sábado 11 de julio de 2009

La India, de nuevo (V). Varanasi



Manikarnika Ghat, el Ghat de las incineraciones, que se suceden día y noche. Y el humo no deja de salir.

Cito a Santa Lonely Planet: "el río está tan contaminado a su paso por Varanasi que el agua es séptica: no contiene oxígeno. Las estadísticas van empeorando. Según las muestras extraídas, el agua contiene 1,5 millones de bacterias coliformes fecales por cada 100 mililitros de agua. En un agua segura para el baño esta cifra debería ser inferior a 500". Aún así sigue siendo la gran madre de todos los habitantes del antiguo Benarés, sigue siendo el gran Ganga. A lo largo de los distintos Ghats se ve cómo se desenvuelve la vida y, muy en especial, la muerte. el Manikarnika Ghat está abarrotado de moribundos que esperan su final en los edificios llenos de distintas maderas, porque saben que ser incinerados a las orillas del Ganges implica la Moksa, la liberación del ciclo de reencarnaciones.

miércoles 8 de julio de 2009

La India de nuevo (IV) St. Paul's Cathedral

Estaba encima de la sacristía, cerquita de las vidrieras de Burne-Jones. Lo que te encuentras viajando.

La India, de nuevo (III). Calcuta


El puente Howrah, el más transitado del mundo. El espectáculo de cruzarlo de noche hasta la estación de trenes sobrecoge por más de una razón
Al lado del templo de Kali la madre Teresa estuvo décadas al lado de todos los que morían sin nadie, de quienes no tenían lo mas importante: quien les llorara. Hoy hay más ricos que pobres en esa situación. En todo caso, despues de haber estado allí y oidas todas las críticas, hay que reconocer que hay que tener cojones (consultar la palabra en el diccionario de la RAE)para hacer lo que hizo.
El Marble Palace, el capricho anacrónico de un príncipe que acumuló arte que, ahora, descansa sin orden bajo kilos de terciopelo viejo, polvo y cuervos
Los antiguos símbolos de la grandeza del imperio se han convertido en ruinas de lo que fue y nunca podrá volver a ser. Pobre Calcuta, que te quedaste lo que no supiste cuidar

Nunca pensé que agradecería tanto el que José haya venido conmigo. Calcuta superó lo que esperaba, y dudo que haya sido por el agotamiento emocional. 15 millones de personas en plena época de monzón, concentradas en una ciudad de vestigios más que decadentes de la ocupación británica. 15 millones de almas, gran parte en la miseria, cobijadas en edificios coloniales que se están cayendo a pedazos, pedazos que son trozos de mosaicos, de enrejado, de letreros que reservan la entrada sólo a socios.
Calcuta huele como ninguna otra ciudad:
la humedad,
el despiadado calor
las partículas en suspensión que te ennegrecen, por fuera y por dentro
la basura fermentada amontonada en montañas al lado de las casas
las pocas cloacas
ninguna cloaca
la comida en la calle
los animales en la calle
la falta de agua
el sudor de días
las especias
el humo
el incienso votivo
el sándalo

Calcuta nos supera a los occidentales. Nos vence saturándonos de información sensorial imposible de procesar para los acostumbrados a percibir demasiados grises, acostumbrados a una moderación prudente que, a veces, nos aliena y nos deja incapaces de otra cosa que de asentir. La mezcla de tráfico, las mareas humanas, los sabores, las masas... pueden con cualquiera que no haya nacido a la orilla del Hooghly.

lunes 6 de julio de 2009

La India, de nuevo (II) Mondichorri (Indi), o de lo que le ocurrió a la Indira y demás sucesos que se relatarán

