
A raíz del excepcional artículo de Javier Jiménez Campo en la Revista de Occidente que me fue desvelado (como Isis) por la inefable y querida MTH, y por dar un poco de pábulo al Sr. Atanes y sus infundadas, ocultas y pétreas sospechas, traigo al blog uno de los cuadros más examinados desde el punto de vista místico: los pastores de la Arcadia, de Poussin. Efectivamente, se descubrió la tumba idéntica en Rennes-le Château; los picos del cuadro coinciden con los del paisaje y, si alteramos el orden de la famosa inscripción latina, se lee "I tego arcana dei", es decir "alejaros, pues yo oculto los secretos de Dios", tan cercano al "Hic sunt leones" de las bibliotecas medievales, o al "lasciate ogni speranza, voi ch'intrati" que Dante puso en las puertas del infierno. Si añadimos quién supervisa el descubrimiento, y las claras alusiones en la obra de Poussin a la autorrealización, acabaremos analizando de carrerilla el "Visita Interiora Terras Rectificatur Invenies Ocultum Lapidum". VITRIOL. Food for thought.
(Para quienes quieran profundizar en el tema, sugiero el trabajo clásico de 1955 de E. Panofsky, "Et in Arcadia Ego: Poussin and the elegiac tradition", de la obra "meaning and the Visual Arts, New York, 1955", páginas 295-320 (Arcadian Shepherds).L.
P.S.- En futuros posts, laberintos, Borges, números y el juego de la oca.