lunes, 14 de septiembre de 2009

Requiem por un sueño (requiem for a dream), de Darren Aronofski

Esto, respetando el criterio del Sr. SY, es lo que le hubiera gustado saber hacer a Lars Von Trier. Sólo "12 monos", pocos días antes del segundo oral, me dejó con la sensación con la que he acabado tras ver las dos horas de caída libre más gloriosas que he disfrutado. Veloz, más adictiva que la heroína o las anfetaminas de sus protagonistas, es más que un drama: te agarra y te lleva abajo sin que puedas hacer nada por quitar la mirada de la pantalla, por mucho que te estés imaginando todo lo que va a pasar. Ni siquiera ver el brazo de Jared Leto, destrozado por los chutes de heroina, la pena por la madre o la tristeza ante la adicción de la bella Connelly te despegan de una película que, de ir a una cadencia más normal, habría invertido 4 horas en contar lo que cuenta. Y la música... por favor, escuchad la "summer Overture" de Clint Mansell y olvidad el señor de los anillos: esta es la película de la que no debería haber salido. Entre Pi y la fuente de la vida, Aronofski se ha ganado un lugar entre los directores más relevantes de esta década.

sábado, 12 de septiembre de 2009

"they held each other and kissed,
and pushed each other's darkness into the corner
believing in each other's light,
each other's dream"
(Hubert Selby, Jr)

An unexplained hurry pushed us forward,
We lived years in months,
we achieved the speed of light, like shooting stars
and, like them, we shone fiercely,
but , also like them,
our light got extinguished too quick.
I hope someone remembers us,
I hope we remember us.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Jesús y Javi


A la espera de ver qué me tendrán preparado estos dos mañana, y en plena vorágine de exaltaciones varias de la amistad, cumplo una promesa,e xcepcional, que en su día hice y saco las semblanzas del amigo de siempre -desde que éramos pequeñitos, yo más que él y él sin canas- que se alegró como nadie cuando aprobé la opo y que todavía me regala madelmanes en caja y, a su lado, del hombre que, cuando se pone, lo mismo te saca unas oposiciones a Registros que saca músculo o se empolla todo tipo de opúsculos para divertir a la gente que quiere. Uno es un Amigo con mayúsulas. El otro, también Amigo, tiene la constancia y empeño más impresionantes que he podido admirar. Mañana nos vemos, nenes.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

...

Escucho a la Piaf y me doy cuenta de que estos días soy más Magritte que Rocamadour. Escucho, más incluso que al Cash viejo, la voz rota de la Piaf en el vinilo que me empeño en torturar -quizás, para forzar su voz, todavía más, en muerte que en vida-; leo más a Umbral y recuerdo una de las piezas más bellas, directas y hermosas que he leído en mi vida:

"Miro a veces los días que pasan como huecos, la luz adolescente que se seca en las copas, el relieve del tiempo granado en las muchachas y el milagro de todo que cuaja sin ser visto. Miro el oro caliente que queda abandonado cuando los niños pierden su inocencia en la tarde, y recojo despacio, con manos de mendigo, el color de la música y el aire de la vida"

Me mantengo en el preocupante estado monótono-productivo que me aqueja cuando espero, y tengo que tener mucho cuidado en lo que selecciono para leer.
tengo ganas de que me dibujen un rostro, y me quiten la manzana de delante

Arantxa

Por la sencilla razón de que me apetece y de que, como las lagunas del Rudiera, Arancha aparece y desaparece, pero se sabe que está, copio la portada de la entrevista y el perfil que le hicieron los del Alien's café en su día. Tengo que pillar el DVD de Scream Queen, de Atanes&Co. Y espero que esta vez me lo firmen con dedicatorias góticas. Arantxa está cuando ha de estar, y eso es lo importante. Suerte con el proyecto de lo del Tricicle, niña

Parecidos razonables



No he podido evitarlo: revolví a rever Highlander la semana pasada y es que hay impulsos que no se pueden controlar: es que la Britney es mucha Britney