La Historia es mucho más sencilla de lo que se nos pretende hacer creer. Lo que ocurre es que si se nos cuentan los verdaderos porqués de las cosas tal y como realmente son, se corre el riesgo de que nos demos cuenta de que somos capaces de analizar los sucesos históricos críticamente y formarnos una opinión propia, sin precisar de gurús, analistas, periodistas y demás profesionales de la sociología, psicología, economía y demás ías. Ah, y de paso, nos daríamos cuenta de lo ridídulamente iguales que somos todos, no solo en el excusado y en el catre, sino también en lo que respecta a nuestras decisiones. Los motores de la Historia son los motores de los líderes ante las diversas coyunturas que se les plantean, y los motores de los líderes son exactamente los mismos que los de cada uno de nosotros, pero con mayores consecuencias. Veamos tres ejemplos de sencillez histórica que se quiso hiperanalizar para vendernos diversas motos, todas de poca cilindrada pero bien tuneadas:
a) La muerte de Indira Gandhi: La madre de la patria India aborta la rebelión de los Sikhs pasando a sangre y fuego a más de 400 "héroes espirituales" refugiados en el templo de oro de Amritsar -santuario sagrado de los sikhs-, y no repara en que la crema de su guardia personal, encargada de su seguridad, era precisamente de esta etnia/credo/región. Poco tiempo después, es asesinada por dos miembros de su guardia personal, casualmente Sikhs.
b)La neurosis India con Pakistán: es increíble la que hay montada entre India y Pakistán. Que si los dos vamos a ser nucleares para echarnos el ojo y vigilarnos, que si mis guardias fronterizos levantan la pata más que los tuyos en los cambios de la Guardia, que si las palizas que te meto al Criket... Así, así, llevan gastados miles de millones en un conflicto que, creo yo, nunca estallará porque, lo cierto, es que estos son como el Madrid y el Atleti: sus gobernantes necesitan el conflicto para no afrontar la pobreza, desestructuración, corrupción y falta de ideas subyacentes. Y luego vas a la mezquita de Jama Masjid, en pleno centro de Delhi, y te adentras en el Chadni Chouk (Chouk=Zouk=Zoco) y la leche, te crees que estás en Fez o Marrakesh. Aquí pasa lo que con los espías chinos. ¿Para qué se necesitan, cuando en todas -todas- las grandes metrópolis mundiales -mundiales- hay pequeños Pekines?. A fecha de hoy, y según datos de la ONU, hay más de 140 millones de musulmanes en la India, id est, casi el 20% de la población. Pakistán, estado confesionalmente musulmán, no creo que necesite mover un dedo para hacerse con el control de facto del país vecino.
c)La "sifilización" española en Sudamérica y lo bien que los WASPS trataron a las diversas razas Indias: Voy a cualquier país de Centro y Sudamérica y me encuentro con que la mayoría de la población es mestiza, y con que casi todos los padres de las distintas patrias son criollos que se pisparon de por qué tenían que repartir la chicha con la metrópolis, con lo lejos que está eso. Voy a cualquier país norteamericano (que no sea Méjico) y veo que no encuentro a un sólo descendiente de Sioux, Arapahoe, Navajo... y que los pocos que quedan, o siguen de facto en reservas, o trabajan en el cine o dirigen algún que otro casino. Los españoles ya tenemos suficiente con aprender de nuestros errores como para que nos prediquen quienes debieran dejar de mirarse el ombligo
En fin, que las cosas son más fáciles de lo que nos las quieren poner, leche.
Ah, rendición de cuentas del día: tumba de Humayún -impresionante-; comida tan impresionante o más en "Moti Mahal", donde degustamos el pollo a la salsa de mantequilla y el Mouton Rara; tarde en la Jama Masjid, mezquita impresionante al lado del Fuerte Rojo -que cierra los lunes, inteligentes de nosotros- y, por último, compritas en el Chadni Chouk, básicamente algo de plata -espero-, cosas musulmanas más baratas que en Madrid o Marruecos, y lo más de lo más: pendientes tipo navaja con pin, a su vez, tipo boli: Toni Manero, muérete de envidia.

domingo 5 de julio de 2009

La India, de nuevo (I) Sikkim

Para llegar hasta Gangtok hay que tomar el avión hasta Bagdogra. Una vez allí, son 121 Kms que se suelen hacer en unas 4 horas (las del Tannhaüser). Nosotros tardamos seis, porque los corrimientos de tierras provocados por los monzones habían obstruido la "autovía" y tuvimos que desviarnos por Darjeeling. Uno de los mejores paisajes que he visto en mi vida, donde las plantaciones de té, los bambús de diámetros inimaginados, la niebla que sube y baja en un minuto y los caudales monstruosos se quedan, por siempre, en la retina
Gumpa (monasterio budista) de Enchei. Esta religión es la dominante en la zona y evidencia el control social de la población. Una maravilla presenciar la oración de las 9:00 y ser los únicos europeos en el monasterio. Costó llegar, releche, pero la experiencia valió la pena
Lago Tshangu, a más de 4.000 metros de altitud. Es, quizás, la última belleza impropiamente India previa a la frontera con China. Para llegar se precisa un salvoconducto tipo prerrevolucionario de los que creía que ya no existían. Me equivoqué, como tantas veces
Gangtok. La película "horizontes perdidos" se debió basar en esta ciudad donde no hay extranjeros y donde llegar ya es, en sí, el viaje de que hablaba Kavafis. Exenta de impuestos, aislada entre montañas y dudando de a quién pertenece, no hay comparación entre esta ciudad intocada y un Nepal que cada vez se parece más a Benidorm
Destacamento fronterizo de Nathula, línea fronteriza con China. Las autoridades indias, sabe Dios por qué, no permiten que los extranjeros se adentren en la zona, limitando el paso desde el lago Tshangu y sembrándolo de minas, como anuncian los carteles de los varios outposts.
Los niños de la frontera no son viejos. Tampoco han envejecido pronto. Simplemente, nunca tuvieron edad. Nacen con la misma expresión que tienen sus padres, sus abuelos, los ancestros de las fotos ajadas que se adivinan a través de las ventanas de sus casas. Tienen la expresión que debe tener la Historia. Y la Historia, como ellos, a veces sonríe, a veces contempla y, a veces, simplemente devuelve la mirada, ajena, para demostrar que está por encima de nosotros. Estos niños son libros que nacen ya escritos e impresos, pero que nunca serán leidos por nadie, porque nacen condenados a ser guardados, sin leer, en una zona tapiada de una librería olvidada de un puesto fronterizo del Himalaya. Y nosotros podremos volar miles de Kms., pero estos libros no los podremos leer. Puede que ni ellos puedan llegar a leer su propia historia, porque les cierren las tapas de golpe, antes incluso de que aprendan a leer cómo se llaman.

