lunes 27 de febrero de 2012

Como era lógico, the Oscar goes to...

En palabras de Luis Martínez, Hollywood enmudeció a la obviedad. No haré sangre ni me pondré estupendo (más que nada por respeto a anónimo críticoconstructivo), pero ganas no faltan...

Nader Y Simin es, efectivamente, una película redonda, con un guión redondo y una semblanza de la diverdidad humana iraní igualmente redonda, pero un poco más de sal vital no la habría desdeñado

Felicidades a la premiada, por méritos propios.

jueves 23 de febrero de 2012

Cross-genre steampunk , Albert Robida, los mitos Cajun y Higurashi no Naku Koro ni en breve

The Artist, de Michel Hazanavicius


Ayer fui a ver the Artist y, sinceramente, me deprimió.

Me deprimió recibir lecciones de los franceses sobre buen cine. Comprobar que en este mundillo cinematográfico patrio, donde parece no haber más temas que cárceles franquistas, malos tratos, violaciones de transexuales y pan negro, las perlas de imaginación solo vienen de extramuros.
Me deprimió no tener más remedio que enfrentarme a la mediocridad de nuestro cine ante el visionado de una obra maestra como el sueño de Hazanavicius, un perlón al que, por mucho que me esforzara, no pude encontrar ni un jodido pero. De verdad, que me entristeció: llevaba mucho tiempo ciego y, lo peor, sin recordar que una vez ví. Y el visionado de The Artist me jorobó la noche, el hoy y muy probablemente el mañana, precisamente por eso: porque te despierta del sopor castrado en que nos ha sumido la misma mierda cinematográfica que nos sirven, que no hace más que estrenarse una y otra vez, pero con distinto envoltorio. Y llega este accidente conematográfico, esta bella casualidad cósmica, este milagro termodinámico, y te arranca del sopor, te sacude violentamente hasta que no te queda más renmedio que abrir los ojos y afrontar que, una vez, hubo belleza.

Una vez, hubo Fred Astaire y Ginger Rogers bailando al son del Cheek to Cheek,
Un hombre tranquilo que acabó enamorando homéricamente a la hermana de Willy Danaher
Un buen gangster -pelín obsesivo con las naranjas- que obró un milagro en una Bette Davis monstruosa por lo inalcanzable
Un candidato a Prime Minister que renunció a todo para reencontrar la paz en el Shangri-lá
Un malvado predicador de puños tatuados y falta absoluta de escrúpulos
Un sheriff valiente, solo ante el peligro
Un angel pelín borrachuzo que se encontró a sí mismo, mientras intentaba salvar a George Bailey de la desesperación
Un Robin Hood bello y valiente, que salvaba a la doncella Marian
Una quimera del oro
Un trineo no del todo olvidado
Una luna tuerta de un cohetazo en un ojo, y un Segundo de Chomon que hacía escaleras al cielo
Dos carotas que se colaron disfrazados de mujer en un tren lleno de cabareteras
Un hueso de brontosario: el último para completar el esqueleto entero
Un halcón maltés
Un temible inspector general: (bonapartiano, no del CGPJ)
Un prisionero de Zenda
Una novicia que de pronto se encontró con un montón de niños cantando Edelweiss
Un general Custer que hizo todo lo que pudo, per no fue suficiente
Un cubano exiliado que murió atascado de su propia droga
Un alcalde nuestro que es, que nos iba a dar una noticia desde el balcón del Ayuntamiento
Un pueblo en que los papeles se repartían en votación: desde el de alcalde, hasta el de adúltera, y en que los hombres ´brotaban de la tierra
Unos tacones lejanos
Naves más allá de Orion y rayos T en las orillas de Tannhauser
Angeles intentando ser humanos en la Alemania del muro
Partidas de ajedrez con el segador
Un sueño de Alejandría
Letras pi y letras Z
Unas fresas, salvajes
Cintas blancas
...

Menos mal que nuestra "candidata" logicamente no pasó ni el primer filtro de los Oscars: haber posado al lado de el gigante que vi ayer no habría hecho sino aumentar la vergüenza de todo espectador con dos dedos de frente. Pero en fin, el que no aprecia el traje nuevo del emperador, es que es tonto.