El Señor Chinarro

Hay veces en que el mundo te da un descanso, aprovecha para sonreirte, y te recuerda que la vida no es más que un largo juego de Tetris, en que lo suyo es esforzarse para que cada pieza caiga en su sitio y puede, sólo puede, que lo del Game Over no sea más que una historia de mayores. Ayer, descansando emocionalmente de cierto revesillo en el Penthouse del Melía de Santa Ana con Pablete, asidos ambos a nuestro Habana 7 con Coca Cola (sólo uno, que conste, pero el lugar y la vista lo demandaban), distraídas vista, espíritu y desasosiego con el Skyline -peazo vistazo- de la ciudad que no duerme. Ahí, entre el marasmo de pseudopijos Quiero-y-no-puedo-ni-se, hijos de opulentos mejicanos, pijas de arroz pasado en busca de su última oportunidad e hijos de constructores apurando la última VISA... Ahí, sentadito él con las únicas dos señoras distinguidas de toda la azotea (distinguidas por señoras, señoras por distinguidas) estaba, en carne y hueso, el Señor Chinarro. Sí, ese pobre calvito al que le caían todos los tartazos de los payasos de la tele, el buen malo de la historieta del medio que todos ansiabamos ver; el paciente impaciente que se liaba, a veces, a buenos tiros al aire con las pistolas de fulminantes Redondo. Y estaba ahí, a mi lado, tras más de tres décadas: y era él. Y jopé, pocas veces me he sentido tan consciente del tiempo y de la probable eternidad que ayer, en que volví a ser Luisín, y recordé que ese señor que estaba ahora a mi lado había estado hace más de tres décadas conmigo, con José y el abuelo, desde dentro de la televisión de blanco y negro de casa, cuando después de los deberes nos tumbábamos en el suelo a esperar la historieta de los payasos. El señor Chinarro conoció, desde la tele, al abuelo, nos pudo ver a los tres, y ayer estuvo conmigo.
En los últimos veces he visto en vivo a Bruce, Madonna, algún que otro poderoso ... pero, desde luego, no eran el señor Chinarro con el que crecí. Y ayer, estuvo conmigo. Y no había muerto, sino que seguía conmigo, como hace treinta años, con lo que puede, sólo puede, que eso de que las cosas pasan, de que todo pasa, de que la gente nos deja, no sea tan cierto como parece. Ayer mi vida, por un momento, se hizo circular y se dobló, y esos círculos doblados son el signo de la eternidad.

martes, 8 de septiembre de 2009

Reconocería los latidos de tu corazón de entre un millón
Reconocería tu sonrisa de entre la multitud que festejó la caída del muro
Tu voz, susurrando, por encima de los gritos que corearon a Owens en Munich
Las huellas de tus pies en la playa de Río
La sombra de tu cuerpo desnudo en la caverna de Platón
Pero, para reconocerla tendría que estar
Y hoy, igual que ayer, -y que mañana- no las veo
No las siento
Y esta noche, como ayer y mañana, esta oscuridad no me deja dormir

lunes, 7 de septiembre de 2009

Antichristo (Anticristo) de Lars von Trier


Ni link al trailer pongo. Lo vi ayer a las tantas con la buena de Arantxa -a ver esas entraditas para Spamalot, querida- y... qué pena. Pensé en tratarlo desde el punto de vista irónico, pero ni para eso vale. Eso sí, pensar en el bueno de Lars hablando con el director de escena y díciéndole: "mira, Rolf: vamos a poner a Dafoe de pie, con cara oligofrénico, mientras que le caen miiiiiles de bellotas encima a cámara lenta en medio del campo", no tiene precio.

La cosa empieza bien, aunque previsiblemente: bebé que se escapa de la cuna y la espicha mientras los padres echan un polvete. En blanco y negro, todo muy slo-mo (a cámara lenta, decimos aquí) y con un aria del Rinaldo de Häendel por detrás (escrita para ser cantada precisamente por dos castrati, mira tú qué casualidad). Luego a él, que es terapeuta -no psicólogo ni psiquiatra- y sabe mucho, le da por quitarle la medicación a su mujer y llevarla a un bosque chungo chungo "para que asuma e interiorice sus miedos". Vamos, que el tonto'l culo se lleva a una mujer en pleno síndrome postraumático agudo a un sitio aislado, sin comunicación alguna, para que "asuma sus miedos": es que hay que ser gilipollas señores, y así pasa lo que pasa. Y es en este preciso punto donde el señor Von Trier, que hasta ese momento se había medio portado, pierde la noción de cómo dirigir la película y deja que su subconsciente tome las riendas, resultando que el señor éste es misógino, gorecasposo, no tiene ni papa de que en las buenas películas debe haber ciertos límites (que en ningún caso incluyen una automutilación del clítoris con unas tijeras de podar en primer plano), y no sabe cómo acabar una película. Al inetentar cerrar el círculo enlazando estéticamente el epílogo con el prólogo, le sale un final digno de Dragonball Evolution.
En fin, que no solo la idea no es que sea nueva -progresivo deterioro de las facultades mentales de una madre que acaba de perder a su hijo y piensa que es por su culpa-, sino que si encima intentas mezclarlo con la asunción, razonada por ella, de que las mujeres son el demonio y están dominadas irracionalmente por una naturaleza que, como tal, es satánica, es el acabose.