La India, de nuevo: prefacio. Los niños

Acabo de venir de la región de Sikkim, zona de los prehimalayas teóricamente integrada en la India, pero que China nunca ha reconocido ni reconocerá: ya veremos qué pasa cuando la unica actual potencia tenga un momento de ocio y recuerde su existencia. Esta coyuntura, como se verá en el siguiente post, ha propiciado que en la zona concurra una de las mezclas más ricas del planeta, desde todos los puntos de vista: racial (con una población físicamente oriental), económica (zona sin impuestos donde el alcohol corre libremente), religiosa (el budismo es la religión más seguida), orográfica (ríete tú de Pelayo y las montañas de Covadonga)... y me ha dado un montón de experiencias que, desgraciadamente, pasaron a ser memorias en cuanto ocurrieron. Una de ellas es el rol de los niños: en el trabajo, la familia, la economía y, en interesante medida, la pureza -o no- de la raza. Por ello, puede que en los próximos posts se me cuele alguna foto de algún niño, y no lo siento ni lo sentiré. Estas líneas son, así, un preaviso a aquellos navegantes que, altaneros, prejuzgan a quienes fotografían a niños, y les acusan de forzar sentimientos a través de imágenes, bien demasiado duras, bien demasiado estereotípicas de los inocentes. A estos navegantes les dirijo estas líneas, para decirles que ciertas de estas fotos (no las mías, desde luego) son verdadero arte: si no, que se lo digan a Marga. Y también creo que ciertas de estas fotos -algunas de las que no son arte- sirven para explicar lo que las palabras no llegan a plasmar.
Dicho queda

jueves 25 de junio de 2009

Chaos

God's will
-God wills-
Man's will
-man wills-
The Universe's will
-The Universe wills-
Storms ravage logical dreams
and tears freely fall from the eyes of wise men
compulsions to break free
tied by the last shreds of ancient moralities
Rare jewels, stolen from the caves of rational irrationality
can never touch me
or those who made the oath to surround me,
thus, protecting me.
The beauty of strangely knit notes
playing, and remembering Bach's wet dreams of the future
Dead headless corpses
dance weird notes on Thermidor,
manipulated as dolls by the guardians of Revolution
The Guardians of Robespierre,
The Guardians of Iranian Faith
The Guardians of the Holy places, ready to die at Hatym,
at Teheran,
at Tiannamen square,
at the hands of the righteous.
The world, is it just this?
Are we all that is?
Are we all?
Are we?

miércoles 24 de junio de 2009

Rigoletto

Leo Nucci, impagable. El mejor Rigoletto que veré jamás, capaz de eclipsar al Duque de Mantua y a una Gilda que hacía con la voz lo que quería. Lujo, para una historia triste contada por italianos, los verdaderos reyes de la ópera. La ópera no está para contar verdades, ni para transmitir todo el drama de la verdad. Está para entretener con la belleza, para cogernos de la mano, hacernos ingrávidos y llevarnos a un mundo de armonía donde nuestra realidad nos da dos (o cuatro: maldito Tannhäuser) horas de respiro, donde el bien y el mal de fuera se convierten en un divertimento que distrae y nos hace recordar que ante todo, hemos de buscar la belleza. Ojalá hubiera más óperas, y más gente se animara a intentar amarla, porque se te mete en el corazón, quieras o no quieras, y un buen día, uno de esos días difíciles, te sorprendes muriéndote por esconderte en el Venusberg, en las calles de Sevilla o junto a Norma, sentadito en tu butaca y, simplemente, dejándote llevar. Trecet se despedía en su programa con una frase: "buscad la belleza. Es lo úncio que importa", y en días como hoy me doy cuenta de la verdad de la frase. La belleza nos reequilibra, nos centra, nos absorbe sin consumirnos o alienarnos, y se convierte en el único jardín secreto en que lo único que deseamos es seguir allí para siempre.

La belleza de una sonrisa,
de un perfecto beso en la mejilla,
de una balada pegadiza,
de una voz que no puedes ignorar,
de la luz de Sevilla en marzo,
de la convicción de que, al fin, puedes dejarte llevar por el amor,
del abrazo de quien te hace sentir seguro
de los reencuentros
de los finales felices en que todo cae en su sitio,
de los escenarios de cuento
de las dificultades solventadas
del final de Blade runner, el cielo sobre Berlin, el Séptimo sello o la mejor juventud
de una mirada limpia y curiosa
(y por ello, que nunca envejece)
del Taj Mahal, la Alhambra,el perito Moreno e Iguazú
de un banco de peces plateados a tu alrederor a 20 metros de profundidad
de, a veces, no sentir
(o de que te invada la placidez)
de los sueños de príncipes y princesas
(y de pensar que, todavía, se pueden cumplir)
de la realidad que conspira contigo para que todo salga bien
de los amigos que siguen ahí
(o de los amigos, que siguen ahí)
de quien sea que me esté esperando
del blanco
del amor que, confiado, se da a una persona sin dudas, sin límites
de la idea de Dios
de que viviremos para siempre
o de que, al menos, no nos enteraremos de que ya no estamos.

martes 16 de junio de 2009

El sueño de Alexandría (The fall).

Tarsem por aquí, Tarsem por allá... Si le añadimos dos monstruos como Fincher y Spike Jonze con ansias de producción onanistas, sale una película así. Los escenarios, increíbles; la puesta en escena, brutal; el color, el vestuario, las simetrías que forman la belleza... omnipresentes a lo largo de toda una película que no es una película, sino una sucesión de cuadros prerrafaelistas, de reflexiones de Wyeth, de sueños simbolistas, de mil colores soñados y mezclados (o no) por Pollock, Rothko, Twombly o Dave McKean. Curiosas las similitudes subconscientes con otra película especial como "the fountain" (la fuente de la vida), en que Rachel Weisz y, sobre todo, Hugh Jackman, extrañamente lo bordan. Pretendidamente basada, a su vez, en otra película, Yo Ho Ho de Zako Heskija, que tendré que intentar localizar para concluir si sí, o si no. Por favor, no hagan caso al aparente dinamismo que muestran sendos trailers. Ambas películas son para degustar con tranquilidad, disfrutando de los colores, los escenarios y los paisajes. De todo punto aconsejables, buenas para delimitar la verdadera naturaleza del acompañante-acompañanta. Si bien éstos suelen ir avisados (y por ende, preparados) a pelis como "el séptimo sello", "los siete samurais" o "el cielo sobre Berlín", estas dos maravillas visuales pillan por sorpresa y descubren facetas que, quizás, no queríamos aceptar: de ellos y, desgraciadamente, nuestras. A disfrutarlas

miércoles 10 de junio de 2009

... Y hoy, de todos los días, lo he encontrado. El único cartel en que, en vez de exaltar la partida, lo que se exalta es precisamente lo contrario: la vida. Del mismo modo que lo que queda en la retina es la partida de ajedrez, y no las fresas con la leche degustadas en paz, alrededor de una familia