Gracias por recordarme que, aun hoy, sigue brotando belleza de algún que otro proyector de 35 mm

martes 21 de febrero de 2012

"Hasta el fin del mundo" El Blade Runner de Wim Wenders

Hay tres Road Movies que no puedo -ni quiero- dejar de ver: Priscilla, reina del desierto; the Fall, de Tarsem, y "hasta el fin del mundo", de Wim Wenders. Y todos ellos por una combinación de guión, fotografía, ubicaciones y Banda Sonora que me sorprende hasta el punto de que no pierden nada de su magia si uno cierra los ojos y, simplemente, escucha esa mezcla de diálogos y canciones alquímicamente mezclados que demuestra que la piedra filosofal, de vez en cuando, sí se encuentra.
Para mí, Hasta el fin del mundo es el Blade Runner de Wenders (los niños pigmeos de Camerun). El futurismo de Ridley Scott no es el de Wenders, pero si mezclamos la música de Talking Heads, el completo rol de Solveig Dommartin (a millas de Sean Young), el malogrado por finalmente adictivo sueño de ovejas mecánicas de William Hurt y la suave cadencia de 3 horas de película, sale una película que solo se complementa con la obra magna de Ridley Scott.
El Opus de Wenders es un compendio de frases como "solo quiero que mi madre vuelva a ver, y demostrarle a mi padre que le quiero"; una banda sonora que recopila lo mejor de los 80, y un paseo por el mejor paisaje: el humano. Podría decirse que HEFDM es una road movie por las carreteras que dibujan los peculiares surcos de cada raza. Un coast to coast desde las voces de los niños pigmeos hasta el bello vacío del esopacio, pasando por sanadores japoneses, comunidades maoríes y osos rusos, en una suerte de sinestesia mágica cuyo producto es, simplemente, una tranquila sensación: la de quien ha viajado con unos protagonistas, se ha asomado a los acantilados de la mente y, aliviado, ha podido volver a la seguridad de lo conocido enriquecido por nuevos conociientos. De ese modo, Khavafis se torna en otro soñador Max von Sydow, y entona un mea culpa que todos podríamos asumir: el de quien, queriendo salvar a quien más quiere, casi condena el mundo. Y así, la máquina de plasmar vivencias que pueden ser vistas por los ciegos se trastoca, se pervierte, hasta encerrar a los soñadores en las profundidades de cada sueño que encierran en la pequeña pantalla que,por adictiva, casi destroza el alma de los dos protagonistas: es la adiccion a los propios sueños, que nos muestra, en palabras del narrador, que "es imposible encontrar a un hombre perdido en el laberinto de su propia alma"

Véanla: con paciencia, indulgencia y música.

D.

miércoles 15 de febrero de 2012

La prisionera de la torre Manaca Iznaga


La historia de Cuba ha sido, desgraciadamente, muy similar a la del Sur de los Estados Unidos. Si viajáramos a la primera mitad del XIX y comparáramos el Valle de los Ingenios azucareros de Trinidad con las plantaciones de algodón georgianas veríamos que eran idénticas, como poco, en tres elementos: esclavos, sudor y crueldad.

La ciudad cubana de Trinidad -para mí, la más bella de la isla- era una ciudad de poder en la que, al igual que San Gimigniano, los grandes señores competían en mostrar su influencia alzando al cielo las nuevas torres góticas, a cada cual más alta, nuevas catedrales al nuevo Dios comercio, de tal modo que si superpusiéramos el campanario de Burgos, la Tara de Scarlett, la Manaca Iznaga y cualquier torre de la villa toscana, el encaje sería, tristemente, perfecto, leyéndose del mismo una palabra: poder.
Del mismo modo, las historias de los Borgia, los secesionistas sudistas, los príncipes mercaderes venecianos y los grandes señores azucareros cubanos encajan, repitiéndose: como mezcla, valga el botón del médico trinitario Justo Germán Cantero, caballero de la Gran Cruz de las Órdenes de Carlos III y de Isabel la Católica, Cruz de la Flor de Lis de la Vendée y que comenzó siendo el médico de confianza de la poderosa familia azucarera Borrell (la del conocido Jose Mariano Borrell y Padrón); cuyo patriarca por entonces, Pedro José Iznaga y Borrell, casualmente fallecería a causa del arsénico suministrado por tan afamado doctor para tratar una úlcera. Doctor Cantero que, oh fortuna, no tardaría en casarse con la entristecida viuda, Doña María del Monserrate Fernández de Lara y Borrell, para formar la dinastía Borrell-Cantero, solo igualada en fama y poder por los temidos Iznaga (no olvidemos que el antecitado don Jose Mariano Borrell, propietario del ingenio Guaimaro, obtuvo en el año 1827 la zafra -produccion de azucar- mayor del mundo en la época, superando ese año el millón de Kilos.

