lunes, 28 de septiembre de 2015

Hace dos años

... se nos fue Antonio Bernal. Se me fue a mi, se le fue a sus hijos, a Pepin... se nos fue a todos. No se le fue a Mercedes, porque en tres meses -lo que tardó en cerrar todo y despedirse- ya había subido para estar con él, y ahora están los dos ahí arriba, haciendo lo que mejor saben hacer: cuidar de nosotros, sonreir ante una realidad que va demasiado rápido, ver juntos cifras y letras -por si vuelve a salir Dani-, y discutir como los jovenes ancianos que nunca dejarán de estar juntos.

Os quisimos, os queremos y os querremos.

Luisín

domingo, 20 de septiembre de 2015

El Goya de Berrocal


Si alguien lo tiene... se lo compro. Era el Goya que dieron en las ediciones de1987, 1988 y 1989, creacion de Berrocal. Friki que es uno

Fiesta debajo de mí

Oigo la música en el piso de abajo; las risas, las voces al unisono intentando cantar en inglés: la alegría de estar juntos, el desafío de las voces jóvenes al paso del tiempo y a la puta parca y, aunque son casi las dos de la madrugada en Luxemburgo y estoy intentando dormir, no soy capaz de indignarme. Les imagino saltando, alegres, ansiosos por vivir, y no puedo condenarles. Yo fui así, y tambien desafié a cada segundo que pasaba, intentando secuestrar el tiempo para que no pasara... Y fui como ellos. Les oigo, sus ganas de vivir traspasan el forjado entre los pisos y, lejos de enfadarme, recuerdo que una vez fui así... ¿sigo siendo así, desafío al tiempo o he pasado a ser el hombre gastado que es solo un remedo de lo que fue?
Me da igual. Cierro los ojos y estoy bailando con ellos, soñando despierto. Y no me importa la realidad. Cierro los ojos, les huelo, y me regalan sus ganas de vivir.
Con eso, basta

sábado, 5 de septiembre de 2015

Quienes somos realmente

Somos el producto de lo que en su día nos enseñaron, lo que hoy luchamos y el mañana en que soñamos. Una chincheta distinta cada dia, que hay que desplazar micra a micra en el mapa de la eternidad. Con dos contendientes, memoria y recuerdo, en una lucha continua por la hegemonia, danzando en círculo como bailarines de una caja de musica, imposible saber cual de los dos prevalece en cada momento en que actuamos bien con el cerebro, bien con el corazon.

Somos refugiados, huyendo continuamente de los estragos del paso de un tiempo que, como la muerte, no perdona. Semillas esparcidas al azar por un Titan curioso, quizas infantil, que no sabe de religiones y nos arroja a unos en la tierra de la miel y a otros, en el corazon de la oscuridad.

Y no nos engañemos, esa diferencia no viene por méritos propios ni por el divino designio de un Dios que quiere que unos decaigan y otros prevalezcan. Dios no tiene ni tiempo ni ganas para eso.

Donde caemos al nacer, es puro azar. 
Como vivamos, y como tratemos a quienes cayeron en el ojo del huracan, es decision nuestra. Y por eso sí seremos juzgados. No por Dios, la historia o por nuestros hijos, sino por aquella parte de nosotros que despierta cada noche: para velar por nuestro sueño o impedirnos conciliarlo gritandonos nuestra hipocresía.