Los pájaros seguirán cantando

Quizás es verdad eso de que ven el alma cuando sube al cielo, y la saludan. En todo caso, nada cambia nunca. Cambiamos nosotros al subir y bajar del escenario y, luego, al faltar. Pero todo sigue. Y eso no es algo cruel, ni rencoroso, ni vengativo. El mundo simplemente hace lo que lleva haciendo desde que nació, él también, a su manera: seguir intentando vivir, mirar hacia adelante y, quizás, detenerse un nanosegundo, tan imperceptible para nosotros como son los milenios para las rocas, para comprobar que el presente sigue su fluir y no se para más de lo debido. Esta madrugada, de noche cerrada, los pájaros dormían en la Cabrera. Cuando todo estuvo hecho y pudimos volver a Madrid, abrimos la puerta de la casona y diez, quince, cien pájaros no podían dejar de cantar. Porque la vida sigue, nos sobrevive a todos, y no es que no importemos: simplemente pasamos a formar parte de algo aún más grande, eterno, infinito. Y puede que sea precisamente esa eternidad la que celebran los pájaros. Es la propia luz, la idea de que la vida sigue y es buena la que nos reconforta, por mucho que no comprendamos qué hace una sonrisa en medio de un día de pérdida. Quizás no perdamos, sino que ganemos.

martes 9 de junio de 2009

Juan Diego Flórez cantando la donna è mobile

Perú, a mí, me ha dado cuatro cosas excepcionales: el Pisco, Vargas Llosa, Carlos el forense y Juan Diego Flórez. Este último regaló el otro día a la ciudad de Madrid un emotivo ¿y espontáneo? recital que en breve disfrutaré, pues me toca Rigoletto el domingo 21, con el mejor plantel: es lo bueno del abono, las casualidades y la inspiración de Don José of the Mata, que propició el que yo estuviera en el lugar adecuado, en el momento adecuado, y con el mecenas adecuado (mi pobre hermano) para proporcionarme, en una suerte de precario sine die, los 609 euros del abono (tradicional, ojo, no esa nueva invención del anual no renovable tan marketiniana: lo siento, Maestro C...íades). En fin, que disfruteis de la "despreocupada canción" más cantada por Don Pantuflo Zapatilla y que todos los niños conocíamos gracias a los tebeos del sin par Escobar, ajenos, por inocentes y jóvenes, a la verdadera naturaleza de pedazo dramón en que estaba incardinada dicha pieza, y al carácter, cuando menos golfete por no decir cabrón, de ese megamalo de Duque de Mantua
L

Vuelta a volver

Tras... ¿más de un mes? sin escribir, vuelvo. Y como siempre pongo excusas sobre por qué he dejado de escribir, hoy no lo haré, aunque la espontaneidad pudiera jugarme una mala pasada al respecto. Sigo sin Internet en los sitios en que moro, razón que se añade a las otras, y el trabajo es sagrado, así que no abundaré, tampoco, en los motivos técnicos, para poder retomar mis funciones a la mayor brevedad. Lo cierto es que la proximidad temporal de los Prehimalayas, la Feria del Libro, los amigos reencontrados (que compensan a los no-amigos que se cayeron definitivamente), la dulzura de ciertos rostros, las satisfacciones laborales y el ver cómo los viejso están cogiendole el gustillo a las escapadas de fin de semana constituyen razón más que suficiente para superar la ausencia de ADSL y, furtivamente, ir poniendo cosillas de nuevo. Gracias a los que me habeis recordado que esto se había parado, y os regalo, en el post que sigue, una pequeña maravilla inspirada por cierta mejicana excepcional (la otra mejicana excepcional, desgraciadamente, desapareció, aunque espero que no definitivamente: en la memoria, sigue).
Gracias por todo a todos

miércoles 29 de abril de 2009

A quien se fue

Por respeto a sus hijos, amigos de verdad, no pondré más que dos frases: se fue rodeado de los suyos, y creo que debió irse feliz al darse cuenta de que estaban todos allí. Descansa en paz.