También los Iznaga, los constructores de la Manaca Iznaga, en el ingenio del mismo nombre, que se dice tiene su contrapunto justo debajo de ella, donde el segundo hermano habría construido, enterrada, otra torre de la misma altura que la que retaba al cielo, solo que ésta, la subterranea, apuntaba hacia el Malevoje. Y en esa torre, se cuenta, fue encerrada la bella nativa que tuvo la desgracia de enamorar a los dos crueles hermanos Iznaga y que, ante la opción de vivir en la torre celeste o la torre enterrada, optaría, a su eterno pesar, por la primera, de donde nunca saldría por los celos de su esposo a ser robada por su hermano:

Desde esta torre elevada al cielo y al infierno llorabas tu desgracia, esclava dos veces, de tu señor, y de tu hombre. Castigada, como el sultan viudo de Agra, a ver las maravillas de tu alrededor sin tocarlas: a oler la libertad tras los muros que tan cerca te encerraban. A soñar, esclava, vestida de seda y joyas, envidiando la libertad de la muchachita que, en andrajos, tejió tus telas de reina

niña maldita, maldita esclavitud, maldito azúcar
pobre Cuba

martes 14 de febrero de 2012

Follies (o el último la la lá de Massiel)


Hay veces en que flores de un día, tras décadas marchitandose aburrida y cruelmente, entonan un canto del cisne que, por inesperado, deja impávidos a aquellos pocos que casualmente se encontraban en las cercanías en ese momento, por cualquier otra razón.

El viernes, Cachi tuvo a bien invitarme a la première del musical Follies, y el "I am still here" de Massiel/Carlotta Campion, dejó al público con la agradable sensacion de quien súbitamente recupera un dulce recuerdo de infancia, un suave sentimiento, un olor olvidado: de esos que, en su día, nos hicieron felices.

Follies, del gran Sondheim, es el musical de los musicales, el encuentro de quienes ya vivieron con sus fantasmas de juventud, el reencuentro con el yo joven que, olvidado, no pensaba rebrotar. En la noche previa a la demolición de un viejo teatro, las estrellas que lo hicieron vibrar 30 años antes se reencuentran, más viejas, más olvidadas, pero todavía vivas, "siguiendo todavía aquí", como nos recuerda una Massiel impresionante en lo que es uno de los himnos de toda resistencia al olvido. Artistas que vivieron y sobrevivieron la crisis del 29, la toma del París del Mouline Rouge, las dos Koreas, el Macarthismo, Bahía Cochinos, la crisis de los misiles y, cómo no, el la la lá de una jovencita de blanco que, gracias a Dios, revive con fuerza y una voz de casi Gospel en las noches del Calderón junto a la plaza Santa Ana.
Si todavía queda fuerte belleza, es que queda todavía la bella fuerza de la esperanza

miércoles 18 de enero de 2012

Nunca cambiamos

Seguimos siendo los mismos niños que, por miedo a ser los próximos en ser humillados, nos unimos, serviles, a las voces de los abusones, y no dejamos de meternos con el débil de la clase, el tonto de la clase, el especial.

A raiz de una conversación con Miguel en el pasillo, he recordado uno de los personajes tan personales que deambulan por mi vecindario: no son los hermanos heavies. Tampoco, el chico del baseball, el ancianito que publicita el restaurante donde se come tan bien o el señor de los perros. Este es un chico tímido y triste que intenta ser mujer. Este chico claramente no es uno de esos transexuales de éxito, operaciones carísimas y modelazos. Este chico que viste de mujer ni siquiera sabe maquillarse bien; se viste torpemente, a trompicones, y nunca le sale, ni la raya del ojo, ni el conjuntado de los colores chillones que me lleva. Pero lo que sí le sale bien -y creo que mejor que a nadie que yo haya visto- es la mirada más triste y asustadiza que he visto nunca: la mirada precavida, fugaz y elusiva de quien, acostumbrado a que se metan con él todos los días -cada minuto, cada segundo-, sabe de seguro que le va a volver a caer la hostia, la burla, el sarcasmo... y solo desconoce el segundo concreto del minuto que, en ese preciso momento, está intentando sobrellevar.

No nos reímos de los transexuales de éxito, de los gigolos que reciben en el apartamento de Torrepicasso ni de los gilipollas que, no tan gilipollas, se forran dando sus doctas opiniones en La Noria o tuiteando sus reconciliaciones. Solo nos reímos de quien pensamos que podemos: de los débiles que no se van a revelar, de los hundidos que apenas pueden sacar la cabeza del agua para seguir respirando. De las pobres prostitutas que, en pleno pozo de la droga, venden sus machacados cuerpos (lo que queda de ellos) para sacar los 10 euros del próximo pico. De los que intentan cantar o hacer lo que piensan que mehjor saben para que les demos los 20 centimos de mierda de la vuelta del metro. Del señor de 70 años que, intentando tirar, se maquilla de payaso y se convierte en el verdader Pagliacci, que hace llorar con su vejez, su tristeza y su boca pintada de rojo desesperación.

Qué valientes somos, qué machos somos, qué hombres... Cuando, al final, lo que estamos es recordando cuando se metían con nosotros en el recreo, tantos años ha, y volvemos, una vez más y como si no hubieran pasado ya 40 años, a intentar desviar la atención de los que nos rodean, para que no nos miren con un mínimo de atención y, al fin, se den cuenta de que los verdaderos objetos de ridículo no debiera ser el mimo, el chico que intenta cambiar o el gangoso, sino nosotros.