Ni buena, ni mala: pensaba que el señor Lars Von Trier no tendría que recurrir al gore más facilón para hacer una película de la que se hable. Se habla de cómo la ha cagado, no de la película en sí. Y eso es malo: en otra, de verdad, no me pilla.
Ni Eros y Thanatos, ni desarrollo inteligente de un deterioro en primera persona ni nada parecido: una pena. Que los que saben más que yo me quiten la razón: en este caso particularísimo, me la refanfinfla, de verdad.

L.

PS.- Por si alguien quiere leer la versada opinión del director al respecto, en este link http://www.ft.com/cms/s/2/2082e902-77e2-11de-9713-00144feabdc0.html va la entrevista que le hizo el financial times. Muuuuuuy original e inesperada, también

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Despedidas (departures), de Yojiro Takita

Nunca entenderé por qué los yankis se empeñan tanto en imprimir velocidad a lo que no la necesita, como ocurre con este trailer. Despedidas no es una película tan dinámica: es una película que fluye, y ni necesita, ni quiere velocidad. Se ve desde dentro, y se sigue como un libro suave. La historia de un músico fracasado que, sin saber cómo, se mete a adecentador de cadáveres. Insisto, la película no es rápida. Pero es muy, muy bella, y la banda sonora,única -meted Joe Hisaishi en Youtube o donde sea, y disfrutad-. Valió la pena, y mira que refunfuñé sobre la elección... Dejaré Anticristo para otro día (aunque eso de la leyendita urbana de que Lars Von Trier estaba depre, y logró exorcisar sus fantasmas en el papel y que si pitos que si flautas, me está hinchando un poco ya ex ante)

lunes, 31 de agosto de 2009

Quince en Trinidad


Quince en Trinidad Miro las fotos del viaje, y no se cuál poner. Trinidad es patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde hace muchos años, y lo merece: es pequeñita, y su historia está hecha de azúcar, esclavos, desplazamientos masivos de colonos para poblarla, Francia y, sobre todo, colonialidad –que no colonialismo-. La plaza central de Trinidad es única, con su Iglesia, su empedrado hecho de las cargas de los navíos españoles que venían cargados de cascotes como lastre para volver con las mercancías que harían ricos a sus dueños. Y por la noche, en la casa de la trova, sentados en las escaleras, disfruté de la última noche de música en Cuba. Al día siguiente comimos en el paladar que nuestros compañeros de coche nos aconsejaron, solos, a base de langosta, camarones, congrí y ensaladas –de tomate y pepinos, y de fruta-, y la ya inseparable cerveza bucanero fuerte, que me recordará siempre a Cuba.
En el ínterin, encontramos una niña disfrutando de su Quince: el día en que se visten de princesas, se peinan como princesas, se fotografían igual y pasean, en uno de sus viejos descapotables, por toda la ciudad, creando memorias que, desde el día siguiente, es probable que necesiten.
Cuba, Cuba, Cuba…

domingo, 30 de agosto de 2009

Lo que de verdad importa

Nos perderemos en elucubrar, divagar, pedantear, reflexionar, existencializar, autodestruirnos, cambiar, darnos segundas oportunidades... Pero esto, esto, te devuelve la verdadera paz y te hace darte cuenta de lo grandes que son unos piececillos, unos ojillos achinados, los deditos de las manos, las encías que, todavía sin dientes, chupan la mano buscando el alimento... Con esto, te quedas sin palabras.