Devil's arcade. Bruce Springsteen


Gracias a Esther por descubrirme la canción, y a quienquiera que hizo este vídeo pirata, por su brillantez. Al final, ¿quién tiene la culpa del odio, de todo el odio?

miércoles 15 de abril de 2009

Amigos que se pierden, amigos que se ganan

Seré corto pero no tajante (apodíptico, que dicen por aquí): la vida es larga y complicada, y hay amigos que se van cayendo de nosotros -o nosotros de ellos- según avanzamos o retrocedemos; cambiamos o nos estancamos; nos promocionan o nos despiden; afrontamos la realidad o nos creamos ficciones... No temo estos avatares, consecuencia ineludible de la vida moderna, aunque siempre duelen. Siempre que, claro está, no afecten a mi círculo íntimo. Lo que sí temo es enterarme, cuando ya es tarde, de que he perdido a alguien importante y no me había dado cuenta, sencillamente porque nada me habían dicho para evitarlo. Hace mucho, mucho tiempo incluso para mí, decidí que lo peor de esta vida es tener que arrepentirte de lo que pudiste hacer y no hiciste. Pero si te castran la oportunidad de deshacer el mal ocultándote los errores en que has caído, ¿qué queda por hacer? ¿qué se puede hacer más que excusarse, ya a toro pasado, con la conciencia de lo tardío del remedio? Espero que no me pase y, por favor, decid a la gente lo que hacemos mal para que al menos, si tenéis que imputarnos algo, lo sea a sabiendas de que, dicho a tiempo, no quisimos arreglarlo. No es una petición, es un ruego
Un abrazo

La amistad. De Enrique Rojas

Gracias a sendos Joaquines he reparado en un texto muy, muy bueno que sobre la amistad ha publicado recientemente Enrique Rojas en "El Mundo". Acabo de comentar a Quim que el texto, si bien espléndido, verbaliza algo que cualquier persona con un amigo de verdad sabe, siente y reconoce, y la mayor o menor destreza literaria no resta validez, intensidad o autenticidad a lo que los menos dotados para la escritura sienten cuando tienen un amigo. En todo caso, es de aplaudir el trabajo de ordenación de ideas y sistematización que hace el gurú del buen rollo que, dicho sea en passant, aprovecha para "venir a hablar de su libro", que diría Paco Umbral. Helo aquí.

"Acabo de publicar un nuevo libro, titulado Amigos. Hacía tiempo que quería adentrarme en la aventura de entrar en el apasionante territorio de la amistad. Existe una auténtica selva del lenguaje afectivo. El campo magnético de los sentimientos forma una telaraña compleja en el que las ideas se cruzan, entremezclan, confunden, avasallan, entran y salen, suben y bajan, giran, se esconden y luego vuelven a aparecer. Todo esto da lugar a una tupida red de significados en la que la imprecisión está a la orden del día, pues la vida y milagros de las emociones cobran alcances y acepciones bien distintas.

La amistad es un sentimiento positivo entre dos personas, que se inicia a través de una simpatía y estimación mutua. Son muchos los fenómenos que se producen en su interior, pero podrían resumirse diciendo que se trata, ante todo, de un estado subjetivo en el que el protagonista es uno mismo. Por medio de ese estado se percibe un cambio agradable que recorre la intimidad y la modifica en positivo. Es también una experiencia personal, que conocemos por nosotros mismos y no por lo que nos cuentan otras personas.

Hay diferentes grados de amistad. Porque lo cierto es que pocas amistades llegan a ser íntimas. La amistad supone cultivo de los sentimientos, trabajo psicológico que exige correspondencia -no puede ser unilateral-. No es un sentimiento estático, sino dinámico. Puede ir a más, pero también por diferencias, enfados y tensiones, enfriarse e ir a menos. Utilizamos con demasiada licencia, sin precisión., la palabra amistad. Esta es una forma de amor sin sexualidad y encierra una pasión por lo absoluto.

En la amistad de cierta intensidad se produce la comunicación de dos vidas y de dos realidades. Uno asiste a la existencia del otro y viceversa. Supone dejar entrar en la ciudadela interior, en los pasadizos del propio castillo, al otro, para que vea y observe lo que allí hay. Este proceso empieza por dejar que el amigo venga a nuestra casa y vea cómo es nuestro hogar y qué estilo de vida tenemos. La amistad es una de las grandes fuerzas de la vida, que tira de nosotros y, al mismo tiempo, nos ayuda a mantener los pies en la tierra.

La amistad requiere cuidados y mucha atención. Los campos no se riegan a base de trombas de agua, sino gracias a la fina lluvia que empapa la vida poco a poco. Esta humedad cala, perfora, se cuela y penetra en la tierra, empapando hasta las raíces mismas; éste es el modo de cultivar una amistad intensa. Cabe preguntarse: ¿es posible tener un verdadero amigo en los tiempos que corren? La respuesta es sin duda afirmativa, pero no hay que olvidar que la amistad profunda implica el riesgo de abrirse al otro, de dejar que nos conozca tal y como realmente somos.

Quiero detenerme en los tres principios que se hospedan en la amistad, desde mi punto de vista. En primer lugar, la afinidad.Este término se refiere a ideas, criterios y orientaciones de vida parecidos. No tienen que ser iguales, pero sí permitir entre esas personas un puente de comunicación similar.

En segundo lugar, la donación, que es la capacidad para entregarse.No es sólo dar aquello que uno tiene (dinero, tiempo, comprensión, etcétera), sino, sobre todo, darse a uno mismo. En las distintas intensidades de la amistad, la capacidad para darse depende de la generosidad que uno tenga. La persona esencialmente egoísta no puede entregarse fácilmente, pues está muy pagada de sí misma o instrumentaliza la amistad, haciéndose amiga de alguien para obtener un beneficio.

En tercer lugar, la confidencia, entendida como la capacidad y confianza para contar cosas íntimas, personales, auténticos secretos, con la certeza de que aquello es materia reservada y no saldrá de allí. Hacer confidencias siempre supone arriesgarse, sobre todo cuando la relación se esta iniciando o no hay todavía unas bases sólidas de esa amistad. Entre las personas poco maduras, es frecuente contarse cosas extraordinariamente íntimas casi sin conocerse. La amistad necesita tiempo compartido, cercanía, proximidad, verse a menudo, un hablar continuado.