Al final, en algún sitio, serán ellos quienes rían los últimos. Pero mientras eso llega, que Dios ampare al próximo hijo de puta que, delante de mí, se ría de mi chico que quiere cambiar -quizás volar a otro sitio mejor, donde, ya, no se rían de él-, y no le dejan.

miércoles 11 de enero de 2012

Ya de vuelta

... Es cierto que se han pasado más de dos semanas sin escribir, pero circunstancias absolutamente imprevistas me han obligado a centrarme: tanto en los míos como en lo que, sin ser mío, me dijeron que podría haberlo sido. A fecha de hoy, estabilizadas las primeras y olvidada la ciencia-ficción de lo segundo, supongo -sólo supongo- que vuelvo a ser un poco yo. Ahora bien, es en circunstancias como éstas en que se constata la inderogabilidad de ciertos asertos que ni el supremo órgano de control de constitucionalidad puede inutilizar:

a.- Las desgracias nunca vienen solas, las jodías.
b.- El trabajo no se va de vacaciones
c.- El tiempo pasa que se las pela
d.- Todo el mundo envejece
e.- Los kilos, como el resto de las cosas, se cogen fácil, pero se sueltan con dificultad
f.- La política suele ser solo política
g.- Los platos no se lavan solos
h.- El lavadero puede ser visto por ciertos microrganismos como un Eden donde comenzar una nueva civilización (el cuarto de baño, también)
i.- En la próxima reencarnación, cambio el papel de inasequible al desaliento por el de cabrón al que le perdonan todo porque "es que el pobre es así": manda huevos, que diría Don Federico

Todo lo cual no obsta, pongo de manifiesto, a que os desee un feliz 2012 con pinta de que lo vamos a pasar bien. Que sigamos todos por el barrio, y con salud. Más, no necesitamos

L.

jueves 22 de diciembre de 2011

Feliz Navidad a todos

Hay gente a quien no le gusta la Navidad, sencillamente porque le recuerda a quienes no se sientan ya en la cena de Nochebuena. Gente que no quiere recordar que la vida sigue e intenta convencerse de que si cierra los ojos, se mete en la cama y espera a que llegue el 26, podrá ser como si todavía no hubiera llegado esa Navidad en que, al fin, todos vuelvan a sentarse. Pero quienes piensan así se olvidan de

Quienes han vuelto a sentarse, tras años fuera
Quienes han vuelto a sentarse, tras años lejos
Quienes se sientan por primera vez, todavía bebés
Quienes se sientan por segunda, tercera o cuarta vez, todavía niños
Quienes se sientan esperando los regalos de Papá Noel
Quienes se esfuerzan por seguir sentados aunque las fuerzas ya les fallen
Quienes vuelven año tras año solo para cenar esa noche de noches
Quienes se sientan aunque nunca creyeron
Quienes se sientan, aunque ya no creen.
Los que se sientan sin saber si creen o no

A todos ellos, feliz Navidad. Y a los que no les gusta la Navidad, que sepan que quienes ya no están sentados, no es porque falten, sino porque fueron los primeros en llegar, y son quienes de verdad nunca faltarán.

Con el recuerdo del cariño, feliz Navidad a todos.

L.

miércoles 14 de diciembre de 2011

El hombre que no pudo evitar ser grande

Erase una vez un hombre cuya grandeza no le cabía dentro, y por eso no tenía más remedio que compartirla. Y Nadie sabía cómo, pero siempre acababa rodeado de gente, despistándose de los de arriba (normalmente, sentado en las mesas que hay justo al lado de los pilares de los restaurantes italianos, esas que impiden -justito justito-, todo contacto visual con la mesa presidencial) y riéndose de su propia sombra, de su perfil y hasta del tamaño de los vegueros que se fumaba: le llamaremos M., por facilitar las cosas.
M. no era polifacético. M. era rico, y punto: porque saboreaba la vida y la vida, a cambio, había accedido a transmitirle el carácter inquieto, la perspicacia natural y el sentido de la oportunidad que solo se encuentra en las cepas viejas, en la carne de toro de lidia y en el buen ron añejo que sabía identificar como nadie.
M. no podía pasar sin degustar cada punto y coma de la vida, y solo hay una palabra que nunca le oí decir: "no". Unicamente tras probar, estudiar, degustar, investigar o empaparse diría que algo no le gustaba ("si me pierdo, no me busques ahí") y razonaría el por qué. Por eso no creo que fuera realmente ni de derechas ni de izquierdas, sino de quien pensaba, en cada momento, que lo haría mejor, pesara a quien pesara.