sábado, 29 de agosto de 2009

Santiago de Cuba y el Cobre




Santiago no es la Habana. Santiago mezcla Santo Domingo, San Francisco y cualquier capital cultural, y sale mar, son, revolución y Caribe puro y duro. La cadencia de Santiago es distinta, igual que su lluvia y su calor que se te pega y no te abandona -la ciudad caliente, le llaman-. En Santiago nos leyeron las cartas, y nos dijeron que todo iría bien. Y con Isabel y Pedro tumbamos botellas de ron bebido straight, como ellos dicen. Y bailamos son mientras que los parroquianos de la sala se preguntaban cómo les habíamos encontrado, y qué eran esos movimientos raros que hacíamos. Y conocimos al abuelo, y nos envolvió el dulce sopor de los mojitos del Hotel Granda hasta el punto de dormirnos en los portales. Y pateamos Cespedes, Marte y Heredia. Y subimos y bajamos por un mundo de máscaras de papel artesanales, quinces, arroz con frijoles, agua Ciego Montero, TuKola y, dulce, el sonido de la lluvia que, sin molestar en exceso, no nos abandonó.
Después, el Cobre, la patrona de Cuba, detrás de la que se esconde la Orisha Ochún de la Santería. cientos de exvotos con peticiones a una u otra -qué más da-, de devotos, comunistas y ateos. Y la devoción pura de unos y otros, que aquí olvidamos hace mucho. Cuesta llegar hasta el santuario del Cobre, junto a la Sierra Maestra en que Fidel y el Che se escondieron, pero vale la pena.

jueves, 27 de agosto de 2009

La Habana





La Habana. Sería egoísta decir que espero que no cambie, pero me gustaría. Bajar desde la Floridita por la calle del Obispo hasta la plaza de san Francisco de Asís, parándonos en el bosque de Bolonia a repostar mojitos y Daiquiris. Desviarse y perderse por el barrio chino, callejeando sin otra referencia que las fachadas, antiguas, con sus balcones llenos de gente que te devuelve la curiosidad de la mirada. El sentimiento de estar en un sitio no del todo desconocido. Pensar en lo que resultaría de mezclar Lisboa, Calcuta, cualquier plaza señorial de Vetusta y Miami, todas ellas hace 30 años. Regatear con el librero la edición en tabloides de 100 horas con Fidel. El Granma viendo los años pasar desde su jaula de cristal, lejos del mar que huele, pero no ve. Paladares como la Guarida y como los que no salen en la Lonely. Murales con Fidel, Che, Martí y Cienfuegos al lado de los Centros de Defensa de la Revolución. El 26 y el 50. La gente que se gana la vida, y la vida que se gana a la gente. Los helados de Coppelia, las iglesias Ortodoxas y las pizzas de queso a 10 pesos cubanos, no convertibles. La humedad y la brisa contra la cara desde el Cristo de la Habana. La gente que vive fuera de las casas. La gente que vive en los balcones. La gente que te ofrece educadamente puros de contrabndo y no insiste. La gente que te mira y se pregunta. Yo, que les miro, y me pregunto.

El Malecón

La Habana es bella. El Malecón, por sí, no. Al Malecón le prestan su belleza el mar, la puesta de sol, los habaneros que bajan de Coppelia poco a poco, dosificados, y los niños cuando se asoman, tumbados, para intentar pescar cangrejos. El Malecón es un organismo vivo, hecho de muchos seres y adornado con puestos de perritos calientes y cerveza bucanero, por donde se pasean todos a la puesta de sol para convivir, ver la vida pasar y soñar despiertos, a la luz que se va apagando. El Malecón tiene un lado que da al mar y otro, igual de importante, que da a la cadencia de los viejos Plymouth, cuidados con mimo por conductores que son mecánicos, torneros, maquetistas y guías. Y detrás de la cadencia de los motores están las fachadas: mil fachadas, con mil soportales y otras tantas mezclas de pintura, salitre, dignidad y entropía alineada en torno al último bastión de las ideas.
El Malecón es único ahora. No será único mañana.