En muchos países de la Unión Europea, la gente se agrupa en torno a la tertulia, a la política, a la cultura, a la gastronomía, al vino, al folclore, a la Historia, a la música... En esas agrupaciones colectivas suele darse una buena dosis de amistad, que crece más adelante según las preferencias y elecciones que se van dando con el paso de los años. Trato y correspondencia de ida y vuelta.La amistad verdadera no es fácil de conseguir, pero hay que ir detrás de ella y buscarla y trabajarla para que llegue a un buen nivel. La amistad es más duradera que el amor, pero menos intensa.

Hay toda una serie de ingredientes que se arremolinan en torno a la amistad, y conviene detenerse en ellas. Una fundamental es no hablar nunca mal de nadie, bajo ningún concepto. Ello es un síntoma de madurez y equilibrio. Es formidable ver a un amigo nuestro al que nunca hemos oído decir nada contra nadie, al que se le pone en un aprieto o se le hace una pregunta capciosa en la que debe mojarse, y que tiene el arte, la habilidad y la coherencia de no decir nada negativo. Si no puedo hablar bien del otro, me callo.

El respeto al otro es clave. En las relaciones superficiales hay mas laxitud y se puede escapar algo nocivo, descalificante.Siempre hay correveidiles y personas frívolas, y resulta importante no prestarles atención. ¡Cuántos disgusto y malentendidos se evitan siguiendo esta línea!

Amar es alegrarse con el amigo y sufrir con sus pesares. Alegría y tristeza recíprocas. Aristóteles dice en su Etica a Ecudemo que amar es alegrarse. Y Benito Espinoza en su Etica nos recuerda que «el amor es una alegría que se acompaña de una causa exterior».Amar a Mozart, por ejemplo, es alegrarse uno de sus conciertos y celebrar que un hombre así existiera. Amar con un paisaje de Castilla es recrearse la vista con aquella visión. Amar de veras a un amigo es alegrarse de que lo hayamos encontrado y querer estar a menudo con él. Amar el placer con alegría.

La amistad sirve para el cultivo de los sentimientos. La afectividad es el espacio donde uno vive y se muere. La vida humana es abierta y argumental: no está todo dicho ni todo es definitivo; necesita puntos sólidos en donde apoyarse. Vuelvo a un principio en el que he insistido mucho en alguno de mis libros: para estar bien con alguien hace falta estar bien con uno mismo. Es decir, haberse uno resuelto como persona y tener un estilo propio, un sello específico, con una buena compensación entre los distintos ingredientes que habitan la personalidad.

Toda amistad, como todo amor, está sujeta a los vientos exteriores, a las vicisitudes y altibajos de la vida. La vida casi nunca es rectilínea, se caracteriza por ser desigual, serpenteante, inesperada Igual que el amor conyugal sufre padecimientos y debilidades, la amistad sigue los mismos derroteros, y puede sufrir falta de delicadeza, envidia, debilidades, comentarios desafortunados, olvidos o, simplemente, algo mucho más habitual, que esas dos personas empiecen a verse menos por el motivo que sea y ello provoque distanciamiento, de forma que, poco a poco, los intereses de cada uno no sean participados por el otro.

Cultivar un amigo quiere decir verle, llamarle, conversar con frecuencia, salir y entrar con él, a pesar de que quienes vivimos en ciudades grandes sabemos que resulta difícil ver a los amigos con la frecuencia que uno quisiera.

LA TOLERANCIA es también importante para que la amistad no se rompa. Esto significa transigencia, respeto a opiniones distintas de la propia, flexibilidad y capacidad para aceptar otras opiniones de la vida y los hechos que nos suceden. Pero ser tolerantes no significa aceptarlo todo, las matemáticas no necesitan tolerancia.Y en este tipo de diferencias surgen a veces enfados, roces, discusiones... Otras veces puede asomar el rencor, el dolor que no se olvida. Algo positivo es hablar las cosas a su debido tiempo para dejarlas claras y evitar que los temas se pudran o se eternicen en un silencio sin sentido.

La urbanidad entre los amigos es una pieza importante para una comunicación estable. Pero no debemos quedarnos en la fachada, en las formas, en las apariencias. El cinismo es el culto que hace el vicio a la virtud. La urbanidad es anterior a la moral.

La amistad a lo largo de la vida nos enseña cada una de sus facetas principales. Entre los niños es todavía demasiado epidérmica y sirve de exploración de uno mismo en el espejo que es el otro.

Una de las relaciones más interesantes que existen es la que se da en la amistad médico-paciente; y esto en la psiquiatría cobra un valor especial. La psiquiatría es una rama de la amistad, la rama más humana de la medicina, ya que atiende no sólo a la enfermedad sino, muy especialmente, a la persona enferma, ya que se interesa por el que padece, sufre y se encuentra desvalido.Tengo la experiencia de esta forma de amistad muy metida dentro de mí, y aprendida de mi padre y de alguno de mis maestros de Psiquiatría.

En la medicina hipertecnificada, la clásica relación médico-enfermo se ha ampliado, y unas veces es una relación equipo médico-paciente y otras equipo médico-aparatos de exploración. La psicoterapia es una forma de amistad particular que aspira a darle mas equilibrio psicológico al que está enfrente. Para que esto se produzca hace falta empatía, es decir, que se cree una buena sintonía entre los dos, en la que haya acogimiento, atención respeto y confianza.La relación médico-enfermo traza una línea de ida y vuelta que es la trasferencia y la contratrasferencia .