M. era, sobre todo, un hombre de perfectos tandems, de extraordinarias simetrías: tandem con Angeles, con Javier, con Pepelu, Roge, Justo, su eterna peña del 5...; tandem con sus amigos, sus aficiones, con ese maravilloso mundo en que no había blancos ni negros, y en que hasta los grises, a fuerza de aburrirse, se habían tornado en albero, rojo capote, marrón taurino, caoba gramófono, cobre vino.... Y en cada uno de esos cientos de tandems supo aportar, precisamente, aquella variable que faltaba en cada ecuacion para hacerla perfecta, de modo que nunca sumó facetas preexistentes sino que, listo como el hambre, identifcaba, aprehendía y encarnaba lo que en cada caso faltaba, completando y rindiendo invulnerable cada par en que se integraba.

Quiero pensar que conmigo hizo tandem de amistad: que él aportaba la segura confianza que dan los años sin bajar de la cumbre, y yo.... Y yo, sinceramente, no se qué aportaba que a él pudiera faltarle, salvo un cariño y lealtad que, viendo hoy su despacho vacío, me duelen fisicamente, como a tantos otros.

M. fue padre, compañero, gestor, desfacedor de tuertos, desatascador (no con forma de Lola Flores), aficionado, gourmet y somelier. Coleccionista autofinanciado, profesional, político, agricultor, soñador, mozo de obra, recolector, Marco Polo, amigo... y, finalmente, estrella fugaz. Pero como dijeron Galeano y Eldon Tyrell, la luz de las estrellas fugaces se extingue antes de tiempo, pero precisamente porque brillaron con tal intensidad que nadie, en todo el mundo, podrá ignorar u olvidar que existieron.

Fui privilegiado al conocerte, al llamarme amigo tuyo y porque sé que parte de tu espíritu se ha quedado acomodado entre los surcos de pizarra que un viejo gramófono holla para revivir, tambien, una voz que, bella, nos recuerda que tenemos que recordar, que un beso es un beso, una sonrisa una sonrisa... As time goes by.

Buenas noches, montañés montaraz de imborrable recuerdo. No nos dejes de mirar con esa sonrisilla de niño avispado sabedor de astutos secretos, desde ese cielo en que seguro que a estas alturas ya te las habrás apañado para salir de farra con Manolete, Churchill y Dumas inicialmente a solas, pero se te habrán apalancado Vicente Ferrer, Gandhi y un tal Jesus (el de los chistes), que han oido que contigo la gente disfruta de lo lindo sin dejar de ser humana, sin dejar de ser quienes son.

(el futbolin espero llevartelo personalmente, porque ya te estamos echando de menos, y todavía no es viernes a mediodía)

Tu amigo siempre,

Ricitos Ustinov

jueves 8 de diciembre de 2011

Nadie muere cuando, en el corazón de sus amigos, sigue vivo

Descansa en paz, amigo mío: tú nunca morirás, porque siempre habrá alguien para recordarte.

Luis

miércoles 7 de diciembre de 2011

10 notas rápidas sobre arte, porque sí

1.- Lo que Peggy Guggenheim diga que es arte podrá importarle mucho al mercado y sus fluctuaciones, pero al arte debería traerle al pairo
2.- el Gombritch no es la Biblia (pero casi)
3.- Hay mas libros escritos sobre la belleza que sobre la fealdad
4.- -Caravaggio, Picasso, Beardsley... eran unos golfos pendencieros. Van Gogh, Dodd... estaban como las maracas de Machín: ¿Y?
5.- En el arte, lo que no es tradición es plagio (es de D'hors, no mía, pero qué gran verdad, la leche)
6.- Eso del apropiacionismo es una manera gilipollas (Gil y sus pollas) de intentar justificar las copias por la cara, y que cuele.
7.- Ukiyo-e, figuraciones precolombinas, romanticismo, impresionismo, prerrafaelismo, simbolismo, figuración abstracta, action painting, hindú, kitsch, op art, pop, psicodelia pictórica, neoplasticismo... (esta sí es una lista que vale la pena aprender, y no la del 396 o los paralelos y meridianos de la cuadrícula minera)
7.- Por favor, basta ya de Klimt, Munch y Liechenstein, que los tengo hasta en la sopa.
8.- Africa es la madre de todo lo humano y sus expresiones, arte incluida
10.- Instalaciones audiovisuales?

