y Pakistán. Que si los dos vamos a ser nucleares para echarnos el ojo y vigilarnos, que si mis guardias fronterizos levantan la pata más que los tuyos en los cambios de la Guardia, que si las palizas que te meto al Criket... Así, así, llevan gastados miles de millones en un conflicto que, creo yo, nunca estallará porque, lo cierto, es que estos son como el Madrid y el Atleti: sus gobernantes necesitan el conflicto para no afrontar la pobreza, desestructuración, corrupción y falta de ideas subyacentes. Y luego vas a la mezquita de Jama Masjid, en pleno centro de Delhi, y te adentras en el Chadni Chouk (Chouk=Zouk=Zoco) y la leche, te crees que estás en Fez o Marrakesh. Aquí pasa lo que con los espías chinos. ¿Para qué se necesitan, cuando en todas -todas- las grandes metrópolis mundiales -mundiales- hay pequeños Pekines?. A fecha de hoy, y según datos de la ONU, hay más de 140 millones de musulmanes en la India, id est, casi el 20% de la población. Pakistán, estado confesionalmente musulmán, no creo que necesite mover un dedo para hacerse con el control de facto del país vecino.
c)La "sifilización" española en Sudamérica y lo bien que los WASPS trataron a las diversas razas Indias: Voy a cualquier país de Centro y Sudamérica y me encuentro con que la mayoría de la población es mestiza, y con que casi todos los padres de las distintas patrias son criollos que se pisparon de por qué tenían que repartir la chicha con la metrópolis, con lo lejos que está eso. Voy a cualquier país norteamericano (que no sea Méjico) y veo que no encuentro a un sólo descendiente de Sioux, Arapahoe, Navajo... y que los pocos que quedan, o siguen de facto en reservas, o trabajan en el cine o dirigen algún que otro casino. Los españoles ya tenemos suficiente con aprender de nuestros errores como para que nos prediquen quienes debieran dejar de mirarse el ombligo
En fin, que las cosas son más fáciles de lo que nos las quieren poner, leche.
Ah, rendición de cuentas del día: tumba de Humayún -impresionante-; comida tan impresionante o más en "Moti Mahal", donde degustamos el pollo a la salsa de mantequilla y el Mouton Rara; tarde en la Jama Masjid, mezquita impresionante al lado del Fuerte Rojo -que cierra los lunes, inteligentes de nosotros- y, por último, compritas en el Chadni Chouk, básicamente algo de plata -espero-, cosas musulmanas más baratas que en Madrid o Marruecos, y lo más de lo más: pendientes tipo navaja con pin, a su vez, tipo boli: Toni Manero, muérete de envidia.