La amistad verdadera perfecciona a dos personas: una da lo mejor de sí misma a la otra. La amistad exige estar dispuesto a trabajarla dando pasos sucesivos para consolidarla. La madurez es serenidad y benevolencia. Ser benevolente es pensar bien y disculpar".

viernes 3 de abril de 2009

Relectura de Tannhäuser o a Tannhaüser le gustaban jamonas

4 horas. De 19:00 a 23:00 sentado en el Teatro Real. Nada menos. Sin moverme. Y el "espacio interbutacal" que a cada hora sientes cómo paulatinamente se va estrechando. 240 minutos con dos entreactos en que pude disfrutar de uno de los pocos privilegios que nos quedan a los hombres: el de ver las colas de señoras a las puertas de los lavabos, y sus caras de envidia malsana viendo cómo nosotros entramos y salimos, como campeones, en 15 segundos (extracción -2"-; micción estricto senso -9"-; agitación -2"- y guardado de cosa -2"-). 3 actos. No 2 ni 1, no: 3 actos. Y la gente normal se pregunta: ¿qué leche contará el jodío Wagner en sus óperas, que precisa de 4 horas? He ahí la cuestión, que diría nuestro Príncipe danés. Bueno, pues de las 4 horas, y de lo que dan para pensar, he deducido que existen dos lecturas de Tannhäuser. La clásica, de la que tiro para explicar cómo la necesidad de redención es una constante en el pensamiento humano, desde el viejo Saulo hasta Darth Vader pasando por el Don Juan y, helás, una segunda lectura, que es la del tío golfo que se lo pasa teta ("pecho", para las mentes sensibles) en un sitio llamado el "Venusberg", plagado de tías buenas de costumbres mas que condenables, que a la que te ven se te echan encima y te dejan más chupado que el palo una piruleta. Y acontece que tan bien se lo debe haber pasado el jodío que, hecho éste sin parangón -unheard of, que diría Obama- se harta de tanto darle a la manivela y le da por buscar la trascendencia volviendo al mundo real y dejando todo eso, y a la directora del cotarro, una tal Venus, con un cabreo de dos pares de gónadas. ¿y me voy a creer que un tío como el Tannhäuser va a dejar lo que va a dejar por buscar trascendencia? Una leche. Lo que pasa es que parece ser (a mí nunca me ha pasado) que si te lo pasas en grande rodeado de féminas -o féminos, aquí se respetan las diversas orientaciones eróticofestivas- suficiente tiempo, acabas necesitando un tiempecillo para recuperar fuelle, y además debió percibir que la Venus esa se estaba hartando también de estar con el mismo macho, con lo que optó por la solución inteligente: hacerse el profundo, largarse un tiempecillo para recuperarse y dejar a la Venus con ese gusanillo de "me ha dejado él antes de que le dejara yo, el jodío", que le permita volver cuando quiera: tío inteligente, el alemán éste; debió haber trabajado antes en un chiringuito de la costa malagueña. Así que el Tannhäuser (que se podía llamar Pepe, la de tiempo que estoy gastando con el nombrecito) baja a la Tierra dejando a la Venus escocía de despecho y lujuria, y se reencuentra con sus viejos colegas, todos bien situados, que básicamente le vienen a decir -todo cantando, eso sí-, que es un campeón y que su churri sigue pillada por él, que qué las da. Y más hinchado que un urogallo en celo, vuelve al castillo, comprueba que lo dicho es verdad, se hincha aún más orgulloso y... ahí la caga. Y la caga porque se organiza un concurso de canto -estos alemanes y sus bellas artes: nosotros hubiéramos montado uno de camisetas mojadas y no habría pasado nada- y el tío, que empieza a interrumpir a los concursantes vacilando de lo bien que canta él y claro, al final suelta lo que no tenía que soltar, lo del Venusberg y las tías buenas, y se monta el Belén. Hasta el punto de que le obligan a ir a Roma a buscar redención del Papa, el cual no sólo no le perdona, sino que le menta a la madre y le viene a decir que antes se hace Stripper que perdonarle. Obviamente ésto, que era lo que pensaba, no lo dice así, no: el Papa ya en esa época tenía que guardar las formas, con tanto fiel y tanto hereje, y le dice que "antes le saldrán hojas a mi báculo que redimirte tú". Una cosa así, después de haberte recorido 2000 Kms. a pata, de rodillas y con un grupo de tíos con capucha la mar de aburridos por fuerza tiene que joder, y es aprovechado por nuestro viejo T. para darse cuenta de que estaba mejor fornicando todo el día, y que se vuelve para el Venusberg, que ahí el que jode es él. Peeeeroooooo... cuando ya la cosa estaba hecha y el viejo T. iba a aliviarse de las aflicciones sufridas entre los brazos de sendos clones de Carla Bruni, Monica Bellucci y Elsa Pataki, le comentan que su amada la ha espichado y mientras tanto, él de peregrinacioncitas a Roma. Y en vez de mentarle la madre al Papa, y afanarse más por volver a los brazos de las precitadas ninfas se arrepiente, se muere de dolor y de redención y nos enteramos de que al báculo del Papa le han salido hojas, signo inequívoco de su equívoco con el rufián alemán. Vamos, que el tío se lo pasa teta, recupera a la churri abandonada y ésta, en vez de mandarle a tomar por donde aventan los pepinos, logra que le rediman. Puto amo, este Tannhäuser y puto amo, este Wagner que a fecha de hoy todavía no sabemos si pretendía exaltar el sueño alemán, pasar a la historia con una maestría inigualable o, simplemente, pasárselo bien y asegurarse de que sus creaciones en este sentido pasaran a la historia.
Muy, muy buena, y de ejecución intachable, la obra.
L.
P.S.- lo del título era para llamar la atención aunque, como todas las sopranos, Elisabeth estaba hermosota

jueves 2 de abril de 2009

León Felipe: Auschwitz

A raíz de mi diario ciberepistolar con cierta persona genial, desenterré un poemazo de esos cuyas palabras te abofetean y se te quedan grabadas en el rostro hasta el punto de cambiarte el gesto. Como decía a G., a León Felipe hay que leerlo en el contexto de agitación, pugna por la democracia y legítima rebeldía de los años en que más produjo, y su influencia debería haber trascendido más allá de aquellos últimos setenta en que todavía en las Ramblas se vendía bajo cuerda, situación magistralmente plasmada por Carlos Gimenez en "Rambla arriba, Rambla abajo". De hecho, tanto a Giménez como a León Felipe les ha pasado lo mismo: les han etiquetado y estancado en las aguas de la transición, y nadie sabe si ellos quisieron o no quedarse ahí, nadando en aguas difíciles, sí, pero en una lucha conocida y que llena. En todo caso, ahí va: es duro pero no forzado, lo que lo convierte en magistral.

Esos poetas infernales,
Dante, Blake, Rimbaud...
Que hablen más bajo...
¡Que se callen!
Hoy
cualquier habitante de la tierra
sabe mucho más del infierno
que esos tres poetas juntos.
Ya sé que Dante toca muy bien el violín...
¡Oh, el gran virtuoso!...
Pero que no pretenda ahora
con sus tercetos maravillosos
y sus endecasílabos perfectos
asustar a ese niño judío
que está ahí, desgajado de sus padres...
Y solo.
¡Solo!
Aguardando su turno
en los hornos crematorios de Auschwitz.
Dante... tú bajaste a los infiernos
con Virgilio de la mano
(Virgilio, "gran cicerone")
y aquello vuestro de la Divina Comedia
fue un aventura divertida
de música y turismo.
Esto es otra cosa... otra cosa...
¿Cómo te explicaré?
¡Si no tienes imaginación!
Tú... no tienes imaginación,
acuérdate que en tu "Infierno"
no hay un niño siquiera...
Y ese que ves ahí...
Está solo
¡Solo! Sin cicerone...
Esperando que se abran las puertas del infierno
que tú ¡pobre florentino!
No pudiste siquiera imaginar.
Esto es otra cosa... ¿cómo te diré?
¡Mira! Este lugar donde no se puede tocar el violín.
Aquí se rompen las cuerdas de todos
los violines del mundo.
¿Me habéis entendido, poetas infernales?
Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud...
¡Hablad más bajo!
¡Tocad más bajo!...¡Chist!...
¡¡Callaos!!
Yo también soy un gran violinista...
Y he tocado en el infierno muchas veces...
Pero ahora aquí...
Rompo mi violín... y me callo.

jueves 26 de marzo de 2009

Tengo que cambiar de vida...

... Porque como siga con esta, no se yo si llegaré a los 60... (bueno, sí lo se: ni de coña). Ayer, caminando por el Paseo del Prado con el Maestro C..íades -gran amigo, fino jurista y cachondo mental hasta extremos pavorosos-, este gran hombre llamó mi atención sobre la incontrovertida belleza, latente dulzura y armoniosas proporciones de una nativa que, solita ella, estaría esperando con toda seguridad a un maromo de 1'95, fotógrafo italiano y ataviado con ese look retroprogreta que sólo queda bien a tipos así. Y yo, con mi 1'68 (1'70 si estiro el cuello), una ocupación de popularidad decreciente y ataviado con look indefinido -máxime ante la incontrovertida barriguita de embarazado que luzco-, me quedé ahí, pasmado y sordo a las arengas que C...íades me lanzaba, exhortándome a que la dijera algo. Y me dije yo (a mí mismo,no a ella, pobre inocente, ignorante de las profundas reflexiones que su mera existencia estaba provocando en mí): ¿qué leche la voy a decir que no parezca sacado de una película de Santiago Segura? porque lo que era absolutamente impensable era lanzarse, de golpe y sin previo aviso, a sugerir a la víctima que me encantaría practicar con ella lo que Rocamadour con la Maga, que podría esperar su amor -o su sonrisa, qué más da- más tiempo del que esperó Florentino Ariza por Fermina Daza ("amor del alma de la cintura para arriba y amor del cuerpo de la cintura para abajo") o que es más única que un milagro termodinámico y más maravillosamente impredecible que los sueños de Heisemberg. Porque si la suelto algo de eso sin previa anestesia o prevención, ahí sí que sale corriendo disparada y no para hasta Daganzo. Al final estas reflexiones se produjeron en un nanosegundo, usando el siguiente para dejar caer el tema, y me dediqué a esperar a cierta mejicana excepcional, ver cómo una argentina me negaba su beso de despedida -cosa reprobable, por mucho que la camiseta de Damart, la chupa de motero chungo y los pelos sobre la frente le produjeran el lógico rechazo-, e hincharme a Albariño en el Maceiras junto con un grupo de gays maravillosos con los que al final acabamos jurándonos amistad eterna. En fin, señores, que creo que puede que pudiera ser que existiera una hipotética posibilidad de que necesitara/quisiera/debiera encontrar a mi half orange y sentar la cabeza: no por los años, ni por el arroz, ni el qué dirán, ni los vestidos de los Santos, ni la librería de viejo con mi hermano, no: simplemente porque sí, y punto.
Hasta más ver...