Hala, qué bien me he quedado

martes 29 de noviembre de 2011

Las dos estrellas del Diverxo

Mi corta experiencia en el campo me dice que la primera estrella Michelin se la dan al cocinero; la segunda, al conjunto, y la tercera, al detalle que no tenía por qué estar (la cuarta se concedería a lo sublime y, a partir de la quinta, al honor). El Diverxo ya tiene dos: inmerecidas, porque tendría que tener las tres. Tanto el servicio como la cocina, inmejorables hasta el punto de que no se desarrollan preferencias por quién prefieres que te atienda (cosa de tener al personal contento, satisfecho y partícipe de los éxitos). La cava de vinos, variada y siempre bien provista -no como en otros sitios en que, casualmente, el vino de mejor relación calidad/precio siempre falta y si no, que se lo digan a cierto peruano de Quito-. El número de mesas y comensales, el justo tirando a muy pocos, y la cadencia en cambio de servicios, llenado de bebidas y gestión del pago sin prisa, como deb ser: sin esa sensación de "ve pirándote, que tenemos cosas más importantes que hacer, de los sitios quieroynopuedos que han estado aflorando tanto ultimamente".

No hablo de los platos en concreto, que luego Angela me toma el pelo (excusa fácil porque no es posible hablar de los platos sin haberlos probado). Pena que sean fungibles, y las sensaciones de sabores no puedan pervivir en el paladar. Al menos, quedan en la memoria.

Felicidades a todos: David, Angela, Javier, Manuel, Enzo...

PS.- Saliendo al paso de críticas simpáticas, me ratifico en mi afirmación: David Muñoz puede lograr las estrellas Michelín que quiera. el Diverxo no, pero él, insisto, las que le salgan del Tomahawk. Y si alguien quiere apostar conmigo a que antes de 2 años abren otro local en Tokio, Pekín o Bombay, y que éste último se lleva otras tres estrellas, aquí estoy.

jueves 17 de noviembre de 2011

Quieto, vuelo.
No necesito moverme,
ni tomar velocidad,
para destrozarme el cuerpo;
para caer desde la altura hasta lo profundo.
Me basta con mi locura,
con mi caos
con eludir las señales,
haciendo caso omiso
a voces,
a miradas, 
a tristes,
preocupados
murmullos de quienes previeron lo evidente.
Todo hombre se suicida, al menos una vez en la vida.
Solo que no saben que,
o bien sobrevivieron,
o bien estan muertos.

frases de la simpática tripulación de nuestras líneas aereas

Hay tripulantes que envejecen no ya con la aeronave, sino con la aerolínea. Y digo yo: leche, si no te gusta tu trabajo haz otro, pero no la tomes con el pobre -nunca mejor dicho- pasaje de clase turística, que demasiado tenemos ya con aguantar 12 horas apretujados en una aeronave de la edad de la Duquesa de Alba (si no fue la que llevó al niño Jesús a Galilea) y, encima, con una tele para cada 40 personas, que acabamos con los ojos desgañitados.

En fin, que en mi último viaje fui "asistido" (por llamarlo de alguna manera) por dos simpáticos señores/aeromozos que debieron sufrir alguna indigestión o flatulencias de imposible eliminación, porque la última vez que vi dos caras de asco tan brutales fue el día en que rescindieron el contrato a los hermanos Calatrava. Pero recapitulo, que me voy del relato: uno debía ser el hermano sociópata de John Malkovich (le llamaremos JMK) y el otro, la Alegría Baturra de la Huerta (Baturra Joy of the Farm, aka BJF). Y estos dos simpáticos aeromozos, émulos fracasados de los desastres de los pobres Mortadelo y Filemon, creo yo que debían estar pagados por British Airways, porque no dejaban de cosechar todo tipo de parabienes y felicitaciones de todos y cada uno de los pasajeros a su cargo, los cuales, casi al unísono, elevaban vítores ensordecedores a los sacrificios extremos de sus madres, que sin duda, si habían tenido que vender su cuerpo, no era por vicio o fornicio, sino por alejarse con causa justificada de zoquetes tales.

La primera, en la frente: no debio gustarles cómo el pasaje había guardado las maletas, que los traviesos aeromozos, sin duda atacados por el hastío, se dedicaron a cambiar de lugar practicamente todas las maletas. Tras lo cual, cómo no, la hora de la comida fue una maravilla: había que pedirles pasta si querías que te dieran ternera, y ternera si deseabas pasta: si no, la cagabas. Con la bebida, lo mismo: a mí (tonto yo), me dio por pedirles una botellica de cava -petición típica del flying catetou, pero qué le vamos a hacer-, y... para qué te cuento, que aún hoy la estoy esperando. Eso sí, fueron afectuosos conmigo a la manera de las viriles tribus bárbaras que asolaron España hace siglos, pues para quitarme los restos de la comida, casi dejan a mi madre sin hijo a leches.

Tras lo cual (dejaremos lo del café y té aparte, previsible de todo punto) se procedió a la venta Duty Free... y oiga, qué grandes mercaderes y cuántas cosicas tenían que, por no agacharse los jodíos a buscar el producto, decían que se les había agotado todo (hasta el Chivas, no obstante el ostentoso botellón que adornaba, cual mascarón, la proa del carrito de marras...)