martes, 25 de agosto de 2009

Los redentores

Engreidos, quienes pensáis que podéis salvar a alguien de lo que es,
de lo que le ha hecho la vida,
de los recuerdos brutales,
de lo que se encontró sin buscarlo
-ni merecerlo-
Creéis que le daréis la la paz que buscan pero les asusta encontrar.
El caos busca a las personas,
se les mete dentro, y ya no pueden abandonarlo,
porque la paz que encuentren puede que, ya, no les llene:
por injusta,
por plagada de listos pero vacía de inteligentes,
por tediosa,
por vacía
por preñada del blanco de los huesos de los cuerpos enterrados y olvidados.
Pero, a los engreidos, los redentores, les dará lo mismo:
ellos impondrán una paz material,
satisfactoria únicamente para sus egoistas conciencias,
que no saben de las lágrimas vertidas por lo que se perdió,
cuyo único norte es, precisamente, el sueño que nunca se cumple:
el Dorado
la lucha eterna contra el poder injusto
la Fuente de la Juventud
el amor verdadero.
Porque si al fin encuentran lo que buscan
tendrán que afrontar que, quizás, el sueño haya sido sólo eso.
Y,
entonces,
sólo les quedará el vacío.
Nunca llegues a la meta:
quédate a un metro de la línea
y disfruta de los gritos de triunfo,
de los gritos de victoria,
de los gritos de ánimo,
del sudor,
de los vítores.
Porque, después todos dejarán los Coliseos
y se hará el silencio
y, en el silencio, está la verdad
y la nada

LFA

jueves, 20 de agosto de 2009

Peace


Peace will come to me
I'm leaving bitterness behind
This time I'm cleaning up my mind
There is no space for the regrets
I will remember to forget

Just look at me
I am walking love incarnate
Look at the frequencies of which I vibrate
I'm going to light up the world

Peace will come to me

I'm leaving anger in the past
With all the shadows that it cast
There is radar in my heart
I should have trusted from the start

Just look at me
I am a living act of holiness
Giving all the positive virtues that I possess
I'm going to light up the world

Peace will come to me
Just wait and see
Peace will come to me
It's meant to be
Peace will come to me
Just wait and see
Peace will come to me
It's inevitability

miércoles, 19 de agosto de 2009

Relaciones que se rompen y segundas partes

A punto de irme del trabajo -creo que a hora más que razonable-, reflexiono rápida y plasmo telegráficamente mi zozobra ante la reciente ruptura de un buen amigo con su novia de más de 6 años: ¿en qué momento se toman este tipo de decisiones y cuándo son inmodificables, cuando se gestan o cuando se verbalizan? ¿hay diferencias entre vuelta atrás/rectificación y segundas partes -que nunca serán buenas-? ¿desde qué momento hay que resignarse a la legitimidad de la intervención de terceros? y, sobre todo, ¿por qué pasan estas cosas? Estoy sinceramente preocupado por mi amigo, y espero que tenga el coraje de mantener la calma, a la espera de comprobar cómo se desenvuelven los acontecimientos y, sobre todo, de ver si la cosa es definitiva o, simplemente, un efecto secundario y temporal de una coyuntura altamente triste e inesperada sufrida por su ¿ex-?

paréntesis

El hombre sabio escarmienta en cabeza ajena
El soberbio oye las advertencias, pero no las escucha

martes, 18 de agosto de 2009

Cuba: prefacio

Ayer, volví de Cuba.
Ayer, volvimos de Cuba:
los mismos que fuimos,
pero no lo mismo que nos fuimos.
Cuba no es lo que nos llega.
Lo que nos llega es la millonésima parte de un país pequeño,
pero grande.
En Cuba, nos perdimos en la verdadera Habana,
y fuimos felices entre la gente, sin miedo.
en Cuba bailamos el son de Santiago,
tragando ron del de ellos,
que es mejor que el de nosotros.
y nos leyeron las cartas,
y nos dormimos en portales,
y encontramos los paladares famosos -y los no tan famosos-
donde probamos solidaridad.
Y degustamos el poder del poder,
y el poder del no poder.
Y condujimos con Orledo
-que nos cuidó-
Y descubrimos las terrazas,
y la verdadera Cuba,
que tras indicarte el camino te pide que lleves a la gente que,
ajena a él,
lleva cuatro horas haciendo autostop al sol del Caribe.
Y sobrellevamos los cortes de agua en Cienfuegos,
y dormimos entre artefactos viejos en Trinidad
(donde los esclavos)
Y vimos los vestidos de las niñas de Quince, en su mejor día:
justo antes de los comienzos duros.
Y hablamos de mochilas, libros de texto y uniformes escolares.
Y perseguimos trailers de provisiones para Varadero
por los caminos de Jovellanos y Cárdenas,
para acabar descansando,
como los guerreros.
Fidel, Camilo Cienfuegos y el Ché
los hermanos País, Martí y Elián
Bolívar, Chávez, Kendall Myers,
...