Este tío es la leche, señores. Ayer asistí a un espectáculo sociológico que ríete tú de los conciertos de Bruce, los Luthiers, i musici o los Berrones. Raphael, a sus 68 años, la montó en el Compac y, durante más de dos horas y media, énardeció (literalmente: tenían que ver a las señoras totalmente alteradas en más de un sentido) a un público más que entregado. Creo, de hecho, que nunca he visto un público tan fiel, leal y ansioso de escuchar a un tío que, queramos o no, ha estado en el peculiar candelero del glam-casposismo durante medio siglo literalmente. El tío se gusta, vive en su mundo, actua como si ese mundo fuera el mundo de verdad, y a la gente le encanta. Y además, el jodío se atreve con todo: desde los tangos pasando por las rancheras y las versiones de canciones de ahora hasta lo que él llama "las joyas de la corona". La unica pena es que no cantara la balada triste de trompeta: si lo llega a hacer, a este su humilde servidor le da un pasmo ahí mismo. En fin, que de verdad que valió la pena. Espero que tengamos Raphael para mucho, porque el tío, de verdad, es la releche.Esta tarde, a la metralleta a buscar singles suyos.