Y del servicio de entretenimiento a bordo, en fin... la única película que ponen en doce horas y la jodida va, y ni se oye. Y cuidadín con tocar el botoncico de ayuda: al quinto bocinazo del decimosexto pasajero de la clase MDH (MuertosdeHambre, a ojos de los mentados dinámicos y profesionales azafatos de las narices), van los tíos con dos huevos y pronuncian, apodípticamente, la frase: "se ha ordenado resetear, debería funcionar": mal rollo, porque eso de resetear el avion en pleno vuelo, a mí no me acabó de convencer. Menos mal que a) al final confesaron que eso era cosa de todos los pasajeros que habían pasado antes, y que no era culpa de ellos -querubines míos-, y b) la película era "el surgir del planeta de lso simios", y como los susodichos simios todavía no hablaban, cada uno debió hacerse su propia película.

... Así, hasta Quito. Eso sí, hay que decir que eran muy, pero que muy democráticos y buena gente, pues ¿no voy yo, cretino de mí, y se me ocurre acercarme a la clase business a saludar a un amigo? .... ¿No me atrevo a cometer el pecado de pecados de traspasar las cortinas plisadas marrones, símbolo plisado marrón de la diferencia -también plisada y marrón- entre los Elegidos y el plain village (pueblo llano)..., y ¿no van ellos y en lugar de colgarme boca abajo de las gónadas -merecidamente- , se limitán meramente a echarme un broncazo por haber traspasado el umbral entre la hediondez y la charme?. En ese momento mis ojos, llenos de lágrimas de gratitud ante la magnanimidad espontaneamente desplegada por ese azafato generoso, hijo de la grandísima eficiencia aerea, que no dudó en perdonar mi hedionda vida, mis ojos (prosigo) no podían ver. Y creo yo que debía ser por las lágrimas de gratitud, y no por los esfuerzos desplegados al intentar ver al puto mono en la minitele a 10 metros de distancia -el mono mudo, recordemos-, ni tampoco por la resequedad ambiente, que ni un vaso de agua nos dieron Malkovichito y Alegredelahuerta. No: si no podía ver, era por la generosidad desplegada por estos profesionales tan majos, emanación indudable de la eficiencia y gusto por las cosas bien hechas que siempre ha impregnado el espíritu del macho español...

El próximo viaje, en Lan Ecuador: ya pueden echarme un galgo los de Iberia. No pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió.

D.

PS.- A más que procedente excitación de terceros, hago constar expresamente que el simpático aeromozo que me mandó a tomar por donde aventan los pepinos por mancillar la clase business no solo recibió un requiebro mío, sino un pedazo broncazo de padre y muy señor mío por parte de mi amigo, quien a) suele volar en turista, y b) perdió el pobre su ius coporum gratuitorum, postre y el respeto de su compañero de fila como consecuencia del escándalo que montó al pobre aeromozo, que no hacía sino cumplir su trabajo cual portero ucraniano de discoteca chunga, de esos que te cascan si subes a los reservados.
Gracias, G., y gracias por enseñarme que con la clase se nace y nunca, nunca se pierde.

El yogur de Villaviciosa

Hay cosas que saben a recuerdos. Las hay que saben a amistad, a invierno frente a la chimenea de casa de los abuelos, a cocina de Asturias, a voces que se apagaron hace tiempo... esta, sabe a verano de piscina en Villaviciosa, al lado del flotador y con una edad en que no era todo más fácil, pero sí más seguro. el día que encuentre un envoltorio de Tronkito con siquiera el más mínimo resquicio memorístico de olor a chocolate...

lunes 14 de noviembre de 2011

Ecuador (ter): de categorías jurídicas, realismo mágico, helados de Salcedo y Suizos maravillosamente locos

catarata del Pailón del Diablo (Baños, Ecuador)




Amazonía, pura y dura, junto a la Casa del Suizo


La Sávila, bebida que se toma en dos partes: una primera, consistente en una bebida de hierbas con propiedades bien antiinflamatorias (amargo) bien digestivas, y una segunda, en que se bebe aloe puro -en la foto- mezclado con polen, reconstituyente y melaza: sienta de libro, y si no, que se lo pregunten a S.


Los famosos helados de Salcedo, entre Llatacunga y Ambato


la basílica, de estilo neogótico y gárgolas que representan fauna endémica ecuatoriana



Esta vez, en el tiempo libre que logramos negociar a la Universidad, tocó la Amazonía. De Ambato a Baños, de Baños al Puyo, del Puyo al Tena, Napo... y así, en dirección al Coca, remontando el Pastaza en su camino a unirse al Amazonas. Visitamos la casa del Suizo -un alma grande que recogía los restos de las grandes obras de las petroleras para hacer puentes a los indígenas- y, entre medias,

canelazos entre pasillos y Sanjuanitos,
helados de Salcedo de vuelta a Quito,
colada morada con pan del Pinllo, último recuerdo del día de difuntos
historias de los tres Juanes,
frases míticas
Pilseners con Llapingacho
Astrid y Gastón (Daniela, la tercera en discordia, no llegó)
secos de chivo en lugar del Chontacuro
cuero de Quisapincha y camisetas falsas del equipo nacional ecuatoriano (para ver debidamente el encuentro con Perú)

Patsy -comme un appel-


A veces han de pasar décadas hasta que logramos poner nombre a los recuerdos. Hoy, tras 25 años, encontré, al fin, aquel rumor cuya armonía solo llegaba a oir claramente al final de la noche. Pero un día, luchando contra el fin de un buen sueño, rescaté del olvido una sola frase: "il emporte mes rêves". Y a través de ella, lo encontré. Y tras volverla a escuchar, me doy cuenta de que bastaría con quedarse en los dos primeros minutos. Pero esos dos minutos, previos a uno de tantos estribillos ochenteros escuchados por un adolescente más, podría escucharlos hasta siempre, como estoy haciendo ahora, con esa insistencia loca que logra revivir, solo en el perfecto delirio de toda noche de forzada lucha contra la vigilia, a Jeanmi, Monique, Thierry, Christophe, la Maison du Quartier, la escalada con Jose y Pepín, los bocadillos con Celine, Helene, Cyrile, Aurelie. La Bernerie en Retz, Pépé y Mémé, Renaud,partenaire particulaire, Mylene Farmer, las latas de ravioli relleno, los tebeos en francés. El olor del plástico de las primeras Nike, compradas en Oxford Street...

Pero de estos recuerdos, solo sabe José

Un oiseau plane tout là-haut dans le ciel,
il emporte mes rêves,
le vent se prend dans ses ailes.

Les gouttes de pluie,
qui tombent de feuille en feuille,
caressent les arbres d'où s'échappe un cri.
C'est comme un appel, un signal,
une raison tropicale
pour mon âme de céder au voyage idéal.

Oh, c'est comme un appel, «jungle dream»,
une douce sensation dont je suis victime.
C'est comme une révolte, «jungle dream»,
d'un sentiment qu'on réprime.
C'est comme un appel, «jungle dream»,
l'envie de voler par-dessus les cimes.
J'ai comme l'illusion d'être la victime,
vertige du secret à dire.

Le vent tiède souffle dans ses cheveux,
oh il caresse ma peau,
j'ai le vertige de ses yeux bleus.

Il y'a tant d'amour au fond de mon âme
qu'elle s'envole vers celui qui réclame.
Et par delà les fleurs, par-dessus les forêts,
l'oiseau fou m'entraîne
vers le monde qui me plaît.

Oh, oh, c'est comme un appel, «jungle dream»,
une douce sensation dont je suis victime.
C'est comme une révolte, «jungle dream»,
d'un sentiment qu'on réprime.
C'est comme un appel, «jungle dream»,
l'envie de voler par-dessus les cimes.
J'ai comme l'illusion d'être la victime,
vertige du secret à dire.
C'est comme un appel, «jungle dream»,
une douce sensation, oh dont je suis victime.
C'est comme une révolte, «jungle dream»,
d'un sentiment qu'on réprime.
C'est comme un appel, «jungle dream»,
l'envie de voler par-dessus les cimes.
J'ai comme l'illusion d'être la victime,
vertige du secret à dire.

miércoles 19 de octubre de 2011

"Our revels now are ended. These our actors,
As I foretold you, were all spirits and
Are melted into air, into thin air:
And, like the baseless fabric of this vision,
The cloud-capp'd towers, the gorgeous palaces,
The solemn temples, the great globe itself,
Yea, all which it inherit, shall dissolve
And, like this insubstantial pageant faded,
Leave not a rack behind. We are such stuff
As dreams are made on, and our little life
Is rounded with a sleep". (Will Shakespeare, the tempest)

We are such stuff as dreams are made on: we are the stuff dreams are made on, and maybe -just maybe-, we are nothing but someone else's dream. Someone else which we call God -because he created us, and we can perceive being nothing but a Creation- but which can just be our closest friend; our neighbour, the woman which buys groceries in the same supermarket than us... and we are nothing but parts of a dream which will soon end.

Where do dreamt creatures go when the dreamer wakes up?

That, we'll soon know

lunes 17 de octubre de 2011

Occupy Wall Street

Como dice María, ¿por qué hacemos más caso a los de fuera que a los de dentro? y, en todo caso, yo ya me he perdido con los indignados americanos: quiénes son, ¿los del Tea party (que ahora, además de negar la teoría de la evolución, parece que tienen hasta un himno, "I am America", de Krista Branch), o los de Occupy Wall Street? leche, si Obama pone un circo, le crecen los enanos. No están como aquí, pero